SELECCIÓN

Doble cinco: de los tractores de Sudáfrica al buen pie para ir a Rusia

De la dupla Arévalo Ríos y Diego Pérez en 2010, la Celeste pasó a la de Rodrigo Bentancur y Matías Vecino para el presente año. La transformación tuvo un punto de inflexión. 

Rodrigo Bentancur con la pelota con Matías Vecino de fondo. Foto: Marcelo Bonjour
Rodrigo Bentancur con la pelota con Matías Vecino de fondo. Foto: Marcelo Bonjour

Renovación. Esa palabra ha sido una constante en esta selección uruguaya. Desde aquel ya lejano 2006, cuando en marzo se hizo cargo de la Celeste el maestro Óscar Tabárez, han sido muchos los futbolistas que pasaron por el Complejo Celeste. Apenas dos (Diego Godín y Maximiliano Pereira) se han mantenido desde entonces. Sin embargo, no solo ha habido variantes en cuanto a nombres.

El seleccionador ha variado los esquemas tácticos, porque de aquel 4-3-3 que él anunció en su primera comparecencia ante los medios como “sistema madre”, rápidamente dejó paso al 4-3-1-2 primero, al 4-4-2 luego y a variables como el 3-4-1-2 y el 4-2-3-1. En virtud de esto, la zona que más cambios ha sufrido ha sido el mediocampo, mutando constantemente su figura, aunque básicamente con una premisa importante: dos volantes de neto corte de contención y otros dos con velocidad e ida y vuelta por afuera.

Para esta Copa del Mundo de Rusia que se aproxima, la variante más radical respecto a Sudáfrica 2010 y a Brasil 2014 será la fisonomía de la zona central del campo. Hay un cambio de cara notoria, en buena parte exigida por los propios referentes del plantel celeste.

De aquel mediocampo de 2010 que fue el motor de un equipo que devolvió a Uruguay a los primeros planos internacionales, refrendado luego con la obtención de la Copa América 2011, ya no quedan ni vestigios.

El doble cinco compuesto por el “Ruso” Diego Pérez y el “Cacha” Egidio Arévalo Ríos, dos tractores de una eficacia envidiable para cortar juego, tenía como prioridad robar la pelota y entregarla a Diego Forlán, quien distribuía el juego, se combinaba con Luis Suárez y Edinson Cavani o bien convertía los goles que lo llevaron a ser el artillero del certamen y a ser elegido el mejor jugador.

Punto de inflexión.

En Brasil 2014, ya sin el “Ruso” en el equipo titular pero sí con el “Mota” Walter Gargano primero y luego el “Tata” Álvaro González haciendo dupla con el “Cacha”, no fue lo mismo. La eficacia en la recuperación cayó y se notó más aun en las Eliminatorias para Rusia. Más allá de que Uruguay ha sido siempre más un equipo de respuesta que de propuesta, en algunos partidos ni siquiera hubo de lo primero.

El punto de inflexión ocurrió la noche del 1° de septiembre de 2016. Uruguay fue hasta Mendoza para enfrentar a Argentina por la séptima fecha de las Eliminatorias y cayó 1-0 (gol de Lionel Messi), jugando todo el segundo tiempo con un futbolista de más. Lo peor fue que la Celeste no generó ni una situación de gol.

El "Tata" González y Messi en Uruguay-Argentina. Foto: EFE
Foto: EFE

El fútbol en general estaba cambiando y Uruguay no se estaba trepando a esa ola. Los jugadores se fueron muy molestos porque el equipo jugó demasiado retrasado, porque aquel juego basado en la fortaleza del mediocampo había desaparecido. La mitad del terreno había dejado de ser de gestación y había pasado a ser de tránsito, lo que dejaba fuera de foco a los volantes de recuperación uruguayos. Entonces, comenzaron a intercambiar ideas con el cuerpo técnico porque era necesario cambiar.

Llegó el Mundial Sub 20 y allí aparecieron nombres jóvenes con potencial para comenzar a gestar este recambio en el medio. Ya Matías Vecino estaba consolidado en la Celeste, pero necesitaba socios diferentes. Rodrigo Bentancur y Federico Valverde fueron los elegidos para iniciar una nueva etapa de volantes mixtos, pero ahora con mayor peso en la creación que en la contención. A ellos se unió Nahitan Nández.

El cambio definitivo comenzó a verse casi un año después de aquella noche mendocina. El 5 de septiembre, en Asunción, Valverde apareció como titular y sorprendió a todos, no solo porque Tabárez puso al juvenil para visitar a un duro como Paraguay, sino porque “Pajarito” se comió la cancha y anotó un gol que fue clave para que Uruguay asegurara su clasificación a Rusia. Luego el técnico comenzó a mechar a Bentancur y ya en la China Cup, ante la realidad que rompía los ojos de Lucas Torreira en Italia, incorporó al fraybentino, que terminó ganándole la pulseada a Valverde para estar en Rusia.

El abrazo de Egidio Arévalo Ríos y Diego Pérez. Foto: archivo El País.
Foto: Archivo El País

De la dupla “Ruso-Cacha” en Sudáfrica a esta de Vecino-Bentancur que se perfila para debutar en la Copa del Mundo ante Egipto el próximo viernes 15  de junio pasaron ocho años, en los que Uruguay se fue renovando y aggiornando al fútbol actual, con menos marca en el medio y más fútbol.

No sobrevivió ninguno de los anteriores volantes de marca

El cambio ha sido tan radical en la mitad del terreno para Uruguay que ya no queda ninguno de los que jugaron de doble cinco en los mundiales anteriores. Primero perdió su lugar en la selección el “Ruso” Pérez, luego el “Mota” Gargano y finalmente lo hicieron el “Cacha” Arévalo Ríos y el “Tata” Álvaro González, quienes participaron de las pasadas Eliminatorias pero ni siquiera fueron reservados entre los primeros 26 para ir a Rusia.

Una notoria baja en el promedio de edad de la mitad del terreno

Son cuatro los futbolistas que irán a Rusia que pueden desempeñarse como doble cinco: Matías Vecino, Rodrigo Bentancur, Lucas Torreira y Nahitan Nández. De todos ellos el de mayor edad es Vecino, quien tiene 26 años. El jugador de Juventus tiene 20, en tanto los de Sampdoria y Boca Juniors tienen 22. Por lo tanto, el promedio de edad del doble cinco es bastante bajo: apenas 22,5. En Sudáfrica el promedio fue dee 27,6 y el de Brasil mayor aun: 31.25.

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