SELECCIÓN

Más de la casa: El DT achicó la brecha

Carlos Sánchez y Maximiliano Gómez son los únicos casos de la preselección que desembarcaron directamente en la mayor. En 2010 fueron nueve los jugadores que no pasaron por las formativas celestes y en 2014 cuatro. El número es cada vez más chico...

Foto: Fernando Ponzetto.
Foto: Fernando Ponzetto.

La lista de preseleccionados con 26 futbolistas para el próximo Campeonato del Mundo volvió a evidenciar el trabajo de Óscar Tabárez al frente de la selección uruguaya en estos primeros 12 años.

El proyecto integral que elaboró el maestro continúa dando sus frutos y sus resultados son cada vez más alentadores. De la nómina existente con los jugadores con chances de estar en Rusia 2018, solo hay dos que no pasaron por las formativas de la Celeste: Carlos Sánchez y Maximiliano Gómez. De hecho, solo deberíamos contar el caso del goleador del Celta de Vigo porque cuando Tabárez arribó al Complejo, el “Pato” ya era un futbolista de Primera División.

¿Por qué no estuvo Gómez? Explotó más tarde que el resto. Podría haber jugado, por ejemplo, en la sub 20 que en 2015 disputó el Sudamericano en nuestro país. Gastón Guruceaga, Mauricio Lemos, Nahitan Nández y Gastón Pereiro fueron algunos de los integrantes de aquel plantel y que luego entraron en la consideración del maestro para el plantel principal.

Algunos jugadores como Gastón Silva, por ejemplo, pasaron por todas las categorías (sub 15, sub 17 y sub 20) y otros se fueron sumando más adelante a medida que fueron demostrando sus condiciones en sus respectivos clubes. También están los casos como el de Lucas Torreira. Si bien en juveniles no defendió a Uruguay ni en un Sudamericano ni en un Mundial, sí participó del proceso de sub 17 donde incluso participó de dos encuentros amistosos.

Lo cierto es que lo bueno y valorable de esto, es que el maestro conoce en detalle a cada uno de ellos. Los recibió a todos en su primer día en el búnker celeste y observó el crecimiento de cada futbolista desde afuera de la línea de cal. Mientras otros seleccionadores solo trabajan en cancha durante las fechas FIFA, él sigue el día a día de cada uno con un detalle inmejorable de la evolución de cada deportista.

Por eso mismo, no debe sorprender cuando de un momento a otro el DT se la jugó por futbolistas de menos de 20 años y con un puñado de partidos en la máxima categoría. Lo hizo con José María Giménez para Brasil 2014 y con Federico Valverde y Rodrigo Bentancur para Rusia 2018. Los conoce mejor que nadie, en todos los sentidos, y no necesita probarlos para saber qué le pueden dar.

Antecedentes. Para tomar como referencia respecto a los dos anteriores ciclos, podemos observar como a Sudáfrica fueron nueve futbolistas que no habían defendido a Uruguay en formativas: Diego Lugano, Jorge Fucile, Mauricio Victorino, Juan Castillo, Egidio Arévalo Ríos, Andrés Scotti, “Nacho” González, Álvaro Fernández y Sebastián Fernández.

Ya para Brasil, ese número se redujo a la mitad. Además de la “Tota”, “Fuci” y el “Cacha”, fue Rodrigo Muñoz.

Camino a Rusia, en la preselección, son solo dos los casos de futbolistas que ingresaron al Complejo directamente para defender al primer equipo. Tabárez achicó la brecha y ya la llevó casi al mínimo.

La frase “el camino es la recompensa”, patentada por el DT a la vuelta del Mundial 2010, también encaja a la perfección en este tema. Los juveniles de hoy ya conocen al maestro desde chicos, interactúan con los ídolos de la mayor y conocen el funcionamiento del grupo.

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