PEÑAROL

Lo que no debe hacer para salir campéon

Los aurinegros hicieron ayer frente a Fénix lo que debían para quedar muy cerca de su objetivo y, al mismo tiempo, lo que les puede impedir lograrlo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
¡Aay! Waterman cedió a Liguëra, que ganó el fondo y metió el pase paralelo al arco; nadie de Peñarol la sacó y Cavallini se lo perdió en el segundo palo

JORGE SAVIA

Peñarol hizo lo que tenía que hacer ayer para salir campeón del Torneo Clausura y tener chance de disputar luego la definición del Uruguayo: primero la semifinal y, según el resultado de la misma, las finales.

O sea, Peñarol ganó y quedó a un triunfo -como mucho, capaz que un empate, y por ahí hasta una derrota también le alcanzan- de la meta que se planteó para el segundo tramo de la temporada.

Es más, Peñarol no sólo ganó bien, sino que para eso se basó en el trazado de un circuito ofensivo fluido y penetrante que Diogo, Aguiar, Zalayeta, Urretaviscaya, y Píriz por pasajes, armaron con un acople de técnica individual y armonía colectiva, pocas veces visto antes.

Sin embargo, teniendo en cuenta también la proximidad de la definición del Uruguayo, Peñarol dejó al descubierto qué es lo que no debe hacer si quiere ser algo más que uno de los protagonistas de dicha instancia. Si quiere salir campeón, en una palabra.

1) No le deben entrar tan fácil y a fondo como lo hizo Fénix por el flanco izquierdo de la retaguardia aurinegra en los minutos iniciales, en los que Cavallini se perdió un gol que pudo cambiar el trámite.

2) No debe seguir dando esa sensación de fragilidad a la que parece estar expuesto, no ya por el tipo de respuesta de su arquero sino por la relativa cuota de contención que hay en el mediocampo, frente a los remates desde afuera del área o a las llegadas libres que los rivales arman a espaldas de los volantes, tal como sucedió -respectivamente- en las jugadas donde, en 3’, Schettino hizo temblar el travesaño y Ligüera uno de los caños.

3) No debe hipotecar la pelota en el tránsito hacia el ataque, fabricando contragolpes como los que armó Fénix en los 45’ iniciales. Un problema que en Peñarol es crónico: basta recordar cómo se gestó el gol rival en el último clásico.

4) No debe hacer fouls como los de Viera a Cavallini a los 15’, 25’ y 80’, con el rival -además, poco dúctil- lejos del área y de espaldas al arco contrario. Así recicló jugadas inocuas en centros amenazantes y pelotas quietas, como las que tiró Ligüera, que fueron las vías por las que Nacional, con la mano de “Papelito”, el lomo de Taborda y la pegada de Recoba dio vuelta el clásico del Torneo Apertura pasado

5) No debe pecar de la poca aplicación por la que Diogo vio la roja en la mitad de la cancha: la primera amarilla estaba prevista, la segunda no estaba en los planes.

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