EN JARDINES

Dos reencuentros muy deseados

Wanderers se reencontró con el gol y con la victoria tras cuatro partidos ante un Danubio que no tuvo reacción.

Villoldo. El lateral de Nueva Palmira ganó de cabeza para el primer gol de Wanderers pese a su 1,74m de altura. Foto: Fernando Ponzetto
Villoldo. El lateral de Nueva Palmira ganó de cabeza para el primer gol de Wanderers pese a su 1,74m de altura. Foto: Fernando Ponzetto

Danubio llegaba a Jardines con la ilusión de igualar a Peñarol (con un partido menos) en la segunda posición de la Tabla Anual, pero para eso debía ganarle a un Wanderers que venía en su peor racha en un año con cuatro derrotas consecutivas (le había sucedido lo mismo en abril de 2017), incluso sin poder anotar en ninguno de esos cuatro cruces. Pero no solo el franjeado no pudo mantener los tres puntos en casa, sino que el bohemio se los llevó al Prado con dos goles para romper la racha.

Danubio comenzó dominando el juego. Salió con la clásica línea de cuatro, aunque con Sergio Felipe como lateral en vez de estar en la zaga, pero con cinco volantes en el medio; los dos más adelantados (Pablo Ceppelini y Carlos Grossmüller) con buen pie. Precisamente era “Maravilla” el que se hacía cargo de la generación de juego, volcándose contra la izquierda y combinándose con Leandro Sosa y las trepadas constantes de Gonzalo Camargo. Todas las pelotas llegaban a él y salían bien jugadas.

Pero el franjeado defendía mal en las pelotas paradas. Estuvo cerca de pagarlo a los 37’ cuando un desvío en un jugador propio casi se transforma en un gol en contra (pegó en el palo) y terminó sufriéndolo unos minutos después cuando a los 44’ Alejandro Villoldo cabeceó solo (incluso con Emanuel Gularte sin marca al lado). El lateral zurdo impactó bien el balón, con pique de por medio antes del ingreso al arco.

Pablo Peirano quiso corregir algunos de los aspectos en el descanso con el ingreso de José Luis Rodríguez, pero el segundo gol de Wanderers llegó rápido y fue un baldazo de agua fría. Desde ese momento -los 5’ del complemento- el franjeado bajó su producción de fútbol, en parte por el cierre de líneas realizado por el bohemio.

Es que Eduardo Espinel mandó a sus dirigidos a achicar los espacios y el visitante le dejó la pelota a los de la Curva. Danubio tuvo que proponer con menos espacio y con la necesidad de descontar lo antes posible. Ya sin lugar para un juego cómodo para Grossmüller, la Franja buscó por los laterales un descuento que no llegó.

Danubio extrañó a sus goleadores David Terans y Federico Rodríguez, el primero sancionado por acumulación de amarillas y el segundo lesionado de los meniscos. El juvenil Santiago Paiva estuvo poco acompañado arriba y fue, en la mayoría de los casos, absorbido por los zagueros.

Danubio tendrá ya el sábado la posibilidad de la revancha cuando vuelva a ser local, cuando reciba en Jardines a Cerro por la tercera fecha del Intermedio. Por su parte, Wanderers -ahora con el envión de una victoria y los goles- deberá vérselas con otro recuperado: Rampla Juniors.

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