LIBERTADORES

El caso Zuculini es otro eslabón en una Copa caótica

El volante de River debía dos partidos de suspensión y jugó inhabilitado.

Foto: La Nación/GDA.
Foto: La Nación/GDA.

Pese a que debía dos fechas de suspensión de su paso por Racing en 2013, Bruno Zuculini jugó siete partidos de la actual Copa Libertadores con la camiseta de River. El último, el 0-0 con Racing de la ida de octavos de final. Nadie dijo nada. Ningún equipo rival reclamó por alineación indebida en el plazo reglamentario (hasta 24 horas después de terminado el partido). Más: cuando River le consultó a la Conmebol si alguno de sus jugadores debía alguna fecha de suspensión -preguntó por Armani, Ignacio Fernández, Pratto, Quintero y Zuculini-, desde Asunción (sede de la Conmebol) respondieron que solo "Nacho" Fernández tenía pendiente un partido, como figura en la imagen de la tapa del suplemento, con la carta fechada el 12 de febrero de 2018.

De todas maneras, la Conmebol le recordó a River en su misiva lo que dice el artículo 11.8 del reglamento disciplinario: los datos que brinda la Unidad Disciplinaria son solo "a efectos informativos". Los responsables por los futbolistas que entran a la cancha son, en definitiva, los clubes y las asociaciones nacionales (River y la AFA, en este caso).

La sanción a Zuculini data de 2013 y fue por cuatro partidos. ¿Por qué salta ahora? Porque en enero de 2016, cuando la Conmebol decidió otorgar una "medida de gracia" a todos los futbolistas que tuvieran castigos disciplinarios pendientes, el jugador argentino todavía las debía (emigró a Manchester City a mediados de 2014). En ese momento, y gracias a la decisión de Conmebol, Zuculini pasó a tener que purgar dos partidos. Jugó en Inglaterra, Grecia, España e Italia. Recién regresó a comienzos de este año. La sanción se mantenía.

En rigor, la de Zuculini es una historia parecida a la de Carlos Sánchez (Santos) o a la de Jonathan Requena (Deportes Temuco). Además de la carta enviada a Asunción, River chequeó en el sistema Comet que todo estuviera en orden con respecto a su futbolista. La ficha del exRacing no muestra ningún castigo pendiente. Igual que con Carlos Sánchez, el sistema informático lo habilitaba para actuar. Y por eso jugó sin problemas. Hasta ahora.

En casos como este (alineación indebida) el reglamento es claro: impone un plazo de 24 horas posteriores a la finalización del partido y habilita a la Conmebol para actuar de oficio ("en casos en los que el jugador haya incumplido una sanción reglamentaria, decisión u orden de los órganos judiciales"). En Luque, en las oficinas de la Conmebol, se enteraron del caso Zuculini bien entrada la tarde. Del tema se ocupó Mariano Zavala, exgerente de licencias y máxima autoridad de la Unidad Disciplinaria. Hasta última hora de ayer, la confederación continental no había decidido qué hacer con el caso Zuculini. Ni el propio Zavala ni el presidente de la entidad, Alejandro Domínguez, respondió a las consultas.

En Paraguay saben que cualquier determinación que tomen acarreará polémica. Si actúan de oficio en el caso de River, los rivales del equipo "Millonario" en la etapa de grupos (Emelec, Santa Fe y Flamengo) tendrán derecho a patalear. "¿Por qué ahora y no antes?", podrán esgrimir. El resultado deportivo de la etapa de grupos no se modificará, pero queda por saber qué pasará con la llave entre River y Racing (empataron 0-0 en el Cilindro y definen el miércoles próximo en el Monumental). A esta altura, y por más de que a River le hayan confirmado que Zuculini está habilitado, ¿qué hará Gallardo con su volante central? ¿Se arriesgará a que Racing proteste el resultado ante una eventual inclusión del exRacing? La "Academia", por lo pronto, ya decidió que le enviará la Conmebol su reclamo por inclusión indebida en el partido de ida. En Avellaneda saben que la solicitud está fuera de plazo, "pero sirve para meter presión". La pelota está del lado de la Conmebol.

En Paraguay deberían decidir rápido si actuarán de oficio o dejarán todo como está. Están en juego dos intangibles: la credibilidad y la seriedad del activo más potente y valioso del fútbol sudamericano. En el medio, tres fallas seguidas de un sistema que demostró en 15 días que no es infalible y que debe ser revisado: El Comet. Esa herramienta que presentó Juan Ángel Napout (hoy preso en Nueva York a la espera de su condena por su actuación en el FIFAgate) en 2014 y que en los últimos días terminó siendo la puerta para que San Lorenzo gane su serie de Copa Sudamericana pese a perderla en la cancha. O que Independiente reclame por la suya por la alineación indebida de Sánchez.

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