SELECCIÓN

Cinco jugadores dejaron en claro que pueden llegar a la Celeste de Tabárez

José Luis Rodríguez, Mathias Laborda, Agustín Oliveros, Manuel Ugarte y Juan Manuel Sanabria aprobaron la prueba con la camiseta de Uruguay; hay otros cuatro que podrían estar en carpeta más adelante

El festejo de Juan Manuel Sanabria tras su gol en el Uruguay-Colombia en la Sub 23. Foto: Reuters.
El festejo de Juan Manuel Sanabria tras su gol en el Uruguay-Colombia en la Sub 23. Foto: Reuters.

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El esfuerzo estuvo, y hasta hay que aplaudir la entrega y la rebeldía para recomponerse, pero el equipo carburó tarde. Lo que sucedió es que el motor se encendió a destiempo, cuando otras selecciones habían quedado mejor posicionadas para lograr el sueño de convertirse en delegaciones olímpicas.

El resultado final pega fuerte. Es ineludible. La Selección uruguaya Sub 23 no estará en Tokio 2020. Y es una pena que no haya llegado el milagro ni la mano extra, mucho más cuando se remató la definición del certamen clasificatorio con otro impulso.

Pero contra la realidad no se puede ir y está claro que el cartel de prohibido entrar es una piedra en el camino para las selecciones uruguayas. De nada vale que en el cuadrangular final se haya golpeado la puerta para poder entrar a los Juegos, porque el objetivo no se consiguió.

Eso sí, a diferencia de lo que pudo suceder en el inicio del Preolímpico, cuando a Uruguay le fallaban todas las líneas, no demostraba tener una identidad de juego, un cambio de estrategia y otros hombres en el once titular empezaron a dar vuelta la imagen del equipo. Se jugó diferente. Se acrecentó el poder defensivo. Se trabajó mejor en el mediocampo y, fundamentalmente, se abandonó la postura excesivamente conservadora. En pocas palabras, Uruguay atacó, intimidó a sus rivales como no lo había hecho antes.

Federico Viñas en el duelo entre Uruguay y Brasil en el Sub 23. Foto: Reuters.
Federico Viñas en el duelo entre Uruguay y Brasil en el Sub 23. Foto: Reuters.

¿Y qué pasó? ¿Por qué no se terminó llegando a Tokio? Parece claro que los fallos individuales, más que los colectivos, fueron los que terminaron frustrando la gran ilusión de volver a la cita olímpica. Y, entonces, aquí lo que empieza a tallar es el balance de los rendimientos para poder proyectar hacia el futuro y establecer quienes transmitieron buenas señales como para que su proceso evolutivo en las selecciones uruguayas se mantenga. Como para que las puertas de la Selección absoluta se abran de par en par en alguna ocasión. Los que sacaron ventaja son:

JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ

El mejor de todos

Fue el único jugador que disputó todos los minutos del certamen. Terminó redondeando un buen campeonato. Aunque empezó con algunas dudas y parecía estar falta de ritmo, fue de los jugadores que consiguió elevar su nivel partido a partido. El saldo es muy positivo porque se pudo proyectar en la banda con velocidad, se ofreció como salida del equipo y tuvo personalidad. Anotó dos goles y el último fue espectacular. Parece claro que puede pelearle el lugar a Giovanni González o a Mathias Suárez (regularmente tenidos en cuenta por Óscar Tabárez), los que parecen estar por detrás de Martín Cáceres.

MATHIAS LABORDA

El zaguero más efectivo

Pese al gran trabajo que había realizado en las finales del Campeonato Uruguayo, Gustavo Ferreyra demoró en darle la titularidad en la zaga. Cuando lo hizo fue clarísimo que se mejoró la producción defensiva en el fondo. Si eso sucedió es porque además de entenderse bien con Emanuel Gularte, se lució por la agresividad al marcar, por el temple y por la tranquilidad para jugar. Es un jugador que pone muy bien el cuerpo y gana en el juego aéreo. Además, cuando tomó la decisión de cortar, generalmente salió ganando. Nivel probado en instancias de enorme peso confirman que puede empezar a entrar en la mira de Tabárez.

AGUSTÍN OLIVEROS

Un lateral de proyección

La competencia en el lateral izquierdo de la Selección mayor es muy alta, pero el chico de Racing exhibió un nivel de juego merecedor de una mirada más atenta. Poseedor de una muy buena técnica y de una gran vocación ofensiva, es un jugador que perfectamente puede acoplarse a la línea final o a la zona media (por la banda). Quedó en evidencia que es inteligente para resolver rápido las jugadas y que se asocia con facilidad a la progresión en la cancha con posesión de la pelota.

MANUEL UGARTE

El equilibrio entre ataque y defensa

El Preolímpico fue la mejor carta de presentación para el jugador de Fénix. Asumió un papel protagónico porque se encargó de construir el juego, de dar el equilibrio entre defensa y ataque, de estar atento a las transiciones. Jugó e hizo jugar. Remató al arco, puso pierna fuerte. Cuando tuvo que tirarse a barrer lo hizo, cuando tuvo que jugar de cabeza levantada para encontrar al compañero mejor ubicado, también. Es un pistón con talento. En esa zona de la cancha es cierto que Uruguay tiene mucho potencial y está muy bien cubierto, pero no está nada mal saber que hay otros jugadores con nivel de Selección como para dar una mano en cualquier momento.

JUAN MANUEL SANABRIA

Le da dinámica al juego del mediocampo

Corría con ventaja porque los antecedentes lo respaldan, pero siempre es bueno confirmar virtudes y demostrar que lo bueno ya no es cosa del pasado. No hay que estar muy atento a todas las informaciones que aparecen en el mundo para saber que goza del reconocimiento de Diego Simeone en el Atlético de Madrid, pero lo interesante es que ratificó que es un futbolista muy técnico e inteligente para mover la pelota y atacar los espacios. Toca de primera, se mueve y se ofrece para recibir, lo que ayuda para darle dinámica al juego. Es otro de los valores que puede soñar con seguir creciendo en las selecciones.

José Luis Rodríguez
José Luis Rodríguez fue el mejor exponente del equipo Preolímpico. Foto: @Uruguay
EN SALA DE ESPERA

Estos cuatro pueden seguir en la mira

Se los puede esperar. Hubo otros jugadores que no pudieron redondear un nivel importante, pero al menos fueron capaces de exhibir algunas señales merecedoras de otra prueba. O, en caso de alcanzar rendimientos importantes en sus equipos, de ser observados con mayor atención. Los que están ahí son:

Emanuel Gularte. Es de los jugadores que confirmada su presencia en el equipo titular hizo levantar el nivel del equipo en el desempeño defensivo. Demostró que pesa y transmite.

Francisco Ginella. No consiguió afirmarse del todo, pero es incuestionable su elegancia para jugar. Tiene la visión de campo de un jugador de armado, hace la pausa y administra el balón con criterio. Es de los futbolistas para seguir de cerca.

Santiago Rodríguez. No se le dio continuidad ni muchos minutos. En algunos pasajes pareció perdido, pero en otros dejó en claro que con habilidad y velocidad desparrama rivales. Talento le sobra, a lo mejor le falta mayor confianza y respaldo.

Federico Viñas. Es difícil establecer un juicio profundo cuando la mayor parte del torneo lo que dejó en evidencia fue su voluntad de sacrificio en pos del beneficio colectivo. Muchas veces colgado en la ofensiva, como también le pasó a Juan Ignacio Ramírez, Viñas batalló, fue a todas, pero definió poco porque no lo habilitaron bien. Igualmente, hizo alguna cosas como para ameritar que se lo siga observando.

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