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Claudia Umpiérrez: una mujer con clase Mundial

Dirigió el partido inaugural en la Copa del Mundo de Francia y fue cuarta árbitra en la final, pero a nivel local todavía le quedan desafíos, como tener más continuidad y dirigirle por primera vez a un equipo grande

Umpierrez
Con Naomi. Claudia Umpíérrez con su hija de cinco años. Foto: Marcelo Bonjour.

Claudia Umpiérrez ya está inserta en su rutina diaria. Atrás quedó el Mundial femenino de Francia donde repitió la experiencia, que había vivido en Canadá cuatro años antes. Ya ha vuelto a levantarse temprano para ir a entrenar y a su trabajo como procuradora (aunque es abogada) en el Banco de Seguros. También se pone al día con su hija de cinco años, Naomi, tras 40 días lejos de casa.

“Lo del día a día es en definitiva lo que me permite vivir estas experiencias. Estoy contenta de haber vuelto, ya extrañaba a mi hija y a la familia”, dijo Umpiérrez, quien se ampara en la ley de presupuesto que tiene un artículo de apoyo a los deportistas. “La idea es que los deportistas que salen a representar a Uruguay no pierdan de su propia licencia ni tampoco salario”.

Obviamente, su situación y la de Luciana Mascaraña, la asistente que fue con ella al Mundial, es muy diferente a la de sus colegas de la UEFA. “La mayoría de las árbitras tienen como principal actividad el arbitraje. Aunque Viviana, de Alemania, es policía. Pero a medida que se van profesionalizando en el arbitraje van dejando su otra actividad. Si yo hubiera nacido en Europa estaría dedicada sólo al arbitraje, acá no se puede y estamos adaptados a hacer las dos cosas, aunque cansa y desgasta. A veces uno tiene la cabeza en el laburo y no en el arbitraje. Y el fin de semana, cuando todo el mundo está contento porque llega el viernes y va a descansar, yo sé que voy a trabajar más”, aclaró Claudia, quien vivió en Francia la mayor experiencia de su carrera.

“Canadá fue mi primera experiencia en un Mundial de adultos y yo creía que era lo máximo. Haber hecho un partido con 56.000 personas en el estadio en Canadá es algo que no voy a olvidar, pero a este Mundial llegaba con cuatro años más de experiencia en Primera División y eso te va dando otro respaldo. Y me fijaba otros objetivos más grandes”, admitió.

EL VAR. Umpiérrez dirigió el partido inaugural del Mundial. “Fue un reconocimiento al trabajo y al crecimiento que fuimos teniendo de un Mundial al otro. Hacer la apertura del Mundial fue una gran responsabilidad”, reconoció. Y ese partido entre el local, Francia, y Corea del Sur, fue el más difícil de los tres que dirigió por lo que significaba.

“El primer partido de un Mundial marca un poco la línea del arbitraje que los jefes quieren. Lo que se va a permitir y lo que no. También por la carga emocional que tenía. Cuando salimos del hotel los compañeros nos despidieron haciendo un túnel”, contó. Ese partido fue también el primero en el que Umpiérrez trabajó con el VAR.

“Estoy contenta de utilizar el VAR. En mi caso me propuse hacer lo que había hecho siempre, pero sabiendo que si tenía un error importante, alguien me iba ayudar a corregirlo, verlo de nuevo y tener una segunda oportunidad, por algo que aprecié o no vi. Lo viví con naturalidad”, aseguró.

La única intervención del VAR que tuvieron en los tres partidos fue justamente en el partido inaugural. “Por un fuera de juego, una situación muy al límite en la que Luciana hizo muy bien el procedimiento. Ella dejó seguir y fue gol, pero alertó a los compañeros que la revisaron y era fuera de juego”, contó quien admite que es diferente arbitrar mujeres que hombres.

Claudia Umpiérrez
Claudia Umpiérrez en acción en el Mundial. 

