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El día después de los dobletes

Federico Rodríguez y David Terans pueden ser muy diferentes, pero tienen un denominador común: el gol

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Federico Rodríguez y David Terans, el día después de sus respectivos dobletes. Foto: Ariel Colmegna.

Federico Rodríguez y David Terans convirtieron dos goles cada uno en la goleada de Danubio frente a Atenas. Hoy los de la franja están terceros y con toda la intención de pelearle a los grandes el título del Apertura.

Ninguno de los dos se crió en Danubio, pero Terans vivió toda la vida en Jardines del Hipódromo, es hincha del club y su gran sueño era vestir la blusa con la franja, lo que cumplió en julio del año pasado. Federico llegó desde Boston River esta temporada para reforzar al equipo de Peirano.

Viven realidades diferentes. Después del partido David pasó por lo de su novia, Dahiana, y luego disfrutó de una rica cena preparada por su madre. No niega que como el único varón de la familia es el más mimado por ella. Ayer alternó el día entre la casa de sus padres, donde vive, y la que se compró a unas cuadras del estadio de Danubio y está refaccionando para agrandarla y volver a vivir con Dahiana, lo que ya hizo durante su pasaje por el chileno Santiago Wanderers. Justamente, fue ese año en el fútbol transandino lo que le permitió ahorrar para comprarse la casa y el auto, con el que se traslada al complejo danubiano de la ruta 101. En realidad se alterna para manejar con Ribair Rodríguez, que también vive en la zona.

Federico se fue para Costa Azul tras el partido. Su madre tiene casa en el balneario y siempre que puede va junto a su esposa Tatiana, el pequeño Franco y sus dos perros para escapar del apartamento y disfrutar del pasto y del aire libre. Pero regresó ayer a mediodía para no perderse la sesión de acupuntura que lo ayuda a recuperarse tras los partidos.

Pero para los dos hubo un denominador común. Sus celulares colapsaron de tantos mensajes felicitándolos por sus respectivos dobletes. Terans sumó seis goles en el torneo y Rodríguez lleva tres. Hasta el domingo sólo le había anotado a Racing. Por más que venía haciendo un trabajo muy importante para el equipo, le faltaban los goles. “Fue un alivio, yo siempre pongo al equipo por delante y me iba contento cuando ganábamos, pero me faltaba el gol. Uno sabe cuando juega bien o mal, pero en mi puesto te miden por los goles. Además, fue para lo que me trajeron”, reconoció con su hijo Franco, de cuatro meses, en brazos.

“Estoy muy feliz con el presente de Danubio y en lo personal. Recibí muchas felicitaciones, estoy muy contento. La gente siempre me brinda su apoyo, no sólo acá en la cuadra donde me crié sino en el barrio”, dijo por su parte Terans. “Era un partido que teníamos que ganar, si no el punto que habíamos conseguido en el Campeón Del Siglo prácticamente no servía para nada”, analizó quien jugó por primera vez en el estadio aurinegro y quedó impresionado. “Hay que felicitar a Peñarol por ese estadio que tiene”.



GENTILEZA. El domingo en la goleada ante los carolinos, Terans le dio un gol a Federico y luego el centrodelantero le devolvió la gentileza. “Con Federico nos venimos entendiendo bien hace ya varios partidos y eso está dando sus frutos. Veníamos con pocos goles a favor, pero el domingo se nos abrió el arco”, dijo David.

“Nos estamos entendiendo cada vez más, conociéndonos de a poco. David es un jugador con una gran calidad. Me dio un pase de gol y yo a él también. De los dos míos, el que más me gustó fue el primero, el que David me dio. El otro fue sólo un toque para que entrara”, contó Federico.

“En Danubio encontré un club en el que siempre hay que salir a ganar. Es algo que se veía desde afuera, pero apenas llegás te lo transmiten en el vestuario, los hinchas y el entorno. Es un club que siempre tiene que pelear los campeonatos. Me hicieron sentir muy cómodo desde que llegué; la gente, los dirigentes y los compañeros. Y eso es muy importante porque para que un club pelee por cosas importantes el grupo tiene que estar unido y el ambiente ser bueno”, aseguró Rodríguez.



