HACIENDO HISTORIA

En Chile 1962, la garra perdió ante la desorganización

Eliseo Álvarez, fracturado, se negó a salir frente a la URSS para no perjudicar la suerte celeste, pero ya la improvisación había estropeado todo: el equipo tuvo cinco entrenadores entre las eliminatorias y la Copa del Mundo...

Foto: Archivo El País
El gol de José Sasía a la URSS. Foto: Archivo El País

La actuación de Uruguay en Chile 1962 fue la más pobre de los mundiales hasta entonces disputados (luego habría peores para lamentar), con un triunfo y dos derrotas, en una campaña que pasó a la historia por una increíble muestra de desorganización y por un también increíble ejemplo de entereza.

Después de la eliminación de Suecia 1958, el fútbol uruguayo se prometió reestructuras y nuevos procedimientos, pero nada de eso se cumplió. Al contrario: la irrupción de la Copa Libertadores en 1960 le quitó todavía más tiempo a los seleccionados. Y eso que entonces la disputaban apenas los campeones nacionales…

Uruguay, dirigido por Enrique Fernández, se clasificó a Chile en apenas dos partidos disputados contra Bolivia en 1961, un empate a duras penas en La Paz y una victoria no mucho más auspiciosa en Montevideo. Para prepararse mejor con vistas a la Copa del Mundo, se planificó una gira ante rivales europeos un mes antes del debut mundialista. Ya entonces había otro técnico, Juan Carlos Corazo.

Sin embargo, el viaje corrió peligro porque coincidía con la Libertadores. Solo la postergación del torneo continental y las amenazas de demandas europeas por incumplimiento de los contratos hicieron posible el periplo.

Los resultados no fueron alentadores: 0-3 con Alemania en Hamburgo, 1-1 con Hungría en Budapest, 1-3 con Checoslovaquia en Praga, 0-5 con la Unión Soviética (futuro rival en Chile) y 3-2 sobre Escocia en Glasgow, el único rival que no estaría en Chile.

A la vuelta de Europa, en el propio Aeropuerto de Carrasco, el presidente de la delegación Alfredo Fernández anunció una “revisión total del plantel”, aunque relevó de responsabilidad al técnico.

Sin embargo, pocas horas más tarde y a 23 días del debut en el Mundial, Corazo fue cesado y en su lugar se nombró no a uno sino a tres técnicos: Hugo Bagnulo, Roberto Scarone y Juan López. ¿Cómo planificarían los partidos? Y casi todos los futbolistas de la gira fueron a Chile.

Estos fueron los 22 celestes: Roberto Sosa (Nacional), Horacio Troche (Nacional), Emilio Álvarez (Nacional), Mario Méndez (Nacional), Néstor Gonçálvez (Peñarol), Pedro Cubilla (Rampla Juniors), Domingo Pérez (Nacional), Julio César Cortés (Sud América), José Sasía (Peñarol), Pedro Rocha (Peñarol), Luis Cubilla (Peñarol), Luis Maidana (Peñarol), William Martínez (Peñarol), Rubén Soria (Cerro), Edgardo González (Peñarol), Rubén González (Nacional), Eliseo Álvarez (Nacional), Ronald Langón (Defensor), Mario Bergara (Nacional), Héctor Silva (Danubio), Ángel Cabrera (Peñarol) y Guillermo Escalada (Nacional). Una curiosidad: estaban numerados del 1 al 23, para saltearse el supuestamente aciago 13.

Por el Mundial, Uruguay jugó sus tres partidos en el estadio de Arica, similar al Luis Tróccoli pero más pequeño (una muestra de cómo la FIFA cambió sus estándares…). Se ganó a Colombia en el debut, sin mucho brillo, por 2 a 1. Después se perdió 3-1 con Yugoslavia. Para pasar a los cuartos de final era necesario vencer el último partido, justo frente a la URSS.

Sin embargo, el partido resultó mucho más parejo de lo esperado, pese a que los celestes dieron una gran ventaja: desde el primer tiempo jugaron casi con diez hombres, por la lesión del marcador de punta Eliseo Álvarez. En realidad, Álvarez se fracturó un tobillo, pero para no abandonar al equipo pidió que le colocaran un fuerte vendaje y se colocó en una punta. Prácticamente no podía moverse (se pueden ver algunas escenas del encuentro por Internet), arriesgó su salud y su carrera profesional, pero su gesto de entrega por la causa pasó a la historia.

La URSS se puso 1-0 cerca del final del primer tiempo. A poco de iniciado el complemento, Sasía logró el empate. Y después el mismo Pepe pegó un tiro en el palo. Sobre la hora, con el equipo uruguayo jugado por el triunfo, los soviéticos lograron su segundo gol y liquidaron todo.

La vieja garra, simbolizada en la entrega de Eliseo Álvarez y las ganas de todos, no fue suficiente. Ni siquiera los cinco entrenadores con responsabilidad sobre el equipo en dos años pudieron evitar el naufragio.

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