FÉMINAS. “Antes había diferencias en la parte técnica o física, pero eso ha variado bastante. Las mujeres juegan cada vez mejor a ese nivel. Son más obedientes y mucho más respetuosas del fair play. Juegan muchos más minutos efectivos. Le sancionás una falta y no se da esa demora, ni protestan tanto. Aceptan mucho más y eso facilita nuestro trabajo. Para nosotros, que dirigimos a nivel de Sudamérica, salir a este tipo de torneo es un placer. Es mucho más fácil. En Uruguay en un partido de Primera División siento que estoy peleando los 90 minutos. Te protestan todo y eso te genera un estrés extra porque no te dejan trabajar libremente. Se juega mucho menos, se pierde mucho tiempo en protestar, en no dejar jugar, en agarrarse. En el Mundial me dedico mucho más a correr y a poder estar cerca de las situaciones importantes en lugar de conversar con las jugadoras”.

Aunque parezca contradictorio, se sigue quedando con los partidos sudamericanos. “Prefiero nuestro fútbol. Acá se vive diferente, con otra pasión. A veces mis amigos me joroban porque digo que si juega el Barcelona me aburro. Prefiero la Copa Libertadores y la Sudamericana toda la vida, porque hasta el minuto 90 puede cambiar algo. Creo que eso es lo que nos da un plus, también a los varones. Por algo Pitana dirigió la apertura y la final en Rusia. Acá estamos acostumbrados a los partidos fuertes e intensos”, explicó quien tiene muy buena relación con los futbolistas, de respeto mutuo. Es más, alguno le escribió por redes sociales felicitándola por su labor en el Mundial. “Saben que no tengo padrinos, sino que me costó 15 años llegar a Primera División”, explicó quien entrena con la profesora Noelia Lorenzo, la gran responsable de que pudiera pasar la prueba de hombres de FIFA.

CONTINUIDAD. Claudia también fue candidata a impartir justicia en la final del Mundial, pero fue para la francesa Stephanie Frappart, aunque la uruguaya no se quedó afuera de la definición: fue la cuarta árbitra. Es amiga de la local: “Ella aprendió español sólo para poder estar en un grupo de Whatsapp que tenemos nosotras y las árbitras de Concacaf”, contó sobre su colega.

Ya está disponible para arbitrar y espera designación. Lleva cuatro años en Primera, donde no ha podido lograr algunos de sus objetivos. Le gustaría tener mucha más continuidad. Por ejemplo llegó al Mundial habiendo dirigido solo tres juegos en el Apertura y sólo uno en Segunda con la asistente Mascaraña, a pesar de que pidieron para trabajar juntas antes de Francia. Y eso extrañó en la FIFA.

Nunca dirigió un partido oficial de un equipo grande. Sólo hizo un Peñarol-Danubio en un campeonato amistoso. A pesar del éxito, aún quedan metas por cumplir.

naomi

Espalda con espalda con Popovitz

“Naomi es una campeona”, dijo Umpiérrez sobre su hija de cinco años. La niña está acostumbrada porque tanto su mamá como su padre, el asistente Gabriel Popovitz, viajan por su trabajo. “Ahora que está más grande lo siente más. Además, esta vez yo le regalé a mis padres y mis hermanos los pasajes para que fueran a verme, entonces hubo más ausencias de las que hay cuando viajo. Pero la lleva bien, aunque a mí me cuesta cada vez más. Y le traigo muchos regalos, una valija siempre es para ella. Así se pagan las culpas. Je”. El apoyo de Gabriel es fundamental para los logros de Claudia. “Estamos siempre espalda con espalda. Él es muy compañero y si yo pude aprovechar las oportunidades que tuve fue por él”.

en el Mundial

Preparación táctica de los partidos

Umpiérrez no niega que las mujeres también pueden llegar a insultarla, pero a niveles muy inferiores. “Es muy difícil que suceda, salvo en partidos puntuales. Hay algunos equipos que ya sabés que juegan muy fuerte, como pueden ser los africanos. Pero en este Mundial tuvimos la preparación de los partidos a cargo de un funcionario de FIFA que trabajó en Rusia con los hombres. Él nos explicaba antes de cada partido cómo jugaban tácticamente los equipos. Y es fabuloso porque nos mostraba cuáles eran las jugadoras más importantes. Cómo jugaban en defensa, cómo atendían los córners y los tiros libres. Algo que acá es imposible de hacer porque todos tenemos trabajo y nos juntamos dos horas antes de los partidos. En casos como ese, te sentís realmente profesional de lo que hacés”.

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