PEÑAROL

"Debemos sacarnos la careta de una buena vez"

Edgar Welker habló con Ovación sobre el período de pases, el pasado, presente y futuro del club, así como de la economía de Peñarol. "Si en los dos últimos años Peñarol hubiera pasado la primera fase de la Copa, hoy prácticamente tendríamos pago el pasivo del club".

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FOTO: Archivo El País

Dirigente desde 1993 hasta 1997, lapso en el que Peñarol ganó el segundo quinquenio, Edgar Welker volvió como consejero en 2006; a partir de 2008 fue vicepresidente de Juan Pedro Damiani; en 2014 se presentó como candidato a presidente por discrepar con su ex compañero de fórmula por la conducción del club en el área deportiva; y hoy, de nuevo al otro lado del mostrador, es oficialista al cabo de un ida y vuelta que lo ha convertido un poco en el fiel de la balanza dentro del contexto de una interna política que a veces resulta confrontacional, sobre todo cuando el Consejo Directivo se aboca a armar el cuadro en los períodos de pases y a definir líneas de acción con vistas a la participación en una nueva temporada.

—En este período de pases, ¿cuál es el objetivo de Peñarol, y los parámetros para buscarlo?

—Se van 15 jugadores en un plantel de casi 30 y eso es muy importante. Entonces, tal como se habló con el técnico y el gerente deportivo, hay que reforzar todas las líneas del equipo.

—¿Todas por igual o alguna más que otra?

—Creo que donde más hay que reforzarse es en el mediocampo, que es donde más problemas ya hemos tenido en la pasada temporada. Por suerte ya se concretaron las incorporaciones de Guzmán Pereira y Ángel Rodríguez, que son futbolistas muy interesantes. Seguramente, Nahitan (Nández) emigrará, pero Costa se va a quedar, así que pienso que vamos a tener un mediocampo mejorado.

—¿Y aparte del mediocampo?

—El fútbol de hoy se juega rápido y por las puntas…

—Tanto Bengoechea como Da Silva pidieron "gente rápida por afuera", pero después no vino nadie.

—Bueno…sí, pero ahora vamos a tratar de llenar esa necesidad. Igual, creo que primero tenemos que reforzar la defensa; algo que no es sencillo, porque acá no veo jugadores con nivel para Peñarol, y por eso estamos viendo en el exterior. Por ahí pasa el trabajo de Peñarol en este período de pases.

—¿A qué apunta Peñarol en el segundo semestre del año?

—En ese sentido creo que debemos sacarnos la careta de una vez y admitir que es muy difícil afrontar la doble competencia por igual y jugarnos a la internacional, que en este caso es la Copa Sudamericana.Yo creo que la apuesta tiene que ser esa, y hay que transmitírselo al hincha. Explicarle que nos sacamos de encima y ganamos un Uruguayo muy importante, el N° 50, que era nuestra gran aspiración este año; ahora viene un campeonato especial, que si podemos ganarlo es mejor, obviamente…pero hay que asumir que la doble competencia es más que difícil afrontar en el fútbol uruguayo. Ya está comprobado que no se puede y por eso en este semestre Peñarol tendría que jugarse a la Copa Sudamericana.

—Además, Peñarol tiene problemas económicos, como todos los clubes uruguayos; y la Copa Sudamericana es una buena fuente de ingresos, a los que a priori parece más accesible acceder porque, comprados con los de la Libertadores, los rivales, en general, no son tan bravos.

—Tan es así que Peñarol, al haber sido eliminado tempranamente en los dos últimos años de la Libertadores, tuvo una pérdida económica muy importante, que modificó lo previsto en ese plano.

—¿Puede cuantificarla?

—Si Peñarol hubiera pasado la primera fase, que es lo que nosotros teníamos proyectado para lo que es un club como el nuestro, prácticamente teníamos pago el pasivo del club.

—¿De cuánto hablamos?

—De entre siete y ocho millones de dólares; fue lo que representó para Peñarol no haber pasado la primera fase de la Copa en los dos últimos años. Por eso digo que hay que apuntar a la competencia internacional; además, este año la Copa Sudamericana va a tener mejor remuneración. Aparte, más allá de lo económico, que es muy importante, un club de la tradición Peñarol necesita reivindicarse con su historia y salir a ganar cosas importantes. Yo ahora haría una apuesta fuerte a la Copa Sudamericana.

—Pero para eso hay también que hacer una apuesta en el plano económico.

