JuLIO RIBAS

"Dirijo donde quieran ser campeones"

Julio Ribas regresó al Uruguay después de su pasaje por el Cartagena de España. Llegó a El País TV y no se guardó nada. Habló de Peñarol y de Nacional.

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Julio Ribas. Foto: Archivo El País

Julio Ribas terminó su contrato con el Cartagena de España hace unos días. Armó las valijas, y emprendió el regreso al Uruguay, pero sabe que estará de paso, porque tiene un nuevo proyecto en el exterior. "¿Cómo no voy a querer dirigir acá? Si el fútbol uruguayo es el mejor del mundo y tiene a los mejores jugadores. No dirijo porque no me llegó ningún proyecto. No me siento fuera del sistema, todo lo contrario. No se ha dado, nada más", dijo apenas se sentó en el rincón de Ovación en El País TV.

Lejos de sentirse encasillado, se mostró abierto y tan polémico como siempre. Pero frontal: "La lucha entre jugar lindo, bonito o ganar, no existe, porque los grupos y los equipos tienen momentos dentro de su vida y muchas veces se establece una mentira porque en determinados momentos de tu vida debés jugar bien para ganar, pero en otros debés ganar para después jugar bien".

En cuanto al rol de los equipos que él ha dirigido a lo largo de su carrera, el entrenador expresó: "Que digan que mis equipos defienden bien es un halago para mí. Defender es parte importante de un equipo, del funcionamiento, y atacar también", sostuvo, y repasó aquel Peñarol de 1999 que batió el récord de "La Máquina del 49" en cuanto a cantidad de goles: "¿Y eso cómo se da? Jugando, haciendo goles. Y recuerdo algo: aquel plantel no tenía un solo jugador diferente al del 98 que había perdido todo, el Apertura, el Clausura y la Liguilla. Yo sólo llevé a dos, a Darío Rodríguez y Lujambio. Y ganamos todo".

Entre otros temas, Ribas recordó cuando estuvo en la cárcel tras una riña en un clásico cuando él entrenaba a los aurinegros. "Es muy feo estar preso. Yo siempre aprendí y saqué lo mejor de los momentos malos porque no hay un momento en el que sea todo malo o todo bueno. De esos 11 días preso, saqué muchas cosas y aprendí muchas cosas para la vida y para el fútbol. Yo después de eso, le juré a mi familia que no me peleaba nunca más ni en el fútbol ni en la calle. Y yo me peleaba seguido. Y allí conocí y compartí momentos muy sentidos con el "Chengue" Morales, con Vanzini, con Regueiro, excelentes muchachos, notables personas".

También habló de los futbolistas que dirigió y hoy se desempeñan como entrenadores como Diego Alonso, Pablo Bengoechea y Oscar Aguirregaray, entre otros. "Es una alegría enorme que jugadores que uno dirigió sean ahora entrenadores. Me genera una felicidad tremenda. Me gusta que sigan en el fútbol, que no se aparten de lo que quieren".

Ribas, que tuvo dos pasajes por Peñarol (1999-2001 y 2009) pero su nombre también estuvo encima de la mesa de la Comisión Directiva de Nacional en más de una oportunidad. "¿Si iría a Nacional? Yo dirijo donde me quieran y donde quieran ser campeones. Voy a cualquier lado, respeto mucho a aquellos que piensan lo contrario, que se sienten identificados con algún club. Yo voy a donde me quieran".

El entrenador sigue creyendo en lo nuestro. "El fútbol y el jugador uruguayo pueden ser campeones en cualquier parte del mundo. Hay que soñar y prepararse. Yo luché por ser campeón de la Libertadores con Peñarol, pero lamentablemente no pude. Estoy convencido que hay equipos chicos que pueden ganar la Libertadores. Hay que convencerse, tener un proyecto serio, sustentable, y convencerse. ¿Cómo puede ser que equipos chicos de otros países ganen y nosotros no? Se puede, yo sé que se puede, hay que tener fe".

Ribas, fue un poco más allá, y dijo quedarse con bronca "y amargado" por el cuarto puesto que logró la selección uruguaya en el Mundial 2010: "Uruguay estaba para ser campeón del Mundo. La selección tenía a siete u ocho jugadores en el primer nivel internacional, estaban notables desde el punto de vista físico y en lo futbolístico era un gran equipo. Bienvenido sea el cuarto puesto, pero ese equipo estaba para campeón del mundo. Era para ganar el Mundial. Y yo no sé si se va a volver a dar una circunstancia igual o parecida, con Forlán, Suárez y Cavani dentro de los diez mejores delanteros del mundo, como lo eran en aquel momento", dijo el entrenador.

"¿Quién no quiere jugar como el Barcelona? Todos. A mí me gusta cuando presiona arriba, pero me gustan más el Real Madrid o el Atlético Madrid, que el Barcelona. Son equipos más reales. Es lógico que todos quieran jugar como el Barcelona, pero es prácticamente imposible… esos jugadores vienen jugando juntos desde los 15 años y no sólo en el Barcelona, en las selecciones de España también, y además, son todos clase A", apuntó.

Respecto a sus charlas motivacionales, sostuvo que las sigue haciendo. "Hay que ver el momento y el grupo. ¿Qué le iba a decir yo a un jugador de Bella Vista? Vayan a jugar que vamos a tener 60 mil personas en contra? Noooo... ¿Y qué le puedo decir a un jugador de Peñarol antes de un clásico? Que jueguen que hay un país detrás... todo va en el momento, el plantel y el equipo... no es hablar por hablar ni motivar por motivar. Hay que llegarle al alma al jugador, si no le llegás, no sirve de nada", sentenció.

De "la garza" pasó a ser "el tornado" alonso.

"Cuando llegué a Bella Vista me encontré con un grupo sansacional. El líder, el goleador, el capitán era Alonso... ¿Cómo le dicen? pregunté: La Garza, me contestaron. Nooo.... vos no podés llamarte La Garza, vos sos el goleador, el referente, sos un "Tornado" en el área, y así le quedó el apodo. Tengo una linda amistad hasta el día de hoy", confió Ribas en El País.

Charla vía telefónica ¡al Valencia!

"Antes de una final por la Champions, el Valencia estaba concentrado y a Alonso se le ocurrió llamarme. Me dijo pará... y al rato me habló: estás con el manos libre. Hablamos de la final. Y les dije lo que pensaba. Ganaron, y después me llamaban siempre".

"¿Sos rápido? Ganale al Kimba"

Almuerzo en familia, con el novio de su hija Tati. El pibe dijo que era rápido jugando al fútbol. "¿Sos rápido?, le preguntó Julio, "ganale al Kimba", lo desafió. Tuvo que jugarle una carrera al ovejero alemán de Ribas. En plena corrida, chocaron perro y novio. Uno fue al Sanatorio, y el otro al veterinario.

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