JOSÉ PEKERMAN

"Colombia contagió, hizo feliz a la gente"

Pekerman se llevó el trofeo como Mejor Entrenador de América con una sonrisa: “Tengo que estar muy agradecido por este premio”.

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Pekerman

Un señor. De pies a cabeza. José Pekerman no engaña, ni actúa, no está metido en un personaje. Es auténtico, tal y como aparece en la cancha, en los medios, o en el living de su casa, en la intimidad de su familia.

Sencillo, de perfil bajo, parece esconderse de la prensa y de la fama. Hoy, a los 65 años, y con una extensa y exitosa trayectoria a cuestas, sigue siendo el mismo que empezó a soñar con el fútbol, a los 12 años, en su Argentinos Juniors, el club que lleva por siempre en su corazón.

Sin poses ni vedetismos, charló largo y tendido en la terraza del hotel Conrad, frente al mar, distendido, y sin mirar el reloj.

"Este premio es muy gratificante, si uno toma la dimensión de lo que representa, por la riqueza que tiene el fútbol sudamericano, por su historia, y por la seriedad de esta encuesta, por la gente que ha votado y que ha valorado este trabajo, realmente tengo que estar muy agradecido por este reconocimiento. Le doy un valor muy grande".

Café mediante, siguió recorriendo los caminos del fútbol. Y claro, habló de Colombia. De ese cambio que logró en poco tiempo. "La gente tiene ese reconocimiento… digo que hemos coincidido en ese pensamiento. El mundo del fútbol siempre ha reconocido la calidad de los futbolistas colombianos, pero también es cierto que hubo grandes frustraciones, no se pudo redondear con grandes actuaciones. Hoy Colombia aspira estar entre los mejores, entre los grandes. Pretende ser un rival serio, con aspiraciones, de hecho fue cabeza de serie por primera vez en la historia. Creo que en el Mundial el equipo respondió y estuvo a la altura de lo que venía haciendo. Fue más que una aparición, fue una confirmación. Ha sido un buen paso para la selección y en lo personal, una manera de recordarse que uno siempre tuvo una manera de comportarse, un estilo definido, una línea de trabajo serio y mucha confianza en el futbolista… y todo se pudo plasmar en la cancha. No fue un camino fácil. ¿Cómo no me va a emocionar ese recibimiento que tuvimos? Esa gente tuvo mucho tiempo esperando algo. El equipo desde adentro contagió… hizo feliz a la gente… estaban representados por ese equipo que entregó todo, que dio todo en la cancha".

Sabe, que con mano, con esa manera de conducir, cambió el sentir de los futbolistas colombianos hacia la selección. "Es inevitable reconocer que hay una herencia en cada país. Es difícil enseñar lo que siente un jugador uruguayo cuando se pone la camiseta, o de un argentino que siempre ha querido ser parte y jugar en la selección, es algo difícil de enseñar,. Cada país tiene su idiosincrasia, cada país tiene su gusto por jugar y su forma de ser… todo se va transmitiendo y de cierta forma, hay que mantenerlo. Es el único deporte en el mundo que despierta tanta pasión, tanta expectativa. Y en Colombia se generó mucho con la selección, pero los grandes van a seguir siendo grandes, los Alemania, los Italia… Argentina, Uruguay, sin esa genética, sin esa historia, todos serían iguales. Y no es así".

Revuelve el café, da un sorbo, y sigue: "Hoy para jugar en una selección hay que tener un plus, se pide algo más. Ahí hay todo un país detrás, las expectativas son mas grandes, y hay otro público, un público que no entiende tanto de fútbol pero si entiende cuando hay un equipo que se brinda, que entrega todo, que tiene ganas, que dice dejemos todo por esta camiseta… y eso pasó en Colombia", resalta.

Y lejos de todo, pero muy cerca de sus afectos, Pekerman afirma que "nunca" soñó estar en el podio de los mejores. "No puedo decir que lo soñé, pero si puedo decir que he tenido siempre mucha responsabilidad en los lugares que he asumido compromisos y siempre quise superarme, siempre quise aprender, no dejo de aprender, quiero seguir siendo parte de este fútbol sin alinearme a esa prepotencia que descarta de plano todo. Que dice éste no puede jugar, es un tronco. Y le digo: gente que tiene cierto prestigio profesional me dijo fulano no va a llegar a nada… y hoy es figura a nivel mundial. He sabido esperar la evolución de los futbolistas. Me pone mal cuando se castiga tan rápidamente a los futbolistas", afirma.

Pekerman acompasa los cambios. No se queda. "Hoy en Sudamérica los 10 queremos ir al mundial y para el que no va, es un fracaso. Y no es así…todo cambió. Las aspiraciones de Colombia son las de estar en la pelea, ser competitivo, estar entre los mejores, mantenerse, ser parte de esa elite del fútbol, sin faltarle el respeto a las grandes potencias. Dimos un paso adelante, eso no significa que vamos a ser campeones, para ser campeones hay que estar, y a eso es a lo que tenemos que apuntar, a estar".

Entre café y café, se fue la tarde. José saludó y tomó el trofeo con ambas manos. El Mejor Entrenador de América, se fue silbando bajito.

La encuesta en lo más alto de la conmebol

Juan Ángel Napout, presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol, recibió el trofeo de manos de Emilio Vidal Scheck, presidente del directorio del diario El País, y lo puso en manos de José Pekerman, Mejor Entrenador de América 2015. "Es un orgullo entregar este premio", dijo Napout, en la imponente terraza del Hotel Conrad.

Una colección de trofeos y medallas

Diego Beltrán, director del diario El País, entregó las medallas correspondientes al premio como Mejor Entrenador de América a José Pekerman, escoltado por Luis Bedoya, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol y vice de la Conmebol.

"Una gran alegría por Teo"

"Que Teo (Gutiérrez) fuera nominado como Mejor de América, fue una de las alegrías más grandes que he tenido. Que haya logrado lo que logró, me reconforta", dijo Pekerman, que agradeció a Luis Bedoya por su respaldo, a Pascual Lezcano por su amistad, y "al pueblo colombiano por su fe y apoyo constante".

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