fútbol

La columna de Diego Forlán

Diego Forlán aún no tiene definido su futuro deportivo y por lo pronto viajará la semana que viene a Japón para continuar en el Cerezo Osaka. Mientras tanto, el crack uruguayo debutó con su columna en The National.

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Forlán

A continuación te mostramos la columna de Diego Forlán que se titula “Falcao demostrará su valor para el Manchester United”:

Estaba en un restaurante en Buenos Aires, cuando un joven se me acercó para presentarse. Yo ya sabía que se trataba de Radamel Falcao, el entonces delantero del River Plate. Su equipo acababa de derrotar a sus eternos rivales, el Boca Juniors, y lo estaba celebrando con un grupo de amigos.

Yo era siete años mayor que él y jugaba en Europa con el Atlético de Madrid. La gente me veía como un jugador que se había marchado de Sudamérica y había conseguido el éxito, ganador de la Bota de Oro en más de una ocasión y en clubes diferentes.

Siempre he sido una persona amable, pero algunas personas se sienten demasiado intimidadas como para acercarse, sobre todo los futbolistas más jóvenes. Radamel no y nos pusimos a hablar acerca de nuestra experiencia como jugadores extranjeros en Argentina y sobre los grandes derbis de la ciudad. En mi opinión, el Independiente-Racing, cuyos estadios se encuentran uno al lado del otro, y en la suya, naturalmente, el Boca-River.

Falcao me cayó bien y empecé a seguir su trayectoria profesional. Era una estrella del River y ello le valió un fichaje con el Oporto en Europa con el que siguió sumando goles. Tenía un gran talento para oler las oportunidades de gol. Para él marcar estaba por encima de todo, de la técnica, la velocidad, la fuerza y el estilo. Es lo que le marca su instinto.
Nuestros caminos se volvieron a cruzar en 2011 cuando mi carrera en España tocaba a su fin y estaba a punto de marcharme al Inter de Milán. Falcao sería mi sustituto en Madrid. Entrenamos juntos durante una semana y vimos el primer partido en casa de la temporada en las gradas. Aunque hubiera sido mejor estar en el terreno de juego ya que el Atlético empató a cero con el Osasuna y al equipo le hubiera venido bien un goleador.

Los dos acabábamos de volver de la Copa América y teníamos muchas cosas en común. Bromeé acerca de Uruguay como campeones de Sudamérica y Falcao explicó que había una gran generación de jóvenes jugadores colombianos abriéndose camino.

Todavía no se había confirmado mi marcha del club español, pero esa noche le comenté que me iba. Me dijo que necesitaba una casa y me preguntó si podía alquilar la mía. Vino con su mujer para verla y le dije que se la dejaría con todo lo que había dentro.

Al final alquilé la casa a otro jugador del Atlético, pero continué observando a Falcao y su imparable racha goleadora. Nunca dejó de jugar ni de marcar - para el Oporto, Colombia y el Atlético. Jugó todo el año manteniendo un ritmo de juego y goles semanales impecable, el sueño de cualquier delantero. Los aficionados rojiblancos se volcaron con él como lo habían hecho conmigo, animándole con pasión y mucho ruido.

Luego se marchó al Mónaco, donde se lesionó gravemente tras romperse el ligamento cruzado. Hubo presión para que el jugador se recuperara a tiempo para jugar el Mundial con la selección colombiana el verano pasado; tal vez fue demasiado pedir.

Falcao había jugado muy poco cuando el pasado mes de septiembre se confirmó su fichaje por el Manchester United, el mayor club de fútbol del mundo, en cuyo modelo comercial se inspiraron el Barcelona y el Real Madrid. Como Falcao contaba con una gran reputación y ganaba mucho dinero, se esperaban grandes cosas de él pero la verdad es que no iba a ser nada fácil.

Ningún jugador vuelve a ser el mismo de antes tras un mes, o incluso tres meses, de haber sufrido una grave lesión. Debería jugar de reserva para ir recuperando su masa muscular y el ritmo de juego. Desde el punto de vista psicológico necesita volver a adquirir confianza y esperar que no surjan complicaciones. Es difícil incluso en un equipo sin muchos cambios.

Hoy, 23 de enero de 2015, se cumple exactamente un año de la lesión del delantero colombiano. Sin haber vuelto a jugar de titular regular con el Mónaco, se marchó de nuevo a otro país para unirse a otro club dirigido por un entrenador recién llegado, quien también tiene que demostrar su valía más de lo que Alex Ferguson tuvo que hacer jamás.

Tuvo que encajar junto con otros nuevos jugadores en más de una formación, aunque a un delantero de este calibre no le afecta si la alineación es 4-4-2, 4-3-3 ó 3-5-2.

En el River, el Oporto, el Atlético y el Mónaco, Falcao era el máximo artillero pero en el United tiene que competir con grandes nombres como Wayne Rooney y Robin van Persie, además de otros delanteros más jóvenes y ambiciosos como James Wilson. No es una joven promesa como yo cuando estaba en Old Trafford; se le considera uno de los mejores jugadores del mundo, gana mucho dinero y ello le somete a una gran presión para que vuelva a ser una estrella lo antes posible, pero en el fútbol las cosas no funcionan así.

Otro problema al que se enfrenta el jugador colombiano es que, acostumbrado a jugar todos los partidos, en cinco meses tan solo ha disputado 15 encuentros – formando parte del once inicial en tan solo ocho ocasiones. La falta de partidos del Manchester, sin encuentros europeos, tampoco es de gran ayuda; Falcao ha sido titular una media de una vez cada tres semanas.

Sean cuales sean las razones, esto no es de ninguna manera suficiente. Lo que quiere un delantero es jugar dos veces por semana. Vivir en Inglaterra o jugar en la Premier League no representa ningún problema para un delantero inteligente y fuerte como él, pero tiene que jugar, necesita minutos en el terreno de juego.

Su cesión al club británico no hace más que añadir presión al jugador ya que es una larga temporada de prueba en la que se espera que marque en todos los partidos, pero no me cabe duda de que Falcao volverá a ser el que fue.

Solo necesita tiempo y minutos de juego; creedme, es un jugador de primera calidad.

Diego dice ten cuidado con…

El partido del domingo en Mestalla entre el Valencia y el Sevilla, en cuarta y quinta posición respectivamente en la liga española. A mí me gustaba jugar allí, las gradas son impresionantes.

Mejor que jugar en Sevilla donde el calor podía llegar a ser insoportable, aunque los andaluces me gustaban.

Dado que el Real Madrid, el Barça y el Atlético son los favoritos para ocupar los tres primeros puestos de la clasificación, ambos equipos luchan por hacerse con la cuarta posición.

El Valencia vuelve a estar en forma tras una mala temporada y el Sevilla está bajo las órdenes del antiguo entrenador del Valencia, Unai Emery, a quien le gusta aprovechar las jugadas a balón parado.

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