DESDE EL ARCO

Debutó la Superliga en el Prado

JOSÉ MASTANDREA

JOSÉ MASTANDREA

Pensar que hay gente que sostiene que “en el fútbol la suerte no existe”. Y pese a que sobran los ejemplos, no dan el brazo a torcer. Hablan de trabajo y dedicación, obvio que importa, pero que la liga tiene su cuota parte, es innegable. Y saco a colación el tema por lo que se vivió el domingo en el Parque Federico Saroldi, donde pareció estrenarse la Superliga, en este caso de River, el dueño de casa, ante un Nacional que hizo todo lo que estaba a su alcance (y más) para ganar el partido, pero entre los palos, Nicola Pérez y Agustín Ale ahogaron no menos de ocho gritos de gol. Y no exagero. El tricolor estrelló cuatro pelotas en los palos, el zaguero sacó dos goles cantados en la misma línea del arco y el arquero tapó otras tantas pelotas que llevaban destino de red en tarde más que inspirada.

“No se dio el resultado. Tuvimos mala definición. A veces es cuestión de suerte”, dijo un resignado “Cacique” Medina después del partido. No fue el único que habló de suerte. “Recibimos muchas chances de gol, pienso que la suerte corrió para nuestro lado”, declaró con sinceridad Jorge Giordano.

Si será importante ligar. Parte de la gran historia del fútbol uruguayo está emparentada con la liga, pero a nosotros nos gusta llamarla hazaña.

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