FIFA

Conexión argentina

Grondona, Burzacco y los Jinkis: la triangulación del FIFAGate.

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Detenidos. Hugo y Mariano Jinkis, están en prisión domiciliara y “siguen operando”.

La conexión argentina en el FIFA-Gate tiene a Julio Humberto Grondona, presidente de la AFA desde 1979 y vicepresidente senior de la FIFA desde 1988, ambos cargos hasta su muerte ocurrida en 2014, como la cabeza más relevante.

El Departamento de Justicia de los Estados Unidos, de hecho, lo incluyó en la investigación como el “Co-Conspirador #1”. Pero no fue el único implicado en el mayor escándalo del fútbol mundial. El ex CEO de Torneos, Alejandro Burzaco, eludió a la Justicia norteamericana en Suiza y se entregó a las autoridades italianas en julio de 2015.

Inmediatamente fue extraditado a Estados Unidos, donde quedó bajo arresto domiciliario en Nueva York, desde el 31 de julio de ese año tras declararse culpable de “pagar y recibir sobornos, fraude y lavado de dinero”. Abonó 20 millones de dólares de fianza. Estaba obligado a llevar un brazal.

El viernes 10 de febrero de este año, la jueza Pamela Chen, del Distrito Este de Nueva York, ordenó la liberación de Burzaco con la condición del pago de otra fianza, esta vez por 10 millones de dólares. Esto le permitió moverse libremente por la ciudad de Manhattan y viajar a New Jersey y Connecticut, donde puede circular sin vigilancia. Ahora espera el juicio penal que se realizará a fin de año.

Hugo y Mariano Jinkis, padre e hijo, titulares de la empresa Full Play Group, fueron acusados, entre otros cargos, de “integrar una asociación ilícita para llevar o intentar llevar a cabo una transacción comercial con las ganancias de una actividad ilícita”, en violación al artículo 18 del Código de los Estados Unidos. Fueron detenidos y luego obtuvieron la prisión domiciliaria.

Eduardo Deluca, ex-mano derecha de Grondona, fue acusado de “delincuencia organizada, fraude electrónico y delitos relacionados con el lavado de activo”. Los tres fueron beneficiados por la resolución del juez federal Claudio Bonadio, quien el 18 de octubre de 2016 rechazó el pedido de extradición que había hecho la Justicia de los Estados Unidos. El magistrado entendió que los contratos sospechados de sobornos fueron “entre privados” y por consiguiente “no existió el delito de cohecho”.

Un hecho insólito fue denunciado en noviembre por el diario La Nación: Full Play (la empresa de los Jinkis) siguió haciendo negocios con el fútbol argentino por un contrato vigente hasta el 30 de junio de 2019. Como sublicenciatarios de Torneos, venden los derechos de los partidos de Primera División para todo el mundo, menos para el continente americano. Además, pueden elegir dos partidos por fecha para ser transmitidos en Estados Unidos y Canadá.

José Luis Meiszner espera en libertad el juicio por el pedido de extradición a los Estados Unidos que deberá decidir el juez Luis Armella, de Quilmes, antes de fin de año.

Todo indica que será rechazado, como ocurrió con los Jinkis y Deluca. En diciembre de 2015, Meiszner se presentó espontáneamente y obtuvo la prisión domiciliaria alegado problemas de salud a sus 71 años. Dos meses después, logró la excarcelación.

La conexión argentina en el FIFA-Gate sigue teniendo secuelas.

(*) Editor jefe de sección diario Clarin.

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