APERTURA

El día que más los necesitó el DT, ¡no estaban!

Sin los hinchas, Bengoechea quedó solo en su quijotada por conseguir la reacción de sus jugadores, y falló.

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Hinchada de Nacional

Con el Parque Viera despoblado —los hinchas de Peñarol fueron castigados por la AUF por la violencia de una parte de ellos—, Pablo Bengoechea está solo en lo que parece una quijotada: hacer reaccionar a sus jugadores en la cancha. El DT lleva sus manos a la boca, para amplificar el sonido de su voz, y les grita que estén atentos para defender. Se escucha desde todo el estadio, pero la súplica no tiene efecto en la cancha. El "Profesor" realiza el ejercicio una y otra vez, cuando El Tanque Sisley dispone de pelotas quietas cerca del arco de Gastón Guruceaga. Pero no tiene suerte.

Para colmo, en ese intento por sacudir la modorra de los suyos, cuando el equipo se apaga en el momento más importante del partido, el entrenador no tiene a esos hinchas que tantas veces sirvieron de motor cuando las piernas de los futbolistas estaban cansadas o de cardiodesfibrilador cuando el corazón de los jugadores se quedaba.

Esta vez no están aquellos que tantas veces con su aliento hicieron levantar a Peñarol de los peores momentos. Entonces, de alguna forma, la sanción de la AUF parece caerle con todo el peso a los aurinegros, porque cuando más necesitaban ese apoyo sano del hincha, faltaron por estar castigados. Y aquello, lo del apoyo de los hinchas, que parece aleatorio, ayer hubiera sido medular para encender al equipo.

El silencio del Viera y el entorno de penitencia que tuvo el partido de ayer, dejó a los aurinegros en una inédita e incómoda posición, que castigó a todos: a los que juegan, porque se quedaron sin ese entorno que brinda otro ambiente a un partido de fútbol; y a los hinchas, porque no pudieron incidir con su aliento, como suelen hacerlo.

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