HACIENDO HISTORIA

1937: un “Combinado Nacional-Peñarol”

En 1937 tricolores y aurinegros se unieron para enfrentar a un seleccionado de Rosario Central y Newell’s: jugando de rojo, ganaron 4 a 1.

Foto: archivo El País.
Foto: archivo El País.

Ayer (también anteayer, en el pasado remoto y en cualquier futuro) fueron rivales, siempre irreconciliables dentro de la cancha. Pero más de una vez Nacional y Peñarol actuaron unidos en defensa de intereses comunes. Y en 1937 incluso formaron un combinado conjunto para enfrentar a un equipo argentino.

Hubo un tiempo, que ya se vuelve lejano, en el cual las selecciones uruguayas se formaban prácticamente con seis aurinegros y cinco tricolores en la cancha, o a la inversa. Pero aquel febrero de 1937 jugó en el Estadio Centenario un equipo llamado “Combinado Nacional-Peñarol”, que integraba a los mejores futbolistas de ambos equipos. Y le ganó 4 a 1 a una formación con los mejores de Rosario Central y Newell’s Old Boys.

El fútbol rosarino fue rival habitual del uruguayo desde 1910, con su selección enfrentando a la Celeste o sus clubes principales frente a instituciones uruguayas. Aunque Rosario Central y Newell’s se integraron a los campeonatos de la AFA recién en 1939, la ciudad de Rosario ya disputaba su campeonato profesional desde varios años antes y contaba con importantes jugadores surgidos en la rica provincia de Santa Fe y las zonas vecinas. Un elemento adicional vinculaba a los grandes montevideanos con los grandes de Rosario: la estrecha amistad entre Nacional y Newell’s por un lado, Peñarol y Central por el otro.

Por eso, para el verano de 1937, en pleno Carnaval, se pensó que la presencia de los rosarinos sería atracción para el público uruguayo. Para el miércoles 17 de febrero se programó una doble jornada: a primera hora tricolores y rojinegros; de fondo aurinegros y auriazules. Asistieron unas 15.000 personas, que según la prensa no quedaron satisfechas con el espectáculo ofrecido. Nacional se impuso por 3-1, en tanto Peñarol empató 1 a 1.

Para aprovechar la presencia de los equipos argentinos, a alguien se le ocurrió la idea de hacer un partido entre los combinados. Al parecer se lo discutió en el Estadio durante la doble jornada y se aprobó al día siguiente.

La elección de los jugadores corrió por cuenta de los dirigentes de los cuatro equipos, aunque la prensa de la época no entró en detalles sobre lo que debió ser una interesante negociación entre tricolores y aurinegros. Se quiso dejar todo previsto: los diarios anunciaron la formación de los equipos hasta con los cambios que se realizarían en el entretiempo. Pero se informó la presencia del campeón mundial de 1930 Álvaro Gestido, que sin embargo quedó afuera por razones físicas. La revista Mundo Uruguayo protestó por ese dato falso, señalando que debería elevarse una protesta a Espectáculos Públicos.

Los precios de las entradas iban desde los treinta centésimos para las tribunas Amsterdam y Colombes hasta el peso veinte de la platea América, aunque los socios aurinegros y tricolores gozaron de descuentos. Señoras y menores (tal como se los mencionaba) pagaron 25 centésimos en todas las localidades. Asistieron unos 20.000 espectadores.

El Combinado Nacional-Peñarol, con camiseta roja, formó con Enrique Ballestrero (Peñarol), Carlos Riolfo (Nacional) y Ernesto Mascheroni (Peñarol); Miguel Andriolo (Nacional), Ricardo Faccio (Nacional) y Galileo Chanes (Peñarol); Roberto Porta (Nacional, recién vuelto de Italia), Severino Varela (Peñarol), Aníbal Ciocca (Nacional), Segundo Villadóniga (Peñarol) y Eduardo Ithurbide (Nacional). En el segundo tiempo, como estaba previsto, el arquero tricolor Eduardo García reemplazó a Ballestrero y el aurinegro Pedro Lago a Varela.

Rosario Central-Newell’s lo hizo con Araiz (Central), Lescano (Central) y Soneiro (Newell’s); Díaz (Central), Gaetán (Central) y Bianchi (Newell’s); Cerro (Central), Fabrini (Newell’s), Gómez (Newell’s), Ballestero (Newell’s) y Maffei (Central). José Fabrini, el entreala derecho, vendría a jugar a Nacional en los años 40.

El virtual seleccionado uruguayo venció por 4 a 1. El primer gol fue sin embargo rosarino: un centro de tiro libre de Cerro que se le escapó a Ballestrero. A los 23 minutos empató Porta de penal, tras foul a Ciocca. Cinco minutos después, en pleno dominio de los rojos, Severino Varela marcó el segundo como toque final a una jugada rápida con Ciocca y Porta.

El tercer tanto llegó recién cuando faltaba un cuarto de hora para el final: Lago, tras gran pase de Villadóniga. Y casi enseguida, de nuevo Lago estiró la diferencia.

“Un combinado de los teams decanos, tal como lo vimos ayer, es una selección nacional. Por eso no es de extrañarse que el score haya sido ampliamente favorable a nuestros compatriotas”, comentó El País al otro día. “Puede decirse que fue excesivo, pero de todas maneras acreditó una victoria bien conquistada y a la que, sin discusión, se hizo acreedor el team de la camisa roja”.

Según los comentarios, resultó un partido muy interesante. No hubo discusiones o incidentes, ni por supuesto separación de hinchadas: estamos hablando de un episodio registrado hace más de ocho décadas.

Casi a la misma hora se jugó un amistoso internacional nocturno en la cancha del Barrio Olímpico: Washington contra el Buenos Aires Athletic Club, ante varios miles de espectadores. También para el fútbol barrial pasaron ocho décadas.

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