PEÑAROL INAUGURÓ SU CASA

El cielo con las manos

Los hinchas carboneros disfrutaron de la inauguración de su casa casi como si hubieran ganado otra Libertadores.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Postal. El Campeón del Siglo se mostró espectacular en su estreno y será recordado por todos los hinchas. Foto: Nicolás Pereyra

Serás eterno como el tiempo y florecerás en cada primavera". La frase, es de Frank Henderson el primer presidente de Peñarol. No estamos en primavera, pero anoche Peñarol floreció con la inauguración de su estadio "Campeón del Siglo".

Algunos hinchas llegaron bien temprano. Otros, la mayoría que seguramente había salido de sus trabajos, tuvieron que recorrer la avenida Giannattasio o Camino Maldonado a paso de hombre. Y con los nervios de punta, porque no querían perderse nada de la primera noche en el "Campeón del Siglo".

Cuando por fin llegaban, se emocionaban. Muchos lo hacían por primera vez al estadio y no podían creerlo. Obvio, que habían visto imágenes y fotos, pero tenerlo enfrente era otra cosa.

Muchos alzaban sus brazos al cielo como si Peñarol hubiera levantado una nueva Copa Libertadores, otros se persignaban y muchos no podían impedir que las lágrimas corrieran por sus mejillas. Algunos niños pequeños miraban a sus mayores sin poder entender lo que pasaba. No comprendían por qué sus padres, tíos o abuelos lloraban. Algunas personas entraban saltando con el pie derecho o el izquierdo, según sus propios convencimientos o sus cábalas.

El presidente Juan Pedro Damiani llegó al estadio unos minutos después de las 19:30 horas y fue muy saludado por la gente que en ese momento estaba en el hall de entrada. "El sueño se hizo realidad. No me voy a olvidar nunca de las imágenes que acabo de ver, de la gente llegando. No me lo voy a olvidar nunca. Esta religión merecía un templo como este", dijo Damiani.

"Sabía que un club como Peñarol tenía que tener su estadio, costó que entendieran que esto era en serio, pero no nos cansamos de golpear puertas y hoy esta obra de fe y compromiso es una realidad. Peñarol es una fe que mueve montañas. Le agradezco a la gente que creyó y que compró palcos, con vista a la pasión", agregó el presidente. "Sé que si mi padre hubiera vivido en estos tiempos hubiera estado de acuerdo con la construcción del estadio. Este es un regalo que me manda mi padre desde el cielo", insistió. Allí mismo, en el hall de entrada el presidente carbonero recibió a las autoridades. Acompañado del presidente honorario del club y ex-Presidente de la República, Julio María Sanguinetti, recibió al Presidente Tabaré Vázquez, quien descubrió la placa con los nombres de los consejeros aurinegros.

Sanguinetti dijo estar feliz con la inauguración del templo y destacó que dos de las tribunas no tuvieran alambrados. "Es una decisión política y cultural".

El presidente del rival de anoche, Rodolfo DOnofrio, le entregó a su colega carbonero una réplica de la copa que estuvo en juego en 1921 cuando ambos equipos inauguraron el estadio "De los Pocitos". "La traje para este paso tan grande que están dando ustedes hoy", dijo el titular de River Plate.

Los futbolistas llegaron a las 20:30 horas. Fueron recibidos por Fernando Morena que ya lucía los cortos porque era el encargado de hacer el primer gol y por la murga Los Mirasoles, que entonó el himno carbonero. Los jugadores se veían emocionados, sabedores que estaban viviendo algo histórico. Muchos de ellos registraban con sus celulares el momento. Lo mismo hicieron un rato después cuando salieron a la cancha a calentar. En ese momento se escuchó el primer canto de la hinchada en el Campeón del Siglo. El grito de "¡Peñaroooool, Peñaroool!" estremeció la noche.

"Todo esto es muy emocionante, le estoy muy agradecido al club. Obvio que sería mejor si tuviera 20 años", dijo Morena bromeando antes de recibir el pase de su nieta Mora para marcar el primer gol. Cuando la pelota entró en el arco de la tribuna Cataldi (Amsterdam), arrancaron los fuegos artificiales.

Mientras esto sucedía puertas adentro, la gente seguía llegando al estadio. Aunque sabían que llegaban tarde, se detenían en la entrada para sacarse una foto o una selfie en el paseo de los cracks, donde 22 gloriosos exfutbolistas le dan la bienvenida a los visitantes.

"Una entrada por favor, una entrada. ¡Pago mil dólares!", gritaba un caballero en las afueras del estadio. La gente que pasaba a su lado, corriendo hacia la puerta, lo miraba preguntándose si lo que decía era en serio. Sin embargo, ninguno pareció tentarse con la oferta porque siguieron de largo rumbo al templo.

No fueron pocos los hinchas que sin poder acceder a comprar una entrada para el partido inaugural igual se hicieron presente para vivir la fiesta, aunque fuera desde el exterior.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)