—Sí, y por eso lo he hablado tanto con el presidente como con los demás compañeros de directiva, de que más allá de traer cantidad hay que traer calidad: apostar a dos o tres jugadores con un nivel de sueldos importante para el medio, y así formar una columna vertebral con jugadores de jerarquía, además de darle oportunidad a los jóvenes de las formativas; aunque en eso creo que también hay que tener mucho cuidado.

—¿Cómo se están manejando a ese nivel? En las últimas horas surgió otra vez un disenso entre un sector no oficialista y Damiani.

—Yo creo que el trabajo en el período de pases está funcionando bien. A veces hay algún compañero que se puede enojar por ciertas circunstancias, que en este caso supongo que se refieren a la contratación de Boselli, que anunció el presidente y no pasó por la comisión de contrataciones; pero me consta que el presidente habló con Da Silva y con Ahuntchain. Además, es una apuesta, yo creo que no hay que darle tanta trascendencia: hay otras apuestas del club que son buenas, y me parece que el presidente tiene derecho a hacer este otro tipo de apuestas cuando no significan otra cosa que una apuesta al futuro, algo para más adelante. Igual, yo pienso que Peñarol debe dirimir sus diferencias internas de puertas para adentro, y esa fue la actitud que he tenido desde las elecciones hasta ahora: me he retraído desde el punto de vista médiático, porque la mejor contribución que puede hacer un consejero de Peñarol es esa: pensar como dirigente del club y no de un movimiento o una agrupación. Ese es un problema de Peñarol desde hace ya mucho tiempo a esta parte: el club está muy politizado.

—Pero esos dirigentes dicen no son tenidos en cuenta para la toma de decisiones, o no son escuchados; y a eso se suma que a veces, si esos consejeros tienen un punto de vista distinto al del entrenador de turno y/o algún funcionario del área deportiva, éstos consideran que el dirigente o sector en cuestión, persigue un interés político, porque es opositor.

—Sí, yo creo que es muy bueno y muy sano que cada consejero exprese su opinión. Por eso, a mí me rechina el término "oposición" en el club; yo hablo de oficialismo y no oficialismo. Porque…¿qué es ser oposición? ¿Oposición quiere decir que a Peñarol le vaya mal? Eso me parece horrible. Por eso yo, en su momento, teniendo diferencias sobre la conducción deportiva con Damiani, no me sentí un opositor. Perdí la elección y la perdí muy bien, Juan Pedro ganó y ganó muy bien; y…bueno, Peñarol es un club presidencialista y ahora todos tenemos que estar tratando de mejorar la parte deportiva, que no ha funcionado todo lo bien que uno quería en los últimos años. Desde el punto de vista institucional el club ha tenido un crecimiento formidable y eso no lo puede negar nadie; por supuesto, eso no se vio reflejado en su totalidad en la parte deportiva, pero creo que muchos de los problemas que hemos tenido en ese plano fueron producto de esa politización que nos ha hecho mucho daño.

—Peñarol ha sido drástico en el tema de la seguridad para el comienzo de la temporada.

—En la medida que el Ministerio del Interior no le asegure a los clubes la seguridad en los espectáculos deportivos, porque es una obligación constitucional brindarle seguridad a los ciudadanos, no están dadas las condiciones para que comience el campeonato. No se va a poder seguir en las condiciones actuales; los clubes definitivamente tienen que ponerse firmes en ese sentido y tratar de cambiar el Protocolo de Seguridad que está firmado.

"Con todo respeto, no es democrático".

Últimamente, el presidente de Peñarol ha tenido un posición muy crítica respecto a la conducción de la AUF; y, en ese aspecto, Welker también se manifestó en el mismo sentido que Juan Pedro Damiani: "Yo tengo una óptica personal y es que sigo sin entender cómo este fútbol puede darse el lujo de no tener en la conducción de la AUF a allegados a los clubes grandes. El fútbol uruguayo tiene que dar un paso de calidad en ese plano; porque, con todo respeto por esos héroes que son los dirigentes de los clubes en desarrollo, no es democrático tener vedada a ex dirigentes o allegados a los clubes grandes la posibilidad de dirigir la AUF. Tanto Peñarol como Nacional deben reivindicarla. Además, pienso que la AUF debe hacerse un replanteo y encarar un proceso de profesionalización de la gestión en todas sus áreas, como lo hizo Peñarol, algo de lo que yo en parte me siento responsable".

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