INFORME

Coito y Aguirre ayudan a no irse a la "B"

Los dos técnicos dictan clínicas con adolescentes de barrios de contexto crítico.

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Coito. El técnico transmite experiencias del fútbol de alta competencia, pero también mensajes de contenido social.

Salvo contadas excepciones, ya sea a corto, mediano o largo plazo, después de la tormenta de la gloria y la fama, viene la calma de la rutina diaria; por ahí porque, aun cumpliendo la misma función, los protagonistas desarrollan su trabajo sin otro objetivo que el de estar al servicio de una causa.

Charlas.

Es lo que ocurre, por ejemplo, con Fabián Coito, el entrenador de la selección Sub 20 que, al frente de la Sub 23, en julio pasado condujo a "la Celeste" a la conquista de un título que el fútbol uruguayo no ganaba desde hacía 41 años: campeón Panamericano; y pasa también con Diego Aguirre, campeón uruguayo y de América jugando por Peñarol, al que después como entrenador llevó a la final de la Copa Libertadores en 2011 y al logro del máximo lauro local en dos oportunidades: cada uno de ellos dicta clínicas de fútbol semanales organizadas por el Ministerio del Interior, en las que estudiantes de enseñanza media que participan en el torneo "Por la Convivencia y el Juego Limpio" no sólo comparten un entrenamiento planificado y desarrollado al más alto nivel por ambos, sino que también reciben charlas de carácter educativo y didáctico.

Agustín Iparraguirre, coordinador del programa ministerial "Pelota al Medio a la Esperanza", precisó que las clínicas están dirigidas "a adolescentes de zonas con problemas de convivencia en su entorno, en donde se hace necesario dar un mensaje".

Por eso, precisamente, es que la segunda edición del torneo interliceal denominado "Por la Convivencia y el Juego Limpio" convoca a más de 850 estudiantes de 20 centros educativos de Malvín Norte, Marconi, Tres Ombúes, Paso de la Arena, Cerro y Cerro Norte, Casabó, La paloma, Punta de Rieles, Bella Italia y Casavalle.

Seguridad.

Según enfatizó Iparraguirre, "las clínicas son una mezcla de fútbol y charlas en las que, utilizando al deporte como una herramienta, se busca promover e inculcar valores y hábitos de vida saludables, lo que hace que la iniciativa, en realidad, sea un proyecto de seguridad, porque a lo que apunta es a fomentar la convivencia de niños y adolescentes de zonas en las que eso forma parte de la problemática cotidiana".

Por tal motivo, según señaló el coordinador, el objetivo de las clínicas y del campeonato "Por la Convivencia y el Juego Limpio", "no es buscar talentos deportivos, sino mostrar un camino de esfuerzo por el que niños y adolescentes provenientes de contextos sociales difíciles puedan salir adelante", algo que se relaciona en forma directa con dos de los lineamientos que guían al plan encuadrado dentro del programa "Pelota al Medio a la Esperanza": cada una de las actividades semanales son de carácter mixto, agrupando a unos 30 adolescentes de ambos sexos que deben estar insertos en el sistema educativo; y se llevan a cabo siempre en canchas de clubes de la Liga Universitaria que, por lo general son cercanas a los barrios a los que pertenecen los estudiantes.

Ese vínculo no es casual, sino que forma parte de la propuesta que tiene por objetivo fortalecer la asistencia regular a los centros educativos, contribuir a la mejora de los desempeños académicos y aportar una actividad motivacional que represente un reforzador de buenas conductas, deportivas y sociales: un equipo integrado por adolescentes que fueron elegidos en el marco de la primera edición del torneo "Por la Convivencia y el Juego Limpio", que se disputó en 2014, participa desde el corriente año en el Sub 18 de la Liga Universitaria.

selección.

En ese último aspecto cabe resaltar que para integrar ese cuadro los jugadores no sólo fueron seleccionados por su capacidad futbolística, sino también por haber expuesto una actitud positiva respecto a los valores que se busca inculcar con el desarrollo del programa: compromiso, responsabilidad, compañerismo y respeto por el trabajo en equipo, como también a los árbitros y a sus rivales.

La gloria para Fabián Coito y Diego Aguirre, entonces, hoy está lejos del protagonismo de la fama, y la conquistan cumpliendo sus funciones habituales, pero en el marco casi anónimo de la rutina diaria, dictando clínicas en canchas como la de Peñarol Universitario, ubicada en Rincón del Cerro, donde la estrategia que plantean los reconocidos entrenadores en procura del triunfo no pasa por jugar con línea de tres o una de cuatro.

La victoria en estos partidos semanales en los que ambos técnicos trabajan al frente de "planteles" integrados por adolescentes de zonas con problemas de convivencia, enclavadas en contextos sociales críticos que las convierten en vulnerables, se consigue con otro tipo de resultados que el de hacer más goles que el adversario.

Por ejemplo, en una fría mañana de jueves donde 30 estudiantes del liceo N° 40 del barrio Peñarol y N° 73 de Casavalle se aprontaban para empezar la práctica y escucharon que Diego Aguirre les decía "vamos a hacer el mismo entrenamiento que hacen los profesionales", el comentario tuvo el efecto de un toque mágico: en segundos nomás, ya estaban todos cambiados.

De eso se trata, al fin y al cabo para Aguirre y Coito en la rutina diaria, lejos del protagonismo y la fama: motivar a un montón adolescentes que corren riesgo de irse a la "B" de la sociedad, y hasta de quedar "desafiliados", para que, por lo menos, se ganen la oportunidad de jugar el repechaje apoyados en valores con los que van a lograr la gran victoria de sus vidas, que es salir del fondo de la tabla.

Fair Play en la cancha y en las clases: ¡carné AUF por un año!

nEn el marco de la disputa del campeonato interliceal denominado "Por la Convivencia y el Juego Limpio" se premia el "Fair Play" a través de dos variables.

Por un lado, se suman los puntajes de las calificaciones que los integrantes de cada equipo obtienen en sus respectivos centros de estudio; y por otro, se hace lo mismo con las puntuaciones que adjudican los árbitros según la conducta y el relacionamiento de los jugadores adentro de la cancha con los jueces, sus compañeros y los rivales.

De ese modo, pues, se generan dos promedios generales por cada uno de los equipos participantes, que se suman y permiten establecer cuál es el que resulta ganador del "Fair Play", y se hace acreedor al estimulante premio que otorga la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF): 18 carnés de libre acceso para que los integrantes —de ambos sexos— puedan concurrir en forma gratuita por un año a todos los partidos que se disputen, en cualquier cancha, dentro del ámbito de la actividad oficial del fútbol uruguayo de cabotaje; algo que, de otro modo, para adolescentes de contextos sociales considerados críticos y vulnerables sería realmente inalcanzable.

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