CAMPEONATO URUGUAYO

Cinco cambios: bueno para los técnicos y no tanto para los dirigentes

Hay equipos, principalmente los de Segunda División, que no tienen un plantel tan largo como para completar un banco de suplentes con 10 futbolistas.

Banco de suplentes vacío
Hoy hay lugar de sobra en algunos bancos de suplentes. Foto: Archivo El País

Cada técnico de Primera y Segunda División podrá hacer cinco cambios en los partidos oficiales. Así lo aprobó el Congreso de la Asociación Uruguaya de Fútbol en su última sesión, lo que supone dos cosas: adoptar la medida sugerida por FIFA e implementada en las grandes ligas luego de la pausa por coronavirus y a su vez poder gestionar con mayor amplitud los minutos de los futbolistas, pues al fin y al cabo ese es el cometido ante la cantidad de partidos que habrá para poner los calendarios al día.

Desde ese punto de vista es una buena herramienta para los entrenadores. Sin embargo, este cambio reglamentario en la cantidad de variantes puede suponer ciertamente un dolor de cabeza a mediano plazo para los dirigentes de los clubes.

¿La razón? Que conjuntamente con la habilitación de los cinco cambios se aprobó que los bancos de suplentes deberán presentar 10 suplentes. Hay equipos que no tienen tanta cantidad de jugadores en sus planteles. Está claro que al comienzo podrán utilizar juveniles, pero si el técnico decide utilizarlos y suman presencias, entonces por reglamento deberán pasar a ser profesionales.

¿A quién beneficiará más la medida de los cinco cambios? Este tema ya fue analizado en Ovación. Por un lado están quienes piensan (y me cuento) que los grandes serán los que sacarán mejor partido por tener planteles más largos y con mayor riqueza técnica. Por otro están quienes consideran que los equipos que juegan más a defenderse pueden tener ventaja, pues tienen más posibilidades de refrescar sus retaguardias y -sabido es- resulta más fácil destruir que crear.

¿Se puede sacar alguna conclusión de lo que ya se viene aplicando en el mundo? Sí, aunque no necesariamente debe considerarse como una consecuencia neta de los cinco cambios. Las localías han perdido peso, ya sea porque no hay público en las tribunas o porque los cambios efectivamente refuerzan las defensas y también las piernas de los que entran para contraatacar.

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