AGRADECIDO. Terans vio empañada la alegría de la goleada porque fue Adolfo Barán, el técnico de Atenas, quien lo subió a Primera División en Rentistas. “Estoy muy agradecido con él, su ayudante y los profes, que siguen siendo los mismos. El domingo estaban todos, pero me tocó estar del otro lado y enfrentarlos. Por suerte para Danubio pudimos ganar, pero me dejó un poco de amargura por ellos. Así es el fútbol. Les deseo lo mejor, son grandes personas y siempre voy a estar agradecido con Barán porque fue el entrenador que me subió y que me hizo debutar”, explicó y aseguró que lo iba a llamar pues sigue teniendo con el técnico una excelente relación.

David no niega que de chico no era muy futbolero y que una de sus hermanas mayores, Sharon, le contagió su amor por la pelota. “Yo de chico no tenía esa pasión, ella me inició. Jugaba en el barrio y lo hacía muy bien. Si hubiera seguido jugando le hubiera ido muy bien, pero antes no había tantos cuadros de mujeres como ahora. Jugaba mejor que yo. En este caso el dicho ese sería que ‘la hermana jugaba mejor’”, explicó sonriendo. Gracias a la influencia de Sharon jugó al baby fútbol en Ituzaingó, El Ombú y Málaga. Era lateral izquierdo, donde reconoce que tenía poca marca. Y cambiaba de club según donde fueran sus amigos. Por eso se probó en varios equipos y quedaba, pero no le gustaba ir solo. “Era muy chico y muy mimado de mi madre, iba a donde quedaban mis amigos”.

Por eso mismo estuvo cuatro años sin jugar hasta llegar a la sub 16 de Rentistas. Allí en una práctica de aspirantes le preguntaron de qué jugaba y respondió que era puntero izquierdo. Y allí mismo enterró al lateral.



FUTURO. Danubio le ganó el clásico Defensor Sporting, le empató a Peñarol en el mismísimo CDS y en la última fecha debe medirse con Nacional. “Si bien veníamos de perder puntos en las últimas fechas, nos sacamos rivales complicados de arriba. Y todavía falta que se juegue el clásico y que Peñarol se enfrente a Defensor Sporting. Vamos a ir partido a partido como hasta ahora sin mirar lo que pase con los demás porque sabemos que si seguimos haciendo las cosas bien va a depender de nosotros”, finalizó Federico.

“Lograr el campeonato es muy importante para Danubio y es lo que todos queremos. Hay que seguir trabajando para conseguir algo importante con el club. Para mí sería un sueño. Pienso que la persona que no tiene sueños es un muerto viviente. Por eso sueño ser campeón con Danubio”, reconoció Terans. Y agregó que su meta es convertirse en un jugador conocido y llegar algún día a la selección, lo que considera lo máximo.


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Un cambio hermoso en la vida de Federico

“Franco me ha cambiado la vida en 180°. Fue un cambio hermoso en mi vida. Todo lo que hago y las decisiones que tomo ahora son pensando en él. Y sé que así va a ser toda la vida. Tengo ganas de verlo todo el día, estoy deseando llegar de la práctica. Y en las concentraciones lo extraño y le pido a ‘Tati’ que me mande fotos todo el tiempo”, admitió con el babero puesto el delantero de los de la franja. El bebé entró por primera vez a la cancha en el clásico frente a Defensor Sporting y trajo suerte. 

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Esquivó la tradición militar de la familia

Terans fue a la escuela número 277, a seis cuadras de su casa y alternó en los liceos 45, 25 y 58. Era buen alumno, pero en el liceo se volvió bastante más travieso. Dejó en quinto, cuando había elegido la orientación humanística, por el fútbol. Pero no descarta terminar el liceo en un nocturno. Criado en una familia donde su padre, tíos y primos son todos militares, jamás se planteó seguir esos pasos. Eso sí, no tiene idea qué hubiera sido si su hermana no lo reclutaba para el fútbol. “Pahhh no sé, capaz que hubiera estudiado para mecánico, porque siempre me gustó”, admitió.

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