SANTA LUCÏA

Carlos Díaz, el exfutbolista que perdió todo en las inundaciones

“Estamos bastante cerca del río, como a siete cuadras. Otras veces había pasado, pero no así. Esta vez nos tapó la casa y perdimos todo", contó el exjugador de Defensor Sporting y Peñarol entre otros clubes.

Díaz
Carlitos Díaz con dos de sus hijos en Santa Lucía.

En el fútbol no todo es éxito, alegría, festejos y buenos momentos. A Carlos Díaz, que acaba de jugar el torneo Senior con Defensor Sporting, el club donde se formó, se le inundó la casa en su Santa Lucía natal y perdió todo.

“Acá ando, más o menos. Fue todo muy rápido. No nos dio tiempo a nada. Cuando quisimos acordar ya teníamos el agua adentro de la casa. Ni nosotros, ni las otras familias vecinos de acá del barrio El Caimán y El Abrojal pudimos sacar nada”, contó Carlitos, quien se había separado hace unos meses y estaba viviendo junto a una de sus hijas, Laureana de 13 años, en la casa de su madre.

“Estamos a unas siete cuadras del río. Bastante cerca. Otras veces había pasado, pero no como ahora. Había entrado el agua, pero unos 60 centímetros nomás. Y esta vez nos tapó toda la casa. Nos tapó todo el techo”, agregó quien se tuvo que ir a vivir a lo de su hermana más en el centro de la ciudad.

En estos días recién están regresando a su casa. “Pero el agua nos rompió todo. No quedó nada, ni muebles, ni heladera. Nada. Y lo que no se llevó el agua quedó ahí, pero cuando lo fuimos a agarrar se rompía solo. Ahora hay que lavar bien todo con hipoclorito, desinfectar bien y esperar que el tiempo ayude para secar. Otra cosa no se puede hacer”.

VIOLETA. Díaz está muy agradecido a sus compañeros de la senior de Defensor Sporting que lo están ayudando. “Pablo Hernández estuvo hace unos días por acá con Andrés Martínez, a ver qué necesitaba. Me están dando una mano, sobre todo con la ropa para mis hijos. Porque perdimos todo, y del otro lado, en la casa de mi ex donde vive mi otra hija y el más chico de ocho años, también les llegó el agua. El río creció de los dos lados”, explicó.

Carlitos se formó en Defensor Sporting, club en el que jugó en dos diferentes etapas. También defendió a Peñarol, Rampla Juniors, Tacuarembó, Racing y Boston River. Tuvo una salida al exterior, cuando en el 2008 jugó en el Atlético Bucaramanga de Colombia. “Sabés como es el fútbol uruguayo... Me dio para comprar la casa, donde vive mi ex ahora con dos de mis hijos y luego para vivir. Desgraciadamente, no dio para nada más”, dijo con sinceridad.

Carlitos violeta
Carlitos  con la violeta en el pecho. Foto: archivo El País.

MUNDIALISTA. Jugó dos mundiales con la selección Sub 20 de Uruguay: el de Malasia donde los celestes, dirigidos por Víctor Púa, llegaron a la final en la que cayeron ante la Argentina de Pekerman. Y el de Nigeria, donde Uruguay terminó en cuarto lugar. “Para mí lo mejor de mi carrera fue jugar en la selección. Estar en esos dos Mundiales. Y después los 20 años en los que jugué al fútbol. A los 20 años me retiré en Boston River. Nos retiramos juntos con el ‘Grillo’ (Biscaysacú). Con él nos criamos juntos desde los 12 años en Defensor Sporting y también terminamos juntos. No hay día en que él no me llame a ver cómo estoy y lo que necesito”, contó.

Carlitos celeste
Carlos Díaz en el Mundial de Malasia, cuando era un juvenil Sub 20. Foto: archivo El País.

“No me acuerdo de las cosas malas que viví en el fútbol. Capaz que una decepción fue la que tuve en Defensor cuando vino un entrenador que no me quiso y ninguno de los directivos me respaldó después de tantos años en el club”, relató sobre el momento en que se tuvo que ir a jugar al Wanderers de Santa Lucía, hasta que Jorge Giordano lo llevó a Rampla Juniors.

Carlitos debutó en la Primera División violeta a los 16 años, pero llegó al club cuatro años antes. Iba y venía todos los días a Santa Lucía. “A veces me llevaba mi abuelo en la máquina con la que trabajaba en la Intendencia hasta Canelones y de allí me iba a Montevideo, a veces haciendo dedo”.

Es entrenador recibido y espera por una oportunidad para trabajar. Hoy tiene una escuelita de fútbol en Santa Lucía, a la que concurren unos 40 niños que funciona en el gimnasio del club Empalme. Con eso la va llevando, pero el gimnasio también se inundó.

“Necesito todo, no me quedó ni un solo mueble. Veremos cómo hacemos. Yo lo que esperaba era que Defensor Sporting me diera una mano para dirigir alguna categoría juvenil, porque saben que me recibí de entrenador, pero la llamada nunca llegó. Eso me duele bastante. El único que se interesó y me llamó fue Richard Marchelli, pero lamentablemente no está más en el club. Pero no me sorprende porque sé que el fútbol es muy ingrato. Está todo muy complicado. Y cada vez más, antes era diferente. El fútbol ha cambiado mucho, hoy hay muchos intereses”, afirmó dolido.

familia

Cuatro hijos

Díaz tiene cuatro hijos. El mayor, Federico, siguió los pasos de su padre y no sólo