NACIONAL

Cuidado que viene... ¡Boof!

Felipe Carvalho, el zaguero que quiso traer Iván Alonso, demostró ser muy fuerte, veloz y tener aptitudes de líder.

Foto: Gerardo Pérez
Foto: Gerardo Pérez

¿Por qué te apodan Boof?, preguntó Juan Pablo Romero al zaguero Felipe Carvalho en Venezuela cuando Nacional se aprestaba a debutar por la Copa Libertadores. El riverense se aproximó al periodista de Ovación y en voz baja respondió: “Ya te vas a dar cuenta cuando me veas jugar en la cancha”.

“Boof” es el sonido del golpe que genera un movimiento rápido en el aire. Y Carvalho disfruta su comparación. Se identifica con ella. La utiliza como una carta de presentación de sus aptitudes futbolísticas. De su perfil. No en vano, según comentaron a Ovación funcionarios tricolores, suele dejar grabados mensajes agradeciendo alguna gestión o solicitando alguna fotografía especial con el “Boof, Boof” encabezando y terminando su diálogo.

Y algo de razón tiene. Al menos ya transmitió señales claras de ello. De hecho, cuando Iván Alonso en noviembre pasado, y mucho antes de las elecciones comenzó su scouting de futbolistas y llegó a Carvalho, encontró como principal característica de su juego el éxito que tenía en los duelos mano a mano. Los videos resaltaron un atributo claro: la forma en la que daba el paso para llevarse la pelota.

Sí, ese rápido zaguero, corpulento, hasta con aspecto de un duro rugbista maorí, además demostró en el Parque Central que sus apariciones para ganar en los duelos individuales, anticipando a los delanteros, perfectamente puede permitirle al adversario oír una vibración con ruido.

Llamativo. Diferente. Porque lo repite. Porque le sale. Quizás para algunos puede haber resultado una sorpresa, pero para los integrantes del plantel tricolor fue una simple confirmación.

Cuentan que el argentino Gonzalo Bergessio, uno de los futbolistas más acostumbrados al roce con los zagueros, a los empujones y diálogos picantes, era una de los jugadores que más defendía la inclusión de Carvalho en el once titular. Palabras más, palabras menos, “Lavandina” supo decir: “Te choca y te tira. Es una bestia”.

Foto: Gerardo Pérez
Foto: Gerardo Pérez

Los dirigentes tricolores lo hubiesen querido ver mucho antes formando la dupla de zagueros con Guzmán Corujo, pero diversos factores fueron demorando el armado de lo que hoy consideran será la gran muralla de la retaguardia. Algunos hasta se animaron a preguntarle a Eduardo Domínguez cuánto le faltaba para que tuviera su estreno, porque el extécnico no lo encontraba ordenado tácticamente para cumplir con el papel que se le podía solicitar en las variaciones de la línea defensiva.

Sin embargo, la aparición ante Plaza Colonia confirmó lo que la mayoría creía, que este mastodonte que sorprende en la interna tricolor por ser muy familiero y religioso, en la cancha es capaz de intimidar con su mirada y con su fuerte porte de guerrero dispuesto a todo.

Lo relevante es que se prepara con mucho compromiso para superarse día a día. A conciencia. Marcando y entrenando como si cada jornada fuese preparatoria de la final del mundo. No usa el freno de mano nunca y se gana los elogios del propio presidente José Decurnex. “Trabaja el doble. Hace su ejercicio y cuando le toca a otro compañero lo acompaña atrás. Nunca había visto algo igual”, contó el titular de los albos semanas atrás a Ovación.

Este descubrimiento de Iván Alonso, hijo de un exfutbolista y excorredor de los 100 metros, que habla con su familia en portugués, que maneja el inglés a la perfección, que adora la música brasileña y que recién hace 48 horas dejó de lado su número telefónico de Noruega, se tiene una fe bárbara para dejar su nombre grabado en filas tricolores.

Así al menos lo establece en cada conversación con sus compañeros y funcionarios del club. Así lo marca en los mensajes que manda por WhatsApp, donde en 12 segundos es capaz de repetir seis veces “vamo’ arriba, con fe”.

Felipe Carvalho llegó para quedarse y cuando entra al campo lo hace convencido que van a escuchar el “Boof”.

Foto: Gerardo Pérez
Foto: Gerardo Pérez

Quería jugar el clásico de la Supercopa.

En el inicio de la semana del clásico correspondiente a la Supercopa, en la que Nacional terminó levantando el trofeo por penales, se especulaba con la presencia de Felipe Carvalho en el equipo titular. Al final no estuvo ni en el banco de suplentes, pero fuentes tricolores confiaron a Ovación que el zaguero se moría de ganas de estar en la cancha. Esos días de trabajo, en los que todavía no había ni siquiera una definición del once, mandaba mensajes a algunos allegados al club en los que describía la forma en la que quería jugar el partido. “Hay que ir a pegar la primera patada y después mirar al rival con cara de sicario”.

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