PEÑAROL

Cortocircuitos entre técnicos y futbolistas

Los conflictos suelen darse detrás de las puertas del vestuario, pero a veces saltan a la vista de todos

El día del gesto. Otero en acción durante la segunda final del Uruguayo 94 ante Defensor.
Foto: Archivo El País

Amenudo el fútbol se convierte en una coctelera donde se mezclan nervios, la obsesión por la victoria, los egoísmos de las figuras, opiniones diferentes sobre el juego... Y entonces saltan los conflictos, incluso en el seno de los equipos.

Muchas veces estos conflictos nacen, se desarrollan y se resuelven tras las puertas cerradas del vestuario y la concentración y no siempre trascienden. En el Nacional de 1988, varios jugadores estaban enfrentados con el técnico Roberto Fleitas, a quien consideraban demasiado severo en el manejo del grupo, pero eso no afectó la marcha del equipo hacia los mayores títulos. Y en su momento pocos de afuera se enteraron.

Otro enfrentamiento que solo salió a la luz cuando hubo una decisión fue el registrado entre el plantel de Nacional y Rodolfo Neme, el ayudante técnico de Martín Lasarte en 2017. Esa vez la cuestión se saldó con el alejamiento de Neme.

Cuando las relaciones entre el entrenador y un jugador terminan de romperse, por lo general quien debe marcharse es el jugador. En cambio, si todo el plantel está en pie de guerra con el técnico, quien termina perdiendo es éste.

Por ejemplo, Julio César Jiménez tuvo problemas con el técnico brasileño de Peñarol Dino Sani en 1978. El talentoso mediocampista quería ser titular, Sani prefería a otros y al final el artiguense fue transferido a Vélez Sársfield. Sani tampoco se llevaba con el argentino Alberto Brailovsky, otro que no continuó en el plantel.

Pero a veces el cortocircuito aparece a la vista de todos, como ocurrió el domingo con Lucas Viatri en el Franzini, quejándose del cambio ante el técnico Diego López.

El episodio remitió a otro muy similar, registrado también en un Peñarol-Defensor. Fue durante la segunda final del Campeonato Uruguayo 1994. Cuando quedaban ocho minutos, el técnico Gregorio Pérez decidió reemplazar a Marcelo Otero por Martín Rodríguez. “Marujo” se retiró haciendo gestos de molestia hacia su técnico que no pasaron inadvertidos para nadie. Al otro día, en Los Aromos, Otero pidió disculpas y Gregorio puso paños fríos a la situación en sus declaraciones, pero el viernes siguiente, al anunciarse la lista de convocados para la finalísima del domingo, Otero no estaba pese a ser uno de los goleadores del equipo. Y se perdió el partido decisivo, el que le dio el título a Peñarol.

En la Liguilla inmediata, Otero volvió a ser titular y figura en ese conjunto mirasol.

Carrasco-Berrueta: aquel día en el Parque Nasazzi

En 1984 se produjo un notorio incidente entre los futbolistas de Nacional, Juan Ramón Carrasco y Carlos Berrueta, y el cuerpo técnico encabezado por Luis Garisto.

Ambos jugadores llegaron juntos y tarde a un amistoso de práctica del tricolor con Bella Vista en el Parque Nasazzi. En su momento se comentó que argumentaron no recordar la ubicación de la cancha.

Ambos quedaron fuera del amistoso. Carrasco se enojó y se fue. Berrueta se quedó, pero cuando empezó a moverse lo hizo a desgano. El preparador físico Betolaza se lo señaló, Berrueta lo insultó y casi se tomaron a golpes. Todo el episodio ocurrió ante la prensa, pues la práctica era abierta. Como resultado de lo ocurrido, el cuerpo técnico decidió la separación de Carrasco y Berrueta del plantel.

Suárez y Cavani también

También a Luis Suárez y Edinson Cavani les “saltó la térmica” por decisiones de sus técnicos. Suárez se enojó y golpeó el banco de suplentes cuando no pudo entrar frente a Venezuela por la Copa América Centenario (volvía de una lesión). Cavani tuvo un enfrentamiento con Laurent Blanc en el PSG por la forma en que el DT pretendía hacerlo jugar.

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