FUTBOL URUGUAYO

Copa Artigas, el primer intento de un torneo para todo el país

El fútbol del 2020 tendrá la novedad de la Copa Uruguay; hace 60 años se realizó el ensayo inicial de un certamen nacional, que Defensor ganó en carácter de invicto.

Defensor campeón 1960. La foto de El País tras la conquista invicta de la Copa Artigas.
Defensor campeón 1960. La foto de El País tras la conquista invicta de la Copa Artigas. Foto: Archivo El País

El torneo de fútbol más antiguo del mundo es la FA Cup inglesa, que arrancó en 1871 y todavía apasiona a los hinchas, con su larga serie de eliminatorias que involucran a de clubes de diferentes categorías hasta la gran final en Wembley. Esta competencia inspiró las copas nacionales de numerosos países, pero en estas tierras tendremos una Copa Uruguay con ese estilo por primera vez recién en este 2020. Sin embargo, hace 60 años hubo una especie de ensayo, la Copa Artigas, que se jugó durante apenas tres temporadas y que en su estreno ambientó el primer título de Defensor.

No fue “copa” en el sentido estricto de certamen por eliminación, sino una rueda de todos contra todos, con los diez equipos de Primera “A” y la gran novedad de las cuatro selecciones departamentales campeonas regionales de la OFI. Era el primer intento de integración de un fútbol dividido en forma tajante entre Montevideo e interior, después del efímero Campeonato Nacional que enfrentó a seleccionados de los departamentos con un combinado de Montevideo entre 1928 y 1930.

Así, entre mayo y agosto de 1960 participaron Defensor, Nacional, Peñarol, Sud América, Racing, Fénix, Wanderers, Liverpool, Cerro y Rampla Juniors, además de las selecciones de Durazno, Tacuarembó, Artigas y Maldonado. Hubo que esperar para iniciarlo la definición del Campeonato de Selecciones, que terminó ganando Durazno.

La realización de aquella Copa Artigas puede inscribirse en los tímidos intentos de la AUF por encarar ciertas reestructuras luego de la traumática eliminación del Mundial de Suecia 1958, que demostró que el fútbol uruguayo comenzaba a quedar relegado en el ámbito internacional.

Pero fue necesaria una larga negociación con OFI para la organización del certamen. Al final se acordó que el visitante se llevaba 45% de las recaudaciones, deducidos los gastos de traslado y estadía; el local se quedaba 35%, la AUF 10%, OFI 5% y otro 5% iba para un “fondo de campeonato nacional”. Hubo también un aporte estatal, pues los viajes al norte del país se realizaron en un DC-3 de la Fuerza Aérea.

Defensor ganó invicto aquella Copa Artigas con 11 triunfos y dos empates. Entre los derrotados estuvieron los dos grandes. Nacional peleó el título hasta la última fecha, mientras que Peñarol quedó tercero, más ocupado con su participación en la primera Copa Libertadores, por entonces más conocida como Copa de Campeones, y la Copa Intercontinental, disputada casi de inmediato.

El equipo violeta, dirigido por Hugo Bagnulo, se afirmaba en su seguridad defensiva. Y pese a estar integrado por varios futbolistas veteranos, mostraba según la prensa de la época “gran pujanza y agilidad”.

Así fue la campaña de Defensor: 2-0 a Nacional, 2-0 a Sud América, 3-1 a Fénix, 3-1 a Durazno, 3-0 a Racing, 2-2 con Liverpool, 4-1 a Wanderers, 1-0 a Artigas, 2-2 con Cerro, 2-1 a Maldonado, 5-1 a Tacuarembó, 1-0 a Peñarol y 4-0 a Rampla.

Para este último partido, Bagnulo alineó a Luis Radiche; Eladio de Souza, Esteban Álvarez y Jesús Castro; Estanislao Malinowsky y Clímaco Rodríguez; Luis Mariotti, Carlos Rosas Riolfo, Walter Hernández, Willy Píriz y René Brasil, según el esquema W-M. Durante el encuentro se lesionaron dos jugadores, lo que llevó al técnico a modificar las posiciones de los jugadores ante la imposibilidad reglamentaria de hacer cambios. Castro se desgarró y pasó como puntero izquierdo, bajando Píriz a la defensa y colocando a Brasil como entreala. Pese a su menor movilidad, Castro marcó el primer gol. Después se lesionó Rosas Riolfo, que se paró como puntero derecho.

“Cuando se decide que por primera vez en un campeonato intervengan los campeones del Interior con los clubes de Montevideo, tenemos la satisfacción de instalar el nombre de Defensor como primer campeón. Pasarán los años y este episodio se mantendrá en el recuerdo”, comentó Luis Franzini, el legendario presidente violeta.

Defensor se consagró el sábado 6 de agosto. Al día siguiente se jugó el clásico, que ya no pesaba en la definición, pese a lo cual se vendieron más de 41 mil entradas. Fue empate, con goles de Leone para Nacional y Cubilla para Peñarol.

La Copa Artigas volvió a disputarse en 1961 y 1962, en ambos casos con triunfo de Nacional. Y no volvió a jugarse. En su lugar volvió el Torneo Competencia, ya en decadencia ante el mayor interés de los clubes grandes por su actividad internacional.

El esfuerzo integrador resultó tan fugaz como muchas otras iniciativas del fútbol. En 1969 se jugó el Torneo de Copa, que reunió a clubes de la “A” y la “B”, pero ninguno del interior, en dos series y registró el triunfo final de Rampla. Hubo nuevos intentos, como el Torneo Confraternidad Montevideo-Interior de 1977, afectado por un verano muy lluvioso y por la simultánea campaña de la Selección en las eliminatorias. Después vinieron la Liga Mayor 1978 y el Torneo República 1979, con anecdótica presencia de clubes del interior, hasta que a fines de la década de 1990 Frontera Rivera primero y luego otros clubes ingresaron a través de las divisionales de la AUF. Claro que ninguno tuvo las características de la Copa Uruguay que se viene.

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