ESPAÑA

La carnicería en Madrid que atiende los pedidos de los jugadores rioplatenses

Desde "Josema" Giménez hasta Damián Suárez son algunos de los que disfrutan de los cortes que los hermanos Schvartzman hicieron llegar.

El Atlético de Madrid se quedó con la Europa League ante el Olympique de Marsella. Fotos: EFE y Reuters
Foto: EFE

Dos primos argentinos, de oficio carniceros, se han convertido en los proveedores prácticamente “oficiales” de los futbolistas rioplatenses que actúan en clubes de España. Alan y Carlos Schvartzman trasladaron a Madrid los cortes típicos de Uruguay y Argentina, con lo cual conquistaron la atención del técnico del Atlético de Madrid, Diego Simeone, quien enseguida pasó el dato a Diego Godín, Josema Giménez, Ángel Correa, Damián Suárez y otros.

“Alan Schvartzman, porteño de 32 años, aún tenía sueños de actor cuando se le ocurrió montar en Buenos Aires una carnicería boutique, más sofisticada. Pero su tío lo motivó para que viajara a Madrid y lo hiciera allí con Carlos, su primo. La decisión no fue fácil, pero tras convencer a su esposa Sofía y con el país en crisis se lanzaron. Abrieron en 2017, en Pozuelo de Alarcón. A las pocas semanas recibió una llamada. ‘¡El Cholo! ¡Se lo llevó! ¡Vino y se lo llevó todo!’”, relata un artículo de El País de Madrid en una serie patrocinada por LaLiga.

Bistec, la carnicería de los Schvartzman, abrió sus puertas en febrero de 2017 en el municipio madrileño de Pozuelo de Alarcón. Ese mismo año se extendieron a Barcelona, en el barrio de Tres Torres. Y luego instalaron un tercer local, en el barrio madrileño de Salamanca.

“El secreto se extendió por todos los equipos madrileños con un latinoamericano entre sus filas. Por la carnicería pasaron futbolistas como Guido Carrillo y Jonathan Silva, del CD Leganés; Óscar Trejo, Chori Domínguez y Leo Ulloa, del Rayo Vallecano; o Damián Suárez, del Getafe CF”, agrega la nota.

“Para nosotros, fútbol y asado van de la mano. Son un matrimonio, como el chorizo y la morcilla. Una de las primeras cosas que hacemos cuando llegamos a un lugar es encontrar ese grupo con el que disfrutar de ambas pasiones”, contó Alan Schvartzman.

No solo tienen clientes sudamericanos. El francés Antoine Griezmann también hace sus compras en Bistec. Una noche de 2018, Alan estaba en el estadio Santiago Bernabéu mirando un Real Madrid-Leganés, y le entró un mensaje por WhatsApp. “En la pantalla decía Grizzi”, recuerda Schvartzman. “No entendí muy bien de qué se trataba hasta que lo abrí. Decía algo como: ‘Hola, jefe. Soy Antoine Griezmann, me pasó tu teléfono Godín’. Estaba con cinco amigos. Empezamos a gritar y a reírnos como niños”, contó. “Le llevé la carne a su casa, es un tipo muy agradable”.

Por supuesto, los Schvartzman también son futboleros. Alan es hincha de River y tuvo la enorme alegría de asistir a la final de la Libertadores que le ganaron a Boca en Madrid.

Los primos importan al menos tres toneladas de carne por mes desde Argentina, Uruguay, Irlanda, Nueva Zelanda o Estados Unidos, entre otros lugares. “La carne se trae por avión. Para los cortes argentinos se paga la llamada cuota Hilton, un arancel del 20%. Lo más complicado es el frío. La carne es fresca. Le ponemos un termógrafo que controla la temperatura y te indica a cuánto estuvo cada hora cada trozo”, relató Alan.

Además de uruguayos y argentinos, también suelen concurrir brasileños, chilenos, colombianos y venezolanos. Esta temporada, entre las seis nacionalidades hay 112 futbolistas en primera y segunda división: toda una clientela para Bistec.

cortes

En España las costumbres son diferentes

Todo es diferente en las carnicerías comunes de España, desde la forma de despiezar al vacuno hasta los nombres de los cortes, por lo cual para alguien llegado desde el Río de la Plata le resulta difícil encontrar lo que desea. Un lomo bajo es un bife de chorizo, uno alto, un ojo de bife; el solomillo es el lomo. Un asado, claro, es una barbacoa. Y a las achuras, en España se les llama menudencias.

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