Desde el arco

Con el corazón en la boca

Peñarol ganó con la soga al cuello un partido que tenía dominado y que parecía llevárselo sin problemas. Pero un gol de El Tanque Sisley tuvo el impacto de un sismo de escala menor, de esos que sacuden los cimientos, pero no alcanzan a derribar paredes.

Bengoechea apeló a variantes a las que antes no había recurrido. Reformuló la oncena, le dio mayor contención, apostó a cerrar el partido y no a liquidarlo en ofensiva.

El resultado terminó dándole la razón, pero en el ambiente quedó flotando la fragilidad aurinegra, justo antes de un duelo tremendo como el que tendrá ante River el próximo fin de semana.

El domingo, Nacional goleaba y se floreaba en el Parque. Atenas no era ni sombra el rival que se esperaba, pero apuró al fondo tricolor y de un 4-1 se pasó a un 4-3 tan ajustado como preocupante.

Gutiérrez cambió ficha por ficha, puso hombres de refresco en el medio y en ofensiva, y logró mantener la diferencia y aumentarla en los descuentos del partido.

Pero al igual que su rival de todas las horas, mostró una faceta preocupante, la defensiva, a días de un choque más que exigente ante Wanderers.

Los grandes ganaron, es cierto, pero con el corazón en la boca.

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