TORNEO CLAUSURA

El destape tricolor

Dejó atrás sus problemas para anotar e hizo cuatro goles.

Foto: Gerardo Pérez.
Foto: Gerardo Pérez.

Fueron cuatro goles los que le hizo Nacional a Liverpool, pero pudieron ser cinco, seis, siete... La superioridad tricolor durante 85 minutos fue abrumadora.

La primera imagen que regaló el partido no fue buena para el equipo albo. Luego de más de veinte días sin fútbol, a los 2’ Michel Acosta le dio un cachetazo a Nacional con el 1-0. Y el minuto 4 pudo ser letal, porque Nicolás Royón tuvo un mano a mano para el 2-0, pero Esteban Conde se lo ganó. Ahí empezó el despertar tricolor.

Desde entonces hubo un solo dueño de la pelota, un único interesado en atacar y un solo protagonista: Nacional. Absorbió el golpe inicial, un gran mérito, y con un soberbio Diego Arismendi en el medio de la cancha, un exquisito Sebastián Rodríguez en la pegada (el 4-1 es candidato al gol del año) y un Rodrigo Aguirre incisivo, encarador, potente y que al fin rompió el maleficio goleador que le pesaba en el Clausura, el equipo de Martín Lasarte se adueñó del partido y fue contundente en la red.

Incluso comenzó a solucionar todos los problemas rápidamente, porque a los 11’ ya había igualado con un gran disparo cruzado de Aguirre, aunque no aseguró el partido sino hasta el segundo tiempo, cuando entre el minuto 59 y el 62 sacó dos goles de ventaja, lo cual no llamó la atención.

Liverpool estaba metido en su área, empujado por Nacional un poco y también por su propia inoperancia, ya que las pocas veces que tomó la pelota fue incapaz de hacer un par de pases seguidos. Para colmo, fue víctima de su propia estratagema.

Llamó la atención lo alto del césped en Belvedere, que normalmente es un billar. La pelota corrió poco por abajo, porque la formación negriazul estuvo conformada para ser vertical, con futbolistas rápidos en ofensiva prontos para recibir envíos largos. Solo así se explica que Federico Gallego sea suplente. Lo cierto es que, como la pelota estuvo más por abajo que por el aire y la tuvo siempre Nacional, los futbolistas locales se terminaron desgastando por estar constantemente corriendo detrás del balón. Ello favoreció a la visita, con mejor estado físico.

Y para redondear la mala tarde de Liverpool, un capítulo especial para su defensa, que se comió un gol de cabeza de Sebastián Fernández (1,67) a la salida de una pelota quieta. Como para que Matías Almeida, quien lo marcaba, pidiera el cambio. Con ese tanto pasó a ganar Nacional, que se dio el lujo de fallar un penal (el propio “Papelito”) y aún así confirmar el triunfo con dos golazos de Sebastián Rodríguez: el del 3-1 luego de una gran jugada de Rodrigo Aguirre y el 4-1 con un soberbio derechazo al ángulo.

Ganó Nacional y espera por un empate hoy entre Peñarol y Defensor que le dé una mano en la Anual.

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