¿QUÉ ES DE TU VIDA?

“No descarto, algún día, ser presidente de Wanderers”

Jorge "Chifle" Barrios. Fue Campeón Sudamericano Juvenil con Uruguay y Campeón de la Copa de Oro con la selección y Campeón de la Copa América ‘83. Ídolo de Wanderers y del Olimpiacos de Grecia. Hoy, tiene una escuelita de fútbol y espera “un llamado” para volver a dirigir.

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Jorge Barios, el popular "Chifle". Foto: Archivo El País

- ¿Se terminó el mundo fútbol para el “Chifle” Barrios?

-Noooo... para nada. El fútbol es mi pasión. Y eso no va a cambiar jamás. Que no esté en actividad, no quiere decir que me haya alejado, lo que pasa que el teléfono no suena (se ríe)

-¿Por qué ese alejamiento repentino como director deportivo de Wanderers?

- Fueron 24 días. Y pude trabajar y darle una mano al club de mis amores. Pusimos la casa en orden, o al menos lo intentamos, Pero ta... después hubo cosas que no pude lograr, y preferí dar un paso al costado.

-¿Qué pasó?

- Nada... Yo había propuesto tres o cuatro cambios y no se concretaron. Quería apuntarle a lo económico, a que el club fuese rentable. Fijate que a Wanderers se le han ido camadas y camadas de jugadores, ha ingresado muy buen dinero, pero le ha costado crecer, afianzarse. Se vendió la sede, no se termina de salir de una situación económica complicada, y bueno, preferí dar un paso al costado. En lo deportivo se mejoró. El club creció, se están haciendo las cosas bien, pero hay que tratar de hacerlo viable, sustentable, y yo creo que se puede. Para mí lo económico es muy importante. De todas formas, estoy muy agradecido al club, a los hinchas, a Jorge (Nin) que fue el que dio la posibilidad de volver a trabajar por Wanderers, que es el club que llevo en mi corazón.

-¿Y hoy Barrios qué espera? ¿Volver como entrenador, o como director deportivo?

- Yo soy entrenador. Pero me siento capacitado para ejercer cualquier cargo. En Wanderers pasé por todo. Fui jugador, técnico y director deportivo. Me falta ser presidente nomás....

-¿Y se dará?

- No sé... no lo descarto. Hay un grupo de socios que me lo propuso.

-¿Seduce?

- Está de moda (se ríe)... así que puede ser. Wanderers es mi club, y todos saben lo que significa para mí. Me entusiasma poder ayudar desde otro lado, y la posibilidad de poder ser presidente algún día no la descarto.

- Mientras tanto...

- Trabajo en los negocios familiares, sigo con la escuelita del fútbol en el Club Tabaré, y desde hace cinco años veo que la ilusión de los niños por llegar a ser futbolistas no se ha perdido. Ahí me siento muy bien, muy a gusto, siempre me encantó la docencia, y bueno, con los niños me siento bárbaro.

- Por ahora, lejos del ruido.

- Del ruido sí, pero del fútbol no. Sigo yendo a ver a Wanderers, voy a ver partidos de la B, y de la C. He visto a Bella Vista, a Huracán Buceo, a La Luz... cuando puedo voy sábado y domingo porque la pasión sigue intacta. Y soy entrenador, antes que nada, lo que pasa es que después que salís del ambiente, la gente se olvida. La memoria es corta. Yo digo que los técnicos y los jugadores tenemos la misma vida que tiene un diario. Lo lees de mañana y de noche lo tirás a la estufa a leña para prender el fuego. Con nosotros pasa lo mismo. Somos útiles mientras estamos en funciones, después, somos descartables como los diarios....

- ¿Tuviste alguna oferta del exterior? De Grecia, por ejemplo.

- Algo, siempre aparece algún sondeo, o un amigo o un empresario que te pregunta, pero en concreto, nada. Yo tranquilo, con la escuelita del fútbol y los negocios, y con el teléfono abierto (se ríe).

- ¿Qué te dejó el fútbol?

- Amigos, y me enseñó muchas cosas. Pasé por todo, y soy un agradecido. Jugué en el club de mis amores, fui capitán, jugué en un grande (Peñarol), fui campeón Sudamericano con los juveniles, campeón en la Copa de Oro, Campeón de América con la selección mayor... ¿la verdad? no me puedo quejar. Tuve una carrera importante. Hoy, a los 56 años, miro hacia atrás y me parece increíble. ¡Es tan difícil lograr lo que logramos en aquellos años! Era habitual salir campeones, ganar... pero el fútbol cambió, creció, se expandió. Hoy la peleamos, nada más...

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