EL ADIÓS DE FORLÁN

Diego Forlán, íntimo: "Los comienzos con la selección no fueron fáciles"

Quien fue considerado el mejor del Mundial de Sudáfrica repasó lo más destacado de su etapa como jugador con una premisa: "los objetivos claros y la confianza en uno mismo son clave para triunfar".

Diego Forlán. Foto: Leonardo Mainé.
Diego Forlán, una carrera con aciertos y errores pero sin arrepentimientos.

Diego Forlán nació el 19 de mayo de 1979 en Montevideo con un sueño que lo persiguió desde chico: ser deportista. Y hay que aclarar que para el futuro “Cachavacha” la ambición era el deporte porque encima de la mesa estaba tanto el fútbol como el tenis.

El resto de la historia ya es conocida. Dejó la raqueta y se quedó con la pelota más grande para deleitar a muchos durante una gran carrera que le permitió destacables consagraciones tanto grupales como individuales y tanto en clubes como luciendo la camiseta de la selección uruguaya.

Su calidad lo hizo explotar rápidamente y destacarse dentro del campo de juego lo que lleva a que haya que remontarse al siglo pasado para encontrar el debut de Diego en el fútbol profesional.

No lo pudo hacer en Uruguay, pero sí en un país vecino: Argentina. La camiseta roja de Independiente era la que le iba a permitir aquel 25 de octubre de 1998 en un encuentro entre el Rojo de Avellaneda y Argentinos Juniors, en cancha de Ferro, hacer el estreno y sumar sus primeros minutos en la Primera División.

“Mi abuelo jugó ahí y eso lo hacía especial. Pero más allá de eso es un lugar que para mí se hizo familiar y que fue y es un gran equipo y por suerte tuve la oportunidad de estar allí”, declaró Forlán a El País. “Un agradecimiento y un cariño a toda la gente que me lo demuestra día a día”, agregó.

Para Forlán, el arribo a Independiente no fue sencillo teniendo en cuenta que era muy joven y que debió separarse abruptamente de su familia. “No fue fácil, fue duro”, aseguró “Cachavacha” quien vivió en la pensión del Rojo de Avellaneda durante buena parte de su estadía en el club en el que llegó a anotar 40 goles.

Diego Forlán. Foto: Leonardo Mainé.
Diego Forlán. Foto: Leonardo Mainé.

No importa el año en el que uno lo observe, un club como Manchester United siempre será grande en Inglaterra y en el mundo. Una excelente vidriera y desde 2002 el equipo que le abrió las puertas a Diego Forlán para hacer su primera experiencia en el fútbol europeo, tras su pasaje por Independiente.

No cambió el color de la camiseta, pero sí el país, la infraestructura y también el plantel donde “estaban los mejores jugadores del mundo en ese momento y donde cumplí un sueño”, según contó Diego al ser consultado sobre su pasaje por el United.

Se trataba de adaptarse a un mundo nuevo, a otro tipo de fútbol y también una exigencia mayor, pero que para “Cachavacha” dejó un grato recuerdo. “Era la meca del fútbol en ese momento. Manchester era lo que hoy son Barcelona o Real Madrid”, aseguró el “10”.

Fueron 19 goles entre Premier League, Copa de la Liga y UEFA Champions League y muchos de ellos muy importantes como un doblete ante Liverpool y otro par de tantos ante el Chelsea, aunque a Diego le hubiera gustado otra oportunidad.

“Me hubiera gustado una revancha cuando ya estaba en la época del Atlético de Madrid, más grande, con experiencia, y con más años en Europa. Nunca se dio, pero hubiera sido lindo. De todas maneras, aunque mucha gente piensa que no, fue muy buena la experiencia, hice goles importantes, sumé muchos minutos, gané varios títulos, pero obvio que me hubiera gustado otro tipo de rol dentro del club”, manifestó.

En busca de más minutos y en busca de otro protagonismo, Diego Forlán llegó a España a un cuadro prácticamente desconocido como el Villarreal. El Submarino Amarillo tenía un proyecto interesante en Primera División y del que querían que “Cachavacha” fuera parte.

