RECUERDOS

El día que un partido de fútbol le arruinó el cumpleaños a Adolf Hitler

El 20 de abril de 1941, Alemania y Suiza jugaron un amistoso en Berna y la derrota de los germanos provocó un descontento en el Führer.

Los equipos de Alemania y Suiza en la cancha. Foto: Archivo.
Los equipos de Alemania y Suiza en la cancha. Foto: Archivo.

El 20 de abril de 1941, el deporte se encargó de lograr algo que en plena Segunda Guerra Mundial era impensado: arruinar el cumpleaños de Adolf Hitler.

¿Qué pasó? Un día como hoy pero en medio de esa movilización, el Führer celebraba su aniversario, evento que durante la Alemania Nazi fue declarado como fiesta nacional, hasta que un partido de fútbol la arruinó.

Es que en esa tarde, Alemania se enfrentó a Suiza en la ciudad de Berna en la primera vez que se disputaba un encuentro en esta fecha desde que Hitler estaba en el poder, pero la noticia no fue nada alentadora para el líder nazi, que fiel a su estilo, posteriormente tomó represalias.

Si bien era un partido de carácter amistoso, la expectativa era muy grande y reunió a muchísimos fanáticos del fútbol que de diferentes partes de Alemania llegaron a un Wankdorf-Stadion que lució repleto para este cotejo.

Además, había otro condimento que transformaba a este amistoso en algo más especial aún, sobre todo para los jugadores suizos ya que tenían un gran motivo para ganar: la mayoría de los futbolistas del plantel estaban haciendo el servicio militar y les prometieron ocho días libres si conseguían la victoria.

La motivación sobraba, pero la tarde no empezaba del todo bien para Suiza porque Hahnemann puso en ventaja a una selección alemana que desde que cambió la bandera del país por la esvástica el 15 de septiembre de 1935 ya había jugado 80 partidos sin importar los mares de sangre que corrían en la época.

Pero más tarde en el encuentro, el rumbo del marcador cambió rotundamente: Amadó y Monnard anotaron para Suiza y dieron vuelta el partido.

Los suizos se quedaron con la victoria. “Aquello fue como un delito de alta traición, de lesa majestad”, recordó años después Sepp Herberger, técnico que luego llevó a Alemania a ganar su primer Mundial en 1954.

Tras conocer la noticia, llegó un mensaje claro del Führer: “Queda prohibido en el futuro organizar eventos deportivos en los que no haya dudas de la victoria. Fin. Heil Hitler”.

Un partido que fue una locura

Ese amistoso entre Alemania y Suiza provocó una gran movilización. A Berna llegaron hasta 13 trenes desde las principales ciudades del país y se dice que en la época, la diplomacia suiza hizo equilibrio para no quebrar la neutralidad y ofender al visitante. Todo fue una fiesta, salvo el resultado para los alemanes.

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