FINAL ÚNICA

Copa Libertadores: Santiago de Chile perdió la sede de la final River-Flamengo

Los presidentes de los clubes con los de las federaciones se reúnen para definir dónde se jugará el partido por el campeón de América, cuando ya está tomada la decisión de salir de Chile.

Protestas en Chile. Foto: AFP
Un hombre enarbola una bandera de Chile, durante las protestas que se suceden en Santiago desde hace semanas. Foto: AFP

Cuando despuntó el martes en Asunción del Paraguay, Santiago de Chile ya no tenía la sede de la final de la Copa Libertadores. La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) había tomado la decisión luego de ver por televisión que el conflicto social en la capital trasandina, lejos de menguar, aumentaba en intensidad. En la noche del martes, una teleconferencia entre Alejandro Domínguez, presidente de Conmebol, Claudio Tapia, presidente de la AFA, y Rogerio Caboclo, presidente de la CBF brasileña, había sentado las bases para buscar una sede alternativa. Había "un 99% de posibilidades" de que la sede se modificara. El martes aportó el 1% que faltaba.

Con la determinación ya tomada, la Conmebol pidió a toda su gente apostada en Santiago (una docena de personas trabajaba en el estadio Nacional de Chile para que todo estuviera en condiciones el 23 de noviembre) que hiciera las liquidaciones finales para resolver cualquier cuestión económica que quedara pendiente. Lo único que quedaba era explicarles a los clubes por qué la capital chilena no reunía las condiciones para hospedar el partido. Puertas para afuera, la Conmebol explicaba que tomaría una determinación definitiva "priorizando la seguridad y las garantías para los hinchas, planteles y dirigentes". La confederación reafirmó su compromiso con la neutralidad deportiva y definió que el partido se realizaría en Sudamérica, desestimando eventuales ofertas del exterior (Japón, Qatar, Estados Unidos). Además, adelantó que respetaría lo acordado con los clubes con respecto a las entradas para cada uno (12.500).

Estadio Nacional de Santiago de Chile. Foto: Archivo El País
Estadio Nacional de Santiago de Chile. Foto: Archivo El País

Lo primero que entendieron tanto Flamengo y River como los dirigentes presentes en la reunión fue que no tenía sentido insistir con Santiago. Por más que el gobierno de Sebastián Piñera diera las garantías necesarias dentro del estadio, había una marcha convocada por las tres hinchadas más importantes del país a la hora del partido. Las fotos de los enfrentamientos entre carabineros y la población civil, sumadas a las suspensiones del amistoso de la selección chilena y del torneo local fueron otros argumentos de peso para dar de baja la idea original.

Final

Lo que se mantiene es el partido único

De todas maneras, Conmebol entendió que la postergación por una semana del partido decisivo (pasarlo del 23 al 30 de noviembre) impactaría de lleno en los calendarios locales. Para evitar más problemas, fijó su postura en mantener la fecha inicial del partido. El problema, entonces, era encontrar una sede sudamericana con capacidad para 45 mil personas o más, que tuviera vuelos directos a Río de Janeiro y Buenos Aires y cuyo estadio cumpliera con las normas vigentes. Así, Asunción (con la Nueva Olla, que el próximo sábado tendrá la final de la Sudamericana entre Colón e Independiente del Valle) y Lima (con el estadio Monumental, cuya capacidad bordea los 80 mil espectadores) pasaron a ser las dos alternativas más potables.

El eventual regreso al doble partido fue descartado de cuajo antes de que comenzara la reunión en la sede de Conmebol, emplazada en la ciudad de Luque, a pocos kilómetros del aeropuerto internacional de la capital paraguaya. Además de implicar un problema burocrático (había que cambiar el reglamento sobre la marcha del torneo), los últimos antecedentes de las finales a doble partido no fueron buenos: en Flamengo-Independiente (Sudamericana 2017) y River-Boca (Libertadores 2018) hubo enfrentamientos e incidentes. La Conmebol no quiere que esas imágenes vuelvan a repetirse. Menos, cuando la final de la Libertadores está vendida a medio mundo.

Hasta pasado el mediodía, los administradores del estadio Monumental de Lima no habían recibido ningún pedido por parte de la Conmebol. "Sólo son especulaciones", admitieron desde Universitario de Deportes, el equipo que juega en ese estadio, ante la consulta sobre una eventual selección de ese recinto deportivo para la final de la Libertadores. En el caso de la Nueva Olla, en cambio, todo es bastante más fácil: la misma logística de la Sudamericana se emplearía para la Libertadores. Incluso el dispositivo de seguridad sería parecido, aunque adaptado a dos hinchadas mucho más numerosas como las de Flamengo y River.

El problema con el estadio asunceño es la cantidad de entradas: entre el pulmón de seguridad para separar ambas parcialidades y las restricciones propias del estadio, habrá cerca de 10 mil tickets menos a la venta. De todos modos, habría solución: esas serían entradas para neutrales (y no para hinchas de los equipos protagonistas de la final), y se devolvería el importe a los ciudadanos de otros países que ya hayan reservado sus tickets.

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