Danubio

Danubio, yo a vos te conozco

La historia amaga con repetirse, pero el club se resiste y Curutchet empuja para enderezar el curso franjeado.

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Danubio

Cuando este Danubio se mira al espejo, empieza a reconocerse en su propia historia. Con matices, porque no ocupa el mismo lugar en la consideración popular que hace 20 años, pero con esas debilidades y fortalezas que marcaron sus vaivenes.

El club de Maroñas ingresó a la década de 1990 con el impulso que le dio Héctor Del Campo, presidente entre 1981-1988 y 1991-1992, quien estableció un antes y un después. Tras su fallecimiento en 1992, el club quedó a la deriva y una crisis institucional arrastró al franjeado a una incómoda situación económica y deportiva. En 1995 se salvó del descenso en la última fecha, y estuvo en duda su participación en el torneo por temas económicos. Ese año llegó Fernando Nodar para empezar a enderezar el curso. Nueve temporadas después se fue con la institución emprolijada y con el primer título en un torneo corto (Apertura 2001) y un vicecampeonato (Uruguayo 2001, que perdió por penales).

En 2010, tras seis años como presidente, dos Campeonatos Uruguayos (2004 y 2007), el nuevo Complejo deportivo de 12 hectáreas en la ruta 101 y la cuenta bancaria reforzada, otro Del Campo, esta vez Arturo —uno de los hijos de Héctor—, se alejó del club. Como dos décadas atrás, pero ahora en una institución más poderosa, Danubio volvió a cometer los mismos pecados y a transitar tiempos difíciles a nivel económico y deportivos. Dilapidó las reservas y compromisos de pago de US$ 3.000.000 y en el Apertura de 2012 terminó último. Fue entonces cuando Oscar Curutchet llegó a la presidencia, como Nodar en su momento, con el objetivo de encaminar al club.

Tres años después de llegar al sillón más importante, en eso anda el presidente. En el aspecto deportivo, alcanzó muy rápido la recompensa con la conquista del Uruguayo 2013-2014 (ganó por penales), pero sufre las penurias económicas. En 2014 llegó a tener US$ 300.000 de déficit cada 30 días. Eso lo hubiera arreglado vendiendo jugadores, pero no comercializó a ninguno, porque no quieren repetir la experiencia de malvender como 2013. El presidente acelera en busca de encauzar al club. Nada mejor que releer la historia. Por eso, reordena las juveniles, la seguridad y quiere reforzar las bases de Danubio.

Entre cambios y amenazas.

"¿Quién dijo que los jugadores de las juveniles de Danubio no tienen cabeza? Eso es un mito y te doy un ejemplo del plantel de Primera: Leandro Sosa es analista de sistemas y profesor de inglés", explicó el presidente Curutchet sobre el ajuste en el proyecto de juveniles que realizó el club, que encabeza Luis González, y que apunta al desarrollo integral del jugador. "Danubio hinca el diente a todo esto, y hay un equipo multidisciplinario que trabaja con los juveniles", agrega. "Ya delineamos las políticas institucionales. La comisión fiscal trabaja con la directiva. El tema seguridad no fue fácil; recibí amenazas por lo que hacíamos", subraya, quien conducirá a la institución hasta diciembre de 2016.

LO QUE SE MODIFICÓ DE 2012 A 2015.

Pases.

En 2013 malvendió a "Josema" Giménez a Atlético de Madrid por US$ 1.240.000; el juvenil no tenía contrato. Ahora, en Primera no juegan futbolistas que tengan menos de un año de contrato.

Juveniles.

Le hincó el diente al trabajo en formativas. Removió la estructura y montó un proyecto nuevo bajo la égida de Luis González y un equipo multidisciplinario (sicóloga, asistente social y nutricionista).

Seguridad.

Cambió al jefe de seguridad del club. El lunes votarán un nuevo protocolo de seguridad para los partidos, que fue diseñado por un experto alemán que estuvo un mes en Montevideo.

Presupuesto.

En la temporada 2014-2015 tuvo gastos de US$ 400.000 mensuales (US$ 4.800.000 al año). Para este 2015-2016 ajustaron el presupuesto a US$ 290.000 (US$ 3.500.000).

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