ARGENTINA

Diego Aguirre: "Apuntaremos directo a las copas"

"Habrá exigencia permanente y presión por los resultados", asumió el nuevo entrenador del "Ciclón" que se refirió a Tabárez, Simeon y Guardiola.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: La Nación/GDA.

-¿Cómo juegan tus equipos?

-No es fácil explicar eso, porque te encasillás en una determinada manera. Intento que jueguen bien, que sean dinámicos, que tengan un buen ataque y que no reciban muchas situaciones de gol. Para mí, eso es jugar bien. Me gusta el buen trato de pelota. Hay un gran objetivo, que es ganar, pero para hacerlo hay que preparar la victoria entrenando fuerte en la semana. Con eso, cuando te toque jugar tendrás más argumentos.

-¿Mirás mucho a los rivales?

-Bastante, aunque no de manera obsesiva. Siempre hay pequeños detalles y a veces uno de ellos te da la victoria posterior.

-En una época de dependencia absoluta del resultado, ¿cómo convivís con eso?

-Es así y me gustaría que fuera diferente, pero no lo es. Hay que prepararse para ganar y para soportar el dolor de las derrotas, para esos momentos difíciles. Trato de minimizar, de no ir a los extremos: no me creo un fenómeno si ganamos 3-0 ni soy horrible porque pierdo un partido.

-¿Sufrís con las derrotas?

-Sí, bastante. Es imposible no sufrir, porque le pongo mucha dedicación. Perder es muy feo, porque una persona nunca está preparada para hacerlo. Puedo tener la apariencia de un hombre tranquilo, pero interiormente siento esa caídas. Ese sufrimiento quizá sea una defensa a tanta exposición, presión y responsabilidad. En alguna parte tengo que exponer esos sentimientos, porque de otro modo no lo soportaría.

-¿Por qué creés que siempre el entrenador es el primero que se va de un club ante los malos resultados?

-Porque es el más fácil. Es una sola persona, el fusible que se saca para darles oxígeno a todos. Primero, a los dirigentes, que quizá piensen que la contratación fue un error. Pero también estoy de acuerdo cuando el entrenador no puede quitar al equipo de un pozo, pierde el timón y el respeto del grupo. Ahora, si un director técnico trabaja bien y circunstancialmente pierde los partidos, está mal sacarlo porque se vuelve a cero y no es sencillo. Esto pasa mucho en América del Sur: hay demasiado apuro por cambiar el entrenador.

-¿Sos de adaptarte a los planteles que te van tocando?

-En este caso puntual con San Lorenzo, sí, seguro.

-¿Por qué?

-Porque agarro un plantel conformado y prácticamente no tengo opciones de incorporar jugadores. Si tuviera una situación diferente, en la que pudiera traer futbolistas, le buscaría un poco más la característica que me gusta. Acá tengo que manejarme con inteligencia y utilizar el potencial de mis jugadores al máximo.

-¿Por eso pediste que no se fueran tantos jugadores del plantel?

-Exacto. No me tengo que adaptar, porque tengo muy buenos futbolistas y debo aprovecharlo. Es lo que tengo: un buen grupo, con potencial, y me siento cómodo para lograr algo. No puedo cambiar demasiado, darle una impronta y variar todo, porque mucho de lo que vienen haciendo es interesante. Habrá exigencia permanente y presión por los resultados

-Por tu buena relación con Bauza, en San Lorenzo ya te comparan con él.

-No tengo problemas con las comparaciones, aunque yo no lo haga con nadie. Bauza es una gran persona, hicimos una linda amistad en Brasil. Es saludable porque es un referente, el Patón tiene un gran reconocimiento en San Lorenzo.

-¿El objetivo principal de San Lorenzo serán los torneos internacionales?

-Sí. No vamos a descuidar lo demás, pero apuntaremos directo a las copas (el "Ciclón" participará de la Sudamericana 2016 y la Libertadores 2017).

-¿Te debés una Copa Libertadores como entrenador?

-Sí, porque la arañé y nunca pude ganarla. Estuve cerca con Peñarol en una final en 2011; con Inter de Porto Alegre trepamos a semifinales en 2015. Este año, con Atlético Mineiro, creía que podíamos llegar lejos. Son varias las veces en que sentís que la estás acariciando, que la estás peinando, pero no se da. Hay que concretarlo y es difícil.

-¿Te atrapaba la posibilidad de dirigir en Argentina?

-Sí, mucho. En Uruguay tenemos relación con el fútbol de acá, miramos todos los partidos, conocemos a los jugadores. Todos somos hinchas de algún equipo, y era algo que deseaba, esperaba esta chance. Y tal vez cuando menos lo pensaba se me dio. Fue todo rápido, se definió en tres o cuatro días.

-¿El famoso 7-1 de Brasil en el Mundial 2014 generó que se fijen más en entrenadores extranjeros?

-Fue un golpe durísimo. Ellos tienen un país muy cerrado, creen que todo pasa dentro de sus fronteras y el resto no existe. Siempre piensan que son los mejores. Pero el impacto fue tan duro que empezaron a mirar verdaderamente al mundo. Se dieron cuenta de que en algo estaban fallando y abrieron la puerta a técnicos extranjeros. Yo fui el primero, después se fijaron en el mexicano Juan Carlos Osorio [San Pablo] y en el portugués Paulo Bento [Cruzeiro]. Y el Patón Bauza también está haciendo las cosas bien. El 7-1 fue un punto de inflexión y tenían que hacerlo, para buscar otras ideas tácticas, otros funcionamientos.

-¿Notaste muchas diferencias cuando dirigías en Brasil?

-Sí, existen. Acá me siento muy cómodo porque veo cosas similares con Uruguay: la entrega, la actitud, la dedicación. En Brasil, ellos hacen un esfuerzo menor, pero tienen más calidad, más técnica. No creen demasiado en el funcionamiento táctico del equipo.

-Sos admirador de Simeone, ¿es más fácil "parecerse" a él antes que a Guardiola?

-Sí, pero el Cholo es una bestia y es muy complejo hacer algo parecido. Pero Simeone es más normal, más humano. Lo de Guardiola es imposible, no hay forma de hacerlo igual, es único. Es una persona con un nivel superior.

-¿Y si un entrenador tuviera las mismas herramientas?

-Tampoco lo lograría. Se puede ganar, Luis Enrique lo hace, pero la perfección total que tenía el Barcelona de Guardiola no la vi en otra parte. Marcó un antes y un después en el fútbol. Hay muchos equipos y entrenadores que intentaron ir por ese lado y no les fue bien. Es tan perfecto que copiarlo se convierte en riesgoso.

-A futuro, si te dieran a elegir: ¿la selección uruguaya o un club de Europa?

-Es complicado: espero que no vengan las dos ofertas juntas [sonríe]. Son cosas diferentes y muy lindas, me atrapan las dos, pero el tiempo dirá.

-¿Sentís que te marcó el Maestro Tabárez?

-Sí, primero porque fue mi director técnico cuando ganamos la Copa Libertadores de América con Peñarol, en 1987. Él también me llevó a dirigir el sub 20 uruguayo, en 2008. Hablo con mucho respeto del Maestro y gracias a Tabárez mi país volvió a ganar un lugar en la consideración del fútbol mundial.

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