TORNEO CLAUSURA

La casa encantada

Con goles de Nicolás Albarracín (20') y Cristian Palacios (28'), Peñarol venció 2-1 a Danubio en la inauguración de su nuevo estadio.Carlos Grossmüller (78') descontó de penal.

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Albarracín festeja el primer gol oficial de Peñarol en el Campeón del Siglo. Foto: Marcelo Bonjour.

Llueve y con viento. No importa. La hinchada de Peñarol canta. Es que está estrenando en forma oficial su casa y parece estar encantada.

La línea de cuatro atrás, en donde Olivera -atento y rápido- parece uno de aquellos antiguos líberos italianos capaces de llegar a relevar a casi todos los compañeros de la retaguardia. Delante de ese fondo, al principio dubitativo (salvo el caso del ex-Wanderers) esta vez marcan Novick y Nández, que de esta manera, con el “barba” al costado, cuando sale a anticipar y no logra contener al adversario, no queda “pagando”: tiene cubiertas las espaldas. Después, algo más arriba y abiertos, vienen Forlán por la derecha, cerca de la raya como un “lateral bis”, y Albarracín por el otro costado del mediocampo, lo que normalmente no podría funcionar, más que nada por esa posición de “Cachavacha”, que no pesa cerca del área rival y no gravita en la gestación en los tres cuartos de cancha. Pero… no importa. El esquema, esa figura táctica, si no funciona, también en pocos minutos obtiene resultados. Como por arte de magia. O por la casa encantada.

En la ofensiva aurinegra, mientras tanto, Murilllo -querendón y pujante hasta para chocar contra la salida del fondo adversario- y Palacios, que en distinta medida participan en los dos goles que mete Peñarol en poco rato: primero capitalizando un centro enviado por Aguirregaray y mandó a guardar Albarracín tras recibir descuidado una pelota que antes peleada por el colombiano, y después usufructuando una desatención del fondo danubiano ante un envío aéreo y frontal que despachó Diogo desde larga distancia. Es como que alguien hubiese dicho: “Ábrete, Sésamo”.

Peñarol, comprometido en el arranque, sacó dos goles de diferencia en pocos minutos, como de la nada. Es la casa encantada.


Danubio colabora, claro. Es un huésped que primero incomodó al anfitrión, pero luego lo colmó de regalos: con las situaciones que desperdició en el área rival y con la forma cómo resguardó su arco. Por eso, después, el partido sólo fue un trámite. O casi.

Delante de los ventanales del sexto piso del estadio, por los remolinos del viento, las gotitas de la llovizna giran sobre sí mismas y en vez de caer, vuelven hacia lo alto. Sí, en el Campeón del Siglo llueve de abajo para arriba.

Peñarol esta noche estrenó su casa. Y volvió a ganar, con algunos retoques que, al menos, le dieron un funcionamiento defensivo un poco más compacto. Ahora está en él que de acá en adelante se vuelva real la fantasía de la casa encantada. Que, al final, por el penal surrealista y tenebroso de Murillo y una llegada a fondo de Danubio en el último instante, casi se vuelve la casa embrujada.

PEÑAROL 2-1 DANUBIO

Estadio: Campeón del Siglo.

Árbitro: Leodán González. Asistentes: Nicolás Tarán y Marcelo Alonso. Cuarto árbitro: Yimmi Álvarez.

Peñarol: G. Guruceaga, M. Aguirregaray, C. Valdez, M. Olivera, Diogo, M. Novick, N. Nández, D. Forlán (79' M. Rodríguez), N. Albarracín (83' L. Aguiar), C. Palacios (72' H. Novick) y M. Murillo. DT: J. Da Silva.

Danubio: F. Silva, J. Rodríguez, C. González, M. De Los Santos, M. Saracchi, G. Zarfino, A. Peña (56' G. Pereira), P. Porcile (46' L. Sosa), C. Grossmüller, G. Barreto y J. Olivera (68' J. Graví). DT: P. Gaglianone.

Goles: 20' N. Albarracín (P), 28' C. Palacios (P), 78' C. Grossmüller (D).

Amarillas: 23' G. Zarfino (D), 23' F. Murillo (P), 34' J. Rodríguez (D), 66' J. Rodríguez (D), 77' F. Murillo (P), 90' Diogo (P).

Rojas: 66' J. Rodríguez (D), 77' F. Murillo (P).

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