PEÑAROL

Otra chance

La postura de la estructura deportiva fue determinante para que Ramos permanezca al frente del equipo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Gerardo Pérez.

A tan solo cinco días para el inicio del Clausura, Peñarol analizó la posibilidad de dar un golpe de timón y dar por finalizado el ciclo de Leonardo Ramos como entrenador aurinegro. La derrota clásica pegó fuerte y motivó un análisis. El flojo rendimiento mostrado ante el tradicional rival hizo que la reunión que habitualmente tiene el Consejo Directivo los días martes tuviera un movimiento inusual.

Desde temprano, sobre el mediodía, los medios de comunicación comenzaron a acercarse al Palacio Peñarol para escuchar si definitivamente se tomaba la decisión de cambiar de entrenador. “No se vio lo que pensábamos, pero no hay ningún problema. Por ahora hay apoyo (...) Se trajo experiencia y jerarquía, así que no hay que perder la cabeza. Perdimos un partido que siempre queremos ganar, pero el campeonato que vale empieza el domingo”, había dicho el presidente Juan Pedro Damiani el martes entrada la madrugada intentando bajarle revoluciones al tema.

El informe positivo que presentó la estructura deportiva, encabezada por Gonzalo De los Santos y Carlos Sánchez fue la clave en la decisión a pesar de los ocho votos en contra que había para cambiar de entrenador. Casi dos horas después de la reunión y mientras Ramos dirigía la práctica en Los Aromos, se tomó la decisión de continuar con él al mando.

“Peñarol es demasiado grande y genera mucha presión. La tiene el entrenador y la tengo yo. En ningún momento se habló de plazos”, dijo el “Gaucho”.

Lo bueno.

Consiguió rápidamente un equipo mucho más aguerrido, que no daba pelota por perdida y se dejó de discutir de la falta de actitud por encima de si jugaba bien o no. Armó una columna vertebral con jugadores del semillero: Gastón Guruceaga, Yeferson Quintana, Nahitan Nández y Diego Rossi. Además, hizo debutar a Fabián Píriz. En su gran acierto, le dio la cinta de capitán a Nahitan Nández, lo consolidó como volante por derecha y encontró la mejor versión del fernandino que luego terminaría siendo transferido a Boca Juniors. Al momento, es el equipo más goleador (46 festejos) y al que menos le convirtieron (19 tantos en contra) en lo que va del Campeonato Uruguayo.

Lo malo.

Perdió todos los objetivos: el Apertura, el Intermedio y quedó eliminado no solo de la Copa Libertadores, sino también de la Sudamericana. La Anual parece una utopía. Tras el Intermedio cedió más terreno que en el Apertura. Está a 10 puntos de Nacional y a nueve de Defensor. No ganó los clásicos. En el Apertura se le escapó el triunfo en la última pelota del partido. En el amistoso, falló en el planteamiento inicial. Se le recrimina al equipo que no ganó los encuentros decisivos y a él los cortocircuitos mediáticos que tuvo con tres de sus jugadores: Luis Urruti a principio de año y Guruceaga y Ronaldo en el Intermedio.

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