fútbol

Desilusionado, Porta colgó los zapatos a los 34

La decisión de Correa de no llevarlo a la pretemporada aceleró algo que le venía dando vueltas en la cabeza

Canguros
Porta con sus hijas: Julieta, Jazmín y Josefina y su esposa Natalia. Foto: Ariel Colmegna.

R ichard Porta estaba en su casa del Prado junto a sus hijas, Julieta, Jazmín y Josefina, planeando hacer unas buenas tortas fritas. La tarde ameritaba y el “Canguro” es un especialista en la cocina. “En casa la cocina es mía”, dijo el delantero, que el día anterior tomó la decisión de dejar el fútbol.

“No hice ningún curso, pero me gusta. Me encantaría ir a Mastercheff pero no tengo memoria. Hay cosas que me anoto, como las masas, por ejemplo. Aprendí solo”, siguió explicando quien no descarta, ahora que va a tener tiempo, hacer un curso de cocina.

“Algo vamos a hacer...”, dijo y pasó a explicar por qué tomó la decisión de dejar el fútbol con sólo 34 años. “Era algo que ya venía pensando. Hay cosas que no me cierran en el fútbol y me fueron desilusionando. Y cuando perdés la alegría, no vale la pena seguir”, afirmó.

La gota que desbordó el vaso fue la decisión del nuevo técnico de Cerro, club con el que tiene contrato hasta junio, de no llevarlo a la pretemporada. “Cuando volví al vestuario le comuniqué mi decisión a los compañeros, que se asombraron. Capaz que si eso no hubiera pasado, seguía, pero no sé cuanto tiempo más. Ya venía con eso en la cabeza, ya no hay gente con códigos en el fútbol. Hay muchas cosas que no me gustan y todo eso influyó para que ya no disfrutara”, se lamentó el “Canguro”.

El sábado no fue fácil regresar a su casa y comunicarle la decisión que acababa de tomar a su esposa Natalia. “Me quería matar. Está enojada, porque sabe que el fútbol es mi vida. No entiende cómo vine con esa noticia, así de la noche a la mañana”, contó.

“Ella ya sabía que yo no me sentía bien. Pero siempre le dije que a mí no me iban a ganar, que a mi no me iba a pasar, que no me iba a influir todo lo de afuera, pero perdí”.

Los dirigentes albicelestes le habían comunicado que el técnico anterior, José Basualdo, no lo iba a tener en cuanta. Pero Porta les respondió que él igual iba a hacer la pretemporada. “Estaba convencido que si hacía una buena pretemporada podía recuperar el nivel. Y podía servir”, explicó. “El año pasado llegué a Cerro con el campeonato ya empezado. No hice pretemporada. Y no pude rendir, lo sé”.

Por eso quería hacer la pretemporada, ya fuera para quedarse en Cerro o para irse a otro equipo, pero no quería que no le pasara lo mismo del año pasado. Pero no pudo ser. “Cuando asumió el nuevo cuerpo técnico, con gente conocida, gente amiga, pensé que podía tener la oportunidad. Entrené una semana y me sentí bien. Entrenamos bárbaro y nunca me dijeron nada. Pero el sábado ‘Petete’ me dijo que no me iban a llevar a la pretemporada, que me veía bajo hace años. Que era una decisión muy difícil, pero que no me iban a llevar”.

Que la decisión fuera tomada por Correa, quien fue compañero suyo en River Plate, y también por Abeijón, a quien conoce de años, puede haberlo afectado más. “Es trabajo y lo entiendo, capaz que el día de mañana me toca estar del otro lado y me pasa lo mismo. Pero si tenés una persona como yo enfrente, que conocés de tantos años, de repente me podía haber ayudado para que levantara dejándome hacer la pretemporada. Pero bueno, ya está. Ojalá le vaya bárbaro”.

No es la primera decepción del delantero. “Llegué a levantar el teléfono para decirle a gente conocida que no me iban a tener en cuenta a ver si me podían dar una mano. Pero no tuve respuesta. Y la verdad, a los 34 años, consideré que no tengo que estar golpeando puertas. Pasó esto y tomé la decisión. Es como le dije a mi señora, ahora estoy tranquilo. No quiero jugar porque me den una mano. Ni por una ayuda, no lo necesito. Quería ir a algún lado donde realmente me quisieran y me valoraran. Pero la última vez que me sentí así fue con Eduardo Acevedo cuando me llevó a Cerro. Ese semestre me sentí importante, pero desde ese momento para adelante nunca más me volví a sentir así. No fue sólo lo que me hicieron el sábado, fue un cúmulo de cosas. Hay muchos detalles, hasta de la práctica que venían de afuera y me fastidiaban. Ya no me reía y me preguntaba qué estaba haciendo ahí. Me dije, ya está, Hay que mirar para adelante, donde hay una vida”.

Porta tiene un par de posibilidades del exterior, pero aceptaría sólo si está convencido que realmente lo quieren. “Pero cumpliría ese contrato y nada más, ya se los dejé claro”.

El “Canguro” es representado por el Grupo Casal. “Les estoy agradecido, me representan desde los 17 años, pero en los últimos tiempos, cuando más los necesitaba, no estuvieron. Es algo que pasa siempre. El fútbol es así, es la rosca que hay hoy en el fútbol y prefiero no estar”.

"Todavía no sé lo que voy a hacer"

Porta no ha hecho el curso de entrenador, pero no descarta realizarlo. “Amo el fútbol y toda la vida estuve metido en el fútbol. Hoy no me veo tanto como técnico sino como ayudante. Capaz que porque aún no me siento capacitado. En este momento no me veo armando un cuerpo técnico, capaz que cuando empiece el curso sí. Muchos entrenadores me han dicho que haga el curso, que tengo condiciones porque veo el fútbol de otra manera. Pero no se me había despertado el bichito, como sí se me despertó el del periodismo donde sí hice un curso”, contó el delantero.

“Sinceramente, todavía no sé lo que voy a hacer, pero tengo dos brazos y dos piernas. Y una familia que me va a apoyar en todo”, dijo convencido quien nació en Fairfield, Australia, lo que le dio el apodo de “Canguro”. Cuando Richard tenía dos años la familia regresó a Uruguay y se instaló en Toledo, donde él dio sus primeros pasos en el fútbol jugando al baby en el club La Tentación.

carrera

Muchas veces dijo no a salir

Porta defendió diez diferentes camisetas en su carrera. Fue Campeón Uruguayo dos veces con Nacional y salió goleador en dos oportunidades, con River Plate y con Nacional. “Todos fueron buenos momentos, más allá de que algunos se destaquen más por algún logro personal. Pero disfruté cada momento, desde los juveniles de River, jugar en la B, ser campeón con Nacional, haber jugado internacionalmente con River; clasificar dos veces con Cerro a copas internacionales aunque no pude jugar ninguna. Todo lo valoro mucho, lo que me duele es no haber podido retirame dentro de la cancha, que es lo que quería. Pero hice todo lo que quise, no me quedó nada por hacer”, dijo quien si bien salió al exterior en diferentes oportunidades, incluso fue dirigido por Maradona en Dubai, muchas otras veces optó por quedarse en Uruguay. “Fueron muchísimas más las que dije que no porque siempre me gustó estar acá. Capaz que eso es lo único que me quedó”.

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