Diego Forlán. Foto: Leonardo Mainé.
Diego Forlán. Foto: Leonardo Mainé.

15 años después de su llegada a Villarreal, no cabe duda de que el arribo de Forlán fue una de las mejores decisiones que podría haber tomado en materia deportiva por lo que significó para él y por lo que terminó significando en la historia del club.

58 goles y una Bota de Oro después, Diego Forlán dejó una marca indeleble que se basó en “estar convencido de lo que uno quiere y la capacidad de reconocerlo. Es cuestión de trabajar y de perseguir los objetivos”.

“Los objetivos claros, saber cuáles son las limitaciones además de la confianza en uno mismo es clave (para triunfar) y rodeado de grandes jugadores y de un club donde se hace las cosas bien, te permite que todo sea más fácil y que los resultados se consigan”, sentenció.

Si alguien piensa en Diego Forlán, rápidamente se vienen dos imágenes a la cabeza: el Mundial 2010 y vestido con la camiseta del Atlético de Madrid. El arribo al “Colchonero” implicó la tristeza de abandonar Villarreal, pero también de afrontar un desafío interesante en un club que buscaba crear la base de lo que es hoy en día.

Llegaron 96 goles más, una nueva Bota de Oro y un título de la Europa League para el que fue clave anotando goles muy importantes en el certamen y el doblete en la final que “fue un sueño. Para un delantero anotar en una final es lo mejor y hacer dos lo es más todavía”.

“Fue uno de los mejores momentos de mi carrera porque se dan muchas cosas juntas: la madurez, la edad, conocer el medio. Ya venía con confianza y se fueron dando muchas cosas interesantes. Llegué a un cuadro donde el listón era bajo, pero donde de a poquito lo fuimos levantando”, analizó Forlán.

Diego Forlán. Foto: Leonardo Mainé.
Diego Forlán. Foto: Leonardo Mainé.

Y si de los mejores momentos de la carrera hablamos, no puede quedar afuera el Mundial de 2010 donde Uruguay, con Diego Forlán a la cabeza, tuvo una actuación que quedará en el recuerdo de todos los uruguayos por siempre.

La ilusión que se generó y el hecho de superarse a sí mismo, fueron detalles que hicieron que el paso de la Celeste por Sudáfrica quedara en la memoria de todos. Para Diego fue todavía mejor porque en materia personal coronó un gran certamen sin el título grupal, pero sí con uno muy importante en lo individual: el Balón de Oro a Mejor Jugador del torneo.

“Los comienzos con la selección no fueron fáciles. Primero quedamos afuera en la fase de grupos de 2002 después del 3-3 con Senegal. Después quedamos afuera del Mundial de 2006, pero en 2010 se nos dieron los resultados y eso fue muy lindo. Yo venía de ser campeón con el Atlético, me fui derecho para Uruguay a prepararme con el plantel y de ahí al Mundial. La verdad que fue redondo, nos fue muy bien y fue algo para disfrutar”, recuerda “Cachavacha”.

Diego estaba en su mejor momento y al gran Mundial de 2010 se sumó la obtención de la Copa América 2011 con la selección que terminó siendo su único título con la Celeste, pero que agregó un eslabón más a la dinastía de los Corazzo-Forlán en el certamen.

Todo iba sobre ruedas para “Cachavacha” y un grande de Europa lo fue a buscar: Inter de Milán. Era el momento para dar un salto más, pero el resultado no fue el esperado. Las lesiones le jugaron una mala pasada y se marchó del Inter con solamente dos goles anotados.

“No me arrepiento para nada de haber ido al Inter, porque son cosas que pasan. Me deja tranquilo que hice todo lo mejor y no se me dio. Hice todo lo mismo que venía haciendo en todos los cuadros anteriores. El mismo profesionalismo, la misma conducta, el mismo trabajo, pero lamentablemente me lesioné y no me salieron las cosas”, reflexionó Diego.

Casi sin darse cuenta dio un salto particular: de Inter a Inter. Abandonó Milán para recalar en Porto Alegre. Aunque algunos discutieron su decisión la misma fue tomada “porque era importante a nivel familiar y afectivo, por la proximidad con Uruguay que me permitía tener una mejor relación con Paz (Cardoso, su actual esposa)”.

Para Diego la decisión implicó volver a Sudamérica luego de más de una década en el fútbol de Europa y también adaptarse nuevamente a un medio desconocido para él, aunque un tanto cercano, como el brasileño.

“Fue un año y medio muy lindo”, para quien anotó 22 goles en todas las competencias con el equipo Colorado. “Ganamos el Gaúcho y fui goleador y en el Brasileirao comenzamos bien, pero es un torneo muy complicado y con equipos muy buenos por lo que también tuvimos momentos en los que estábamos peleando en la zona de abajo”.

Para muchos cambiar de continente puede significar un desafío importante, pero al ser consultado sobre su partida a Japón, Forlán prácticamente que lo toma con naturalidad y con la satisfacción de una aventura que fue muy interesante.

“Ahí ya estaba casado, podía irme”, cuenta entre risas “Cachavacha”. Aunque aclara: “no lo hice por eso e incluso había ofertas de otros lugares, pero me pareció muy bien Japón y además vino con una muy buena oferta económica. Era un lugar al que había ido con la selección y tenía una idea, justo me terminaba de casar, nos fuimos los dos solos y fue una experiencia muy linda”.

En lo deportivo, Diego terminó su periplo en el Cerezo Osaka con 19 goles y con la particularidad de que anotó tanto en Primera como en Segunda División porque no pudo evitar el descenso de su equipo.

Diego Forlán. Foto: Leonardo Mainé.
Foto: Leonardo Mainé.

Pero en la cabeza de Forlán todavía rondaba una experiencia que no había concretado. Era una espina que lo molestaba y que sacarla también iba a significar cumplir un sueño: jugar en Peñarol.

Llegó al conjunto aurinegro y “como hincha del club fue un sueño hecho realidad”. Su relación y la de su padre con la institución mirasol hacía muy estrecho el lazo y la experiencia terminó siendo completa porque vistió la casaca mirasol y además se fue campeón del Uruguayo anotando 8 goles con un hat-trick incluido a Defensor Sporting, en uno de sus mejores encuentros.

En 2020 tendrá una nueva versión de su pasaje mirasol porque hace pocos días asumió como nuevo entrenador del club y afrontará su primera experiencia como director técnico en el club de sus amores.

De todas maneras, tras su pasaje por Peñarol, la carrera de Forlán todavía tenía dos capítulos más y nuevamente en lugares exóticos: India y Hong Kong. Llegó a Mumbai y fue recibido con los brazos abiertos para jugar en el equipo que es homónimo a la ciudad donde marcó 5 goles.

“El fútbol se globaliza mucho y encontrás jugadores de todos los países en cualquier lugar donde vayas a jugar”, aseveró quien se convirtió en uno de los ocho uruguayos que tuvieron pasaje por el fútbol hindú.

Por último, llegó el Kitchee. “Hong Kong es una isla chiquita, pero muy linda a la que siempre había querido ir. Viví seis meses ahí y fue algo espectacular”, manifestó Forlán que sumó seis goles y tres trofeos durante su estadía en este fútbol.

Pasaban los días y aunque Diego Forlán no firmaba contrato con otro club, tampoco aseguraba su retiro de los campos de juego. Fue así hasta que tomó la decisión. Sencilla no fue, pero sintió que era en el momento justo. “Cachavacha” le puso punto final en agosto de 2019 y luego de estar más de un año sin tener actividad oficial.

Para muchos, uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol uruguayo. Completo. Goleador y gran asistidor. Con una gran lectura de juego y una profesionalidad que le permitió destacarse como profesional y como persona en cada lugar a los que fue y en cada cancha en la que se presentó.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)