COPA LIBERTADORES

El doble cinco fue quien más lo sufrió

Gargano y el “Cebolla” tuvieron un importante desgaste y les pasó factura en el juego de Peñarol.

The Strongest superó por mínima a Peñarol en La Paz. Foto: EFE
The Strongest superó por mínima a Peñarol en La Paz. Foto: EFE.

De todas las consecuencias que trajo la altura, el sector de la cancha que más lo terminó sufriendo fue el doble cinco, porque es el gran fuerte que tiene este Peñarol. Desde ahí el equipo de Leonardo Ramos siempre comienza a generar su fútbol. Ayer no los pudo tener en su mejor versión y eso se vio reflejado en el trámite del partido.

El “Mota” Gargano no tuvo ni el ritmo ni la intensidad que habitualmente le conocemos en el llano. El volante sintió el impacto de jugar a 3.650 metros sobre el nivel del mar. Es cierto que si bien no tuvo ese trajín habitual se encargó de ordenar constantemente al resto de sus compañeros y a la hora de tener la pelota demostró toda su experiencia para dársela al compañero mejor ubicado.

Caso aparte fue el del “Cebolla” Rodríguez, que la tuvo menos de lo habitual y nunca encontró un socio que lo acompañe en la generación de juego. Peleó, batalló en la mitad de la cancha y eso sí: fue de los que se mostró más enteró físicamente. El mediocampista incluso contó con una chance de gol que no culminó bien. En sus anteriores visitas a La Paz, con la selección, ya había sido de los puntos más altos del equipo.

Lo que sí hay que resaltar es que Leonardo Ramos acertó en ponerles un compañero entre ellos dos y los zagueros. Fabricio Formiliano ocupó esa posición y colaboró rechazando pelotas y cubriendo sus espaldas. Sin ese aporte, la situación podría haber sido aun más complicada.

De todos modos hay que reconocer algo: aunque el “Mota” y el “Cebolla” hubiesen jugado su mejor partido, cuesta creer qué tanto los podría haber aprovechado un Peñarol que usó muy poco las bandas. Es que en ese sentido no hay discusión: lo primero era defender. Sí queda la duda de qué hubiese ocurrido con Peñarol unos metros más adelante, porque un remate de larga distancia del lacacino o un pase filtrado de cualquiera de los dos podría haber cambiado el trámite del partido.

Cuando se enfrenten en Montevideo, por la última fecha del grupo, será otra la historia. En condiciones normales son dos jugadores de nivel internacional y que pasan por un gran momento. Hicieron hasta lo imposible, dejaron todo y siempre buscaron ponerse el equipo al hombro a pesar de la falta de oxígeno. En un partido donde a Peñarol le costó hacer pie y con la contra de la altura de por medio, realizaron un esfuerzo doble para cubrir los espacios e intentar darle fútbol al equipo.

EN LA PAZ

Rincón aurinegro

Conmebol: Perdió la pulseada
Finalmente Peñarol tuvo que acatar la decisión de Conmebol y mezclar equipaciones. Por eso el equipo salió a la cancha con camiseta y short amarillas y medias negras. Hizo la gestión para ir todo de amarillo, no lo aprobaron.

Melancólico. El “tío” pudo ganar
Carlos Sánchez, actual integrante de la gerencia deportiva de la institución, recordó en la previa que él jugó en el último triunfo de Peñarol en La Paz: fue 2-1 sobre The Strongest por la Libertadores de 1989.

Banco. El “loly” quedó afuera
El atacante juvenil, sobre el que hay grandes esperanzas depositadas, quedó afuera del banco de suplentes en su primera experiencia con el primer equipo en un encuentro oficial. Sí jugó el clásico de verano.

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