Peñarol

La confianza empieza atrás

Peñarol por fin mantuvo el cero en su arco, un espaldarazo para la defensa.

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Limpito. Así fue el quite de Guillermo Rodríguez sobre Barreto en el segundo tiempo. Foto: F. Ponzetto

Había que ganar, porque aunque todavía falta mucho, si seguíamos perdiendo puntos a la larga se iba a complicar". Apenas terminó el partido, Diego Forlán tiró la frase que luego repetiría el técnico Pablo Bengoechea y todo aurinegro que fue consultado.

Peñarol había ganado nueve de los últimos 12 puntos que había disputado, pero el 4-0 sufrido el pasado domingo ante River Plate había dejado una marca muy pronunciada en el orgullo de los aurinegros. Los puntos eran importantes, pero más que nada lo era volver a la senda del triunfo para pasar rápidamente de página.

Fuera de su hábitat natural como lo es el Centenario y en una cancha de dimensiones más pequeñas, Peñarol sabía que iba a sufrir. Sin embargo, el campo más corto tenía sus ventajas. El equipo de Bengoechea había sufrido en defensa con los espacios que había aprovechado muy bien River la semana anterior. Incluso lo había hecho también Racing en la anterior fecha, pero la impericia de los delanteros cerveceros le impidió sacar ventaja y cuando quisieron acordar, ya perdían.

El técnico carbonero hizo una apuesta muy arriesgada: mantuvo la oncena titular que había sucumbido ante el darsenero. Y para peor, los errores defensivos se reiteraron desde el primer minuto. Aunque mejoró en contención Matías Aguirregaray, Emilio MacEachen y Diogo completaron un sector zurdo con muchísimos problemas de contención.

Luis González, técnico de Danubio, hizo la lectura adecuada y cargó el ataque sobre el lateral zurdo de Peñarol. Así generó muchísimo peligro, sobre todo en el segundo tiempo. La diferencia fue que esta vez la retaguardia aurinegra tuvo menos espacios para cubrir y no quedó tan expuesta.

¿Mejoró el rendimiento defensivo? Un poco; mucho menos de lo que espera el técnico y la parcialidad. Sin embargo, consiguió algo fundamental: mantuvo el cero en su arco.

Pasaron seis partidos para que Guruceaga no fuera vulnerado. Lo había conseguido solo en el debut ante Cerro (3-0), pero luego le anotaron El Tanque (2-2), Defensor (1-3), Fénix (2-1), Sud América (4-1), Racing (3-1) y River Plate (0-4). Había ganado tres de esos seis juegos, pero sin su valla invicta.

Para un equipo como Peñarol que tiene escaso juego colectivo, pero individualidades capaces de inspirarse por cinco segundos y llegar al gol, no recibir goles es casi como un cheque al portador válido por un triunfo.

Siempre se dice que los equipos se arman de atrás hacia adelante. Peñarol en este periodo de pases no lo hizo. Trajo a Diego Forlán y pensó en cómo acompañarlo, pero fue insuficiente su refuerzo en la defensa y lo está pagando, pero se puede remediar con confianza. Y el cero en el arco siempre la refuerza.

Dos semanas de tranquilidad.

Peñarol encara dos semanas tranquilas. El triunfo ante Danubio trajo puntos y tranquilidad justo antes del receso por Eliminatorias. El fin de semana próximo no hay partido y eso servirá para recuperar a Emilio MacEachen, quien salió con una sobrecarga en el aductor. Esta semana será de trabajos matutinos y fútbol miércoles (ante Fénix ) y viernes (Deportivo Maldonado para darle ritmo, sobre todo, a Guillermo Rodríguez.

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