SELECCIÓN SUB 20

La costumbre de salir campeón

Ex entrenadores de la Sub 20 interpretaron la falta de un título en 34 años.

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1981. El plantel celeste, y el Prof. Aníbal Gutierrez Ponce, a la entrada del estadio Atahualpa de Quito, donde le ganó la final a Argentina por 5 a 1.

Es la realidad", consideró Juan Verzeri al escuchar la pregunta. Eso. No es momento —ni se trata— de pasar facturas, cuestionar ni buscar culpables; y menos aún de cargar de responsabilidad a los juveniles celestes que hoy tienen la posibilidad, y no el compromiso, de lograr algo que Uruguay no consigue desde hace 34 años.

Sólo es el ejercicio de mirar atrás, leer esa "realidad" y trasladar una interrogante a quiénes la han vivido, en algún caso hasta sufrido y en todos protagonizado: la mayoría de los entrenadores que dirigieron a las selecciones Sub 20 que, desde el Sudamericano de 1981 para acá y a lo largo de 15 ediciones (en una Uruguay no participó pues estaba sancionado), no pudieron conquistar el título de campeón, que antes de la gesta de Ecuador los celestes obtuvieron en 1954, 1958, 1964, 1975, 1977 y 1979; una costumbre, casi.

Esto es, ¿por qué ese corte tajante? Quizá no hay un único motivo, sino una multicausa, o hay una respuesta para cada caso; pero, seguramente, no es producto de algo casual, fruto de las circunstancias.

Para Gregorio Pérez, "nuestro pasaje por la Sub 20 fue en un momento bastante crítico. En la AUF había problemas y cada tres meses cambiaban el presidente. Uruguay no iba a participar del Sudamericano Especial de1988 en Argentina, al extremo de que en su lugar invitaron a Israel; pero dos o tres semanas antes de empezar el campeonato asumió (Julio César) Franzini en el Ejecutivo y me dijo: Con la historia que tiene Uruguay, hay que participar como sea. Así armamos una selección con muy poco trabajo: sólo hicimos un amistoso en Paraguay y fuimos a Buenos Aires, con chiquilines como Dorta, que tenía 15 años, y de Cedrés, que lo saqué de Peñarol cuando ni había debutado en la Cuarta".

Juan José Duarte recordó que "clasificamos al Mundial, algo que antes no pudieron lograr ni Tabárez ni Gregorio", pero sostiene que "mi experiencia con la Sub 20 no fue buena", y revela que "por eso, cada vez que viene un Sudamericano juvenil para mí es como un suplicio; porque pienso: todos los que pasamos por la selección tuvimos un proyecto y quisimos hacer un proceso como el del maestro, ¡pero no nos apoyaron! Yo tenía a Montero, Tais, Sergio Martínez, Darío Silva, Gustavo Ferreyra, Lujambio…pero no nos dejaron trabajar, al Sudamericano habremos ido con tres partidos de práctica. Por eso digo: el gran mérito de Washington (Tabárez) fue que hizo que creyeran en él y lo dejaron".

Ángel Castelnoble piensa que la falta de títulos durante muchos años responde a que a los juveniles "no se les daba el apoyo logístico que hoy generan las selecciones nacionales, donde hay un proceso que se ha respetado: en la vestimenta, en el tiempo que el jugador pueda entrenar con la selección, las canchas…Nosotros fuimos al Mundial del 93 en Australia con ¡un amistoso!; y allá practicamos contra un equipo de residentes uruguayos. Jugadores había: aquella fue una generación de la que 10 u 11, de 18 jugadores, fueron a Europa y estuvieron entre 10 y 12 años. O´Neill, Diego López, Petete Correa, Traversa, Adinolfi… individualmente, la mayoría de los muchachos de las selecciones juveniles jugaron por todos lados".

Gustavo Ferrín considera que "una razón es que los países se han ido equiparando; otra es que Argentina tuvo tanta exportación de futbolistas, que hay más jóvenes en Primera División, en una liga interna muy exigente. Por algo en Sub 17 no ha ganado tanto como en Sub 20; y en Brasil hay un régimen de trabajo por el cual los juveniles viajan a jugar en Europa en forma casi constante. No juegan en América. Antes, en cualquier selección brasileña se dedicaban pura y exclusivamente a jugar al fútbol, y hace mucho han incorporado todo lo de Europa, Brasil se fue europeizando".

El entrenador, que ha estado de los dos lados del mostrador, pues dirigió a las selecciones juveniles de Perú, agrega a partir de esa otra experiencia que "un día les presenté un plan de trabajo a los presidentes de los clubes (peruanos) y les mostré que en agosto, al cabo de 7 u 8 meses, algunos jóvenes llevaban 700 jugados; y en el Sudamericano, se juegan 800, pero en 25 días. En la competencia interna nuestra, es igual: no todos los juveniles juegan todos los domingos ni son titulares. Por eso Uruguay empieza a decaer siempre en la ronda final, no por un problema del trabajo de los preparadores físicos, sino porque el fútbol nuestro es de dientes apretados. No es crítica: nos guste o no, el fútbol nuestro es emocional. Somos más de correrla y pelearla. Avanzar en bloque, tocando y con pases, da un respiro físico. Si esto se jugara cada cinco días, Uruguay hubiera ganado cinco campeonatos más en estos años".

Según Juan Verzeri, "los motivos se deben a factores globales y también circunstanciales", y "dentro de los primeros está el hecho de que países del continente que antes no eran competitivos en juveniles hoy cuentan con una muy buena organización, infraestructura y preparación desde muy abajo, sustentada en un poder económico mucho mayor al nuestro y en una mayor población que brinda más posibilidades para la elección de jugadores. Además, en muchos casos, ese poderío les permite acceder y participar de una mejor competición internacional previa, lo cual es fundamental para desarrollar el potencial de los juveniles".

En cuanto a "los factores circunstanciales", Verzeri cree que "a este nivel también depende mucho de la calidad de la generación en cuestión que en cada país varía para cada campeonato. En lo que nos tocó a nosotros, en 2011 llegamos al último partido a un empate de ser campeones, nos topamos con un Brasil superlativo, con figuras como Neymar, Lucas, Oscar, Casemiro, Danilo, que son destacados hoy en Europa; y luego ese equipo sin Neymar, obtuvo el Mundial en Colombia. A su vez, en 2013 llegamos a la final del mundo y empatamos ante un equipo super poderoso, pues hay que pensar en el nivel que juegan hoy como titulares Pogba, Kondogbia, Thauvin, Digne, etc., perdiendo en los penales".

Por eso, pues, el técnico de las dos últimas selecciones Sub 20 que precedieron a la actual, reflexiona que "hemos estado cerca de lograr el título en algunas oportunidades y no se pudo por circunstancias propias del fútbol, que es un juego de oposición".

Además, y por último, el entrenador enfatizó, ya a manera de remate de su pensamiento, que "en este sudamericano, hemos vuelto a ser un equipo hipercompetitivo, ya logramos la clasificación al Mundial por quinta vez consecutiva y estamos a un triunfo del título; será un partido difícil, pero la victoria está a nuestro alcance, y podemos derrumbar esa pregunta".

Si eso ocurre, también se habrá derrumbado "la realidad"; esa que definió como tal el propio Verzeri e indica que después de 1981, la selección Sub 20 de Uruguay no pudo encontrar nunca el eslabón que está perdido desde hace 34 años.

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