BECADA

Chiara fue becada por Valencia

La niña, de once años, fue elegida por el club español para pasar una semana aprendiendo más de fútbol.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Chiara. Foto: Francisco Flores

Chiara Daglio no tiene hermanos varones, pero se crió en una familia de deportistas y su gran pasión es el fútbol. A los once años acaba de dar un paso importante hacia la concreción de su gran sueño: convertirse en jugadora profesional. Fue becada por el Valencia español para viajar a la madre patria por una semana y ampliar allí sus conocimientos. En un grupo de 20 varones y dos niñas que participaron del campamento que Valencia realizó en Montevideo en febrero pasado, Chiara fue la ganadora y viajará hoy hacia España.

"Tenía 4 o 5 años cuando empecé a jugar al fútbol y al tenis porque mi tío es profesor de tenis", explicó Chiara, instalada en la casa de sus abuelos durante las vacaciones de invierno. No tiene hermanos mayores con quienes haya podido comenzar a jugar. Es más, su única hermana es Bianca, de ocho años, pero según ella "a veces me juega, pero es medio bruta".

Luego comenzó a jugar en su colegio, el Richard Anderson, pero con varones. "Siempre jugué con varones, porque no hay muchas niñas que jueguen al fútbol o que les guste mucho como a mí. No hay tantas escuelitas o clubes donde puedan jugar las niñas. Ahora, cuando vuelva de España voy a empezar en el Náutico", relató muy desenvuelta para su corta edad.

Juega como delantera, por afuera. Se ríe y le da un poco de timidez reconocer que hace muchos goles. "Siempre quise ser jugadora de fútbol, pero lo de la beca me impulsó más".

En el verano pasado su madre averiguó que los técnicos y profesores de las ligas menores de Valencia venían a Montevideo a hacer un campamento y como es consciente de la gran pasión de su hija por el fútbol, la anotó. "Estuve una semana yendo a entrenar en el campo del Ivy Thomas, donde se hizo el campamento. Nos enseñaron mucho de fútbol, pero también de valores", aclaró la niña.

Se presentaron unos 20 varones que fueron su única compañía hasta que en los dos últimos días se incorporó otra niña. "Eso me gustó porque no quería que fuéramos muchos", dijo Chiara, quien participó posteriormente en un campamento similar organizado por el Real Madrid, pero que no le gustó tanto como el de Valencia porque en este último había más compañerismo".

"Creo que los valores influyeron para que yo fuera la ganadora. Todos los días nos daban una charla sobre los valores que debe tener un futbolista. Y nos ponían como ejemplo a los jugadores de Valencia. No se trataba sólo de jugar bien, también había que comportarse como es debido", explicó. "El último día, cuando iban a anunciar quién había ganado la beca, yo estaba muy nerviosa", admitió. "Los días anteriores había estado muy tranquila y había hecho amigos, pero ese último día no era yo. Estaba un poquito rara. Cuando nos dieron los diplomas y también se sorteó una camiseta firmada por todos los jugadores de Valencia, se supo quién había ganado la beca. Dijeron que había sido muy difícil elegir porque muchos podían haber ganado, pero cuando dijeron mi nombre, me sentí muy feliz", relató.

"Yo jugaba mejor que algunos varones, pero había uno que jugaba muy bien", admitió con honestidad.

Chiara estará desde mañana hasta el 16 en Valencia aprendiendo fútbol. Se quedará en un hotel a dos cuadras de las instalaciones del club, y sabe que va a compartir la habitación con otras dos niñas, que supone son españolas. Los entrenamientos durarán 90 minutos y serán de tardecita, debido al verano español.

Viajará con su padre y su tío y eso la reconforta. "Sólo subí dos veces a un avión. La primera vez tenía un mes y fui a Miami, pero obviamente, no me acuerdo nada. Y después fui a México y no me gustaron los aviones", contó y pasó a enumerar las que considera deben ser las virtudes de un jugador. "Compañerismo, confianza en el otro, y animarlo si erra un penal por ejemplo. Y también tener confianza en uno mismo y un comportamiento adecuado a un jugador de fútbol", afirmó la admiradora de Neymar y Luis Suárez. Aunque como buena hincha de Defensor Sporting también aprecia a Nicolás Olivera.

"Creo que si me lo propongo voy a conseguir ser jugadora de fútbol. Es lo que más quiero", afirmó quien se sabe afortunada porque en otras familias no se apoya tanto a una niña que quiera jugar al fútbol, como en la suya. "Mi papá, mi mamá, mis abuelos, mis tíos, todos me apoyan".

Comienza proyecto de FIFA para niñas.

FIFA lanzará en Uruguay un programa para promover la práctica del fútbol en niñas desde los seis y hasta los trece años de edad, en el que durante cuatro años incentivará la práctica de este deporte en todo el país. Se trata de "Live your goals", una iniciativa que se desarrolló en los últimos años, con gran éxito, en diversos países. En esta oportunidad, Uruguay fue seleccionado para desarrollar el programa desde 2016, durante cuatro años más. Por ello, habrá en principio, dos festivales en Montevideo y uno en Flores, este año. Pero la idea es extenderlo luego a otras partes del país. La actividad de Montevideo se llevará a cabo en las instalaciones del Complejo Celeste de la AUF, donde entrena la selección. Las canchas estarán divididas en dos sectores, uno para niñas de 6 a 9 años, y el otro para las de 10 a 13 años. Las niñas aprenderán sobre los conceptos del fútbol, además de valores como el compañerismo, trabajo en equipo y respeto.

DOS ESPEJOS A DÓNDE MIRARSE.

Tras la huella de Yamila Badell.

Hace un año atrás, Yamila Badell viajó a Málaga para jugar al fútbol. Fue la primera jugadora del fútbol femenino uruguayo en partir hacia el viejo continente. Yamila trae el fútbol en la sangre dado que es hija del ex futbolista Gustavo Badell, que supo defender las camisetas de Huracán Buceo y Nacional, entre muchos otros clubes. "Siempre hablamos de fútbol. Él me aconseja cómo encarar a los defensas", contó Yamila antes de viajar. La futbolista, se fue con 19 años y dispuesta a estudiar a distancia y rendir las materias de Sexto que le quedaban pendientes. Luego, Pamela González siguió sus pasos. Ambas son delanteras: Yamila defendía a Colón FC y Pamela a Nacional. El principio no fue sencillo para Yamila, y tampoco para su madre que le compraba muñecas y las colocaba sobre la cama de su hija. Pero Yamila las ocultaba debajo y ponía en su lugar a su inseparable compañera: la pelota de fútbol. Al final se rindió ante los goles de la niña en Playa Honda.

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