ENTREVISTA

Diego Pérez no cambia: es el mismo "Ruso" de siempre

El exvolante de la selección es muy perfil bajo. Viene cada verano a Uruguay pero raramente se lo ve. Esta vez en charla con Ovación se refirió a su vida en Bologna, donde lleva ya nueve años.  

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En familia. Diego Pérez junto a sus hijos Paulina y Santiago y a su sobrino Mateo. Foto: Leonardo Mainé.

El “Ruso” Diego Pérez está pasando unos días en Uruguay, como en cada verano. Generalmente, nadie se entera de su presencia en el país. Es que al exvolante de la selección no le gusta el ruido y es muy perfil bajo. Pero esta vez su estadía incluyó la renovación de los votos de Luis Suárez con su esposa y la despedida de su gran amigo Diego Forlán. Entonces no tuvo más remedio que aparecer. “Cuando vengo siento el reconocimiento de la gente, tal vez como jugador, pero sobre todo como persona”, dijo.

Lleva nueve años viviendo en Bologna y allí mismo colgó los zapatos hace cuatro. La decisión no le resultó sencilla, pero la oferta del club para seguir trabajando en formativas alivianó el trance. “Es un momento muy difícil, por más que uno se prepare mentalmente. Es un tema de vida. Porque uno pasa toda su vida adentro de una cancha, entrenando con una rutina diaria, que aunque uno no tenga conciencia es lo que te va marcando la vida. Entonces por más que uno se prepare, siempre va a ser difícil dejar. Yo tuve la suerte de que Bologna me abrió las puertas para continuar trabajando en el club y eso me ayudó mucho. Fue fundamental porque salí de la cancha, pero pasé para el otro lado a colaborar con la Sub 17”, contó sobre lo que sucedió en 2015.

El “Ruso” también tuvo el apoyo de su familia para atravesar el duro momento del retiro. “La familia lo tomó bien. Mi señora me acompañó siempre desde mis inicios. Nos conocimos muy jóvenes y siempre me apoyó desde todo punto de vista, porque seguramente está enamorada de la persona no del jugador de fútbol. Ella tuvo que aceptarlo. Cuando dejé de jugar mis hijos todavía eran chicos. Es más, el sábado, en la despedida de Diego (Forlán), Paulina la menor me vio por primera vez dentro de una cancha. Tiene 12 años y si bien fue a Sudáfrica, tenía tres y no se acuerda”.

El primer año sin los cortos resultó extraño para Pérez, pero esa sensación no duró mucho. “Al segundo año ya subí a Tercera División y me sentí mejor. Llevo ya cuatro años haciendo esa escalera”, agregó quien asegura que por ahora llegar a dirigir al primer equipo no está en sus planes.

Hoy trabaja como colaborador del técnico de la Tercera del Bologna. Marco Di Vaio, a quien conoció jugando en Mónaco, y el director deportivo Ricardo Bugon le sugirieron que se fuera formando como entrenador para estar a futuro en el plantel principal. “Hoy ya participo en los entrenamientos del primer equipo del Bologna, no dentro de la cancha, pero sí colaborando con el cuerpo técnico de Mihajlovic, que está pasando un momento complicado. Estoy ayudando y lo tomo como una escuela, estoy aprendiendo día a día. Me estoy formando como colaborador para el club. Técnico que venga se va a encontrar a Diego Pérez colaborando. No es que no me interese llegar a dirigir el primer equipo, pero hoy mi objetivo es prepararme bien. Nunca se sabe lo que puede pasar el día de mañana . Si después hay que hacer un escalón más para ser entrenador, por qué no. No niego que me gustaría”.

Bologna
carrera

Vistió solamente cuatro camisetas de clubes

Comenzó su carrera en Defensor Sporting. En el 2004 pasó a Peñarol y ese mismo año se fue a Europa por primera vez para defender al Mónaco francés. En el 2010 pasó al fútbol italiano para jugar en Bologna. Cuando a los 35 años y tras una lesión que lo tuvo fuera de las canchas terminó su contrato, el club le ofreció trabajo en las formativas.

LA VUELTA. Tras nueve años viviendo en Bologna y 15 en Europa no puede asegurar el regreso a Uruguay. “No se puede saber lo que te espera en el futuro. Aunque no lo creas, nunca compré casa en Bologna porque no pensaba quedarme tanto tiempo y llevo ya nueve años. El pensamiento siempre es cambiar, pero no me apuro. Voy poco a poco. A mi hijo Santiago, que es el más grande, le queda un año y medio para entrar a la Universidad, tengo el pensamiento puesto más en mis hijos que en mí”, afirmó. Ante la posibilidad de que Santiago se enamore de una italiana y sea cada vez más difícil retornar, bromeó: “Él está viniendo a Punta del Este, esperemos que se ennovie con una uruguaya. Je”.

El Ruso

FORLÁN. “Siempre es lindo volver a Uruguay y que a Diego le hayan hecho una fiesta así está bárbaro. Y ya de paso nos despedimos todos. Ese fue el comentario nuestro el sábado en el estadio. Diego nos hizo ahorrar un poco de plata. Nos despedimos todos aunque el que más se lo merecía era él porque fue el que hizo la diferencia de verdad”, afirmó sobre Forlán, con quien hizo una carrera paralela en la selección. “Empecé con Diego en la Sub 20. Antes compartimos algunos entrenamientos en la Sub 17. Hicimos todo el camino juntos. Crecimos juntos. Vivimos momentos lindos y feos, pero encontré un amigo y una persona en la que siempre pude confiar. Diego es una persona adentro de la cancha y, sobre todo afuera, ejemplar”.

amigos

Sudáfrica es el mejor recuerdo

“Compartimos muchas cosas con Diego, tengo muchos recuerdos, pero si tengo que elegir uno me quedo con el de Sudáfrica cuando fue elegido el mejor jugador. Fue una alegría enorme para todos. Tras la tristeza de haber quedado afuera, recibimos esa noticia y explotamos. Fue como si lo hubiéramos ganando todos”.

También brindó su opinión sobre cómo ve a Forlán en su nueva función de entrenador de Peñarol. “Es un desafío importante. Inicia una nueva carrera y no hay nada que me dé miedo o me preocupe, porque la vida siempre fue un desafío para él. Se abre un capítulo nuevo en el que va a ir haciendo experiencia. Hay técnicos que al primer año ya logran cosas importantes y hay otros a los que les cuesta un poco más el camino. Pero Diego está acostumbrado, en su carrera de futbolista inició mal y terminó muy bien. Es necesaria la experiencia, la paciencia y que todo atrás esté en orden para que él pueda lograr su objetivo”.

Para el "Ruso" regresar a Uruguay es también reencontrarse con su abuela Dominga. Con ella compartió muchos momentos de su niñez. Juntos cuidaban del tío Washington y jugaban a las cartas. Lo siguen haciendo. “Ayer jugamos a la conga y me ganó. Anda muy bien y muy lúcida. Y contenta. Cada vez que vengo disfruto mucho con ella”.

positivo

Su visión del fútbol uruguayo

El “Ruso” está siempre pendiente del fútbol uruguayo. Sigue con detenimiento la carrera de su hermano Omar, que ha dado sus primeros pasos como entrenador.
“El fútbol uruguayo es rico en jugadores. A nosotros afuera nos ven como una potencia. A mí me pasan preguntando qué tenemos en Uruguay para sacar tantos jugadores. No tienen ni idea de todos los problemas que tenemos acá, pero capaz que todos esos problemas son los que nos hacen salir siempre adelante, porque es inexplicable que con tan poca población salgan tantos fenómenos del Uruguay”, analizó y pasó a destacar las cosas positivas del fútbol uruguayo.
“El tema es que no hay que focalizarse en los problemas, hay que mirar el lado positivo que tiene nuestro fútbol. Lo lindo que es, lo que nos enseñó a todos y lo que contagia. Somos un país humilde y siempre lo vamos a ser, por eso es difícil que lleguemos a tener ciertas cosas que creemos que hay que tener, pero hay que acordarse de que somos uruguayos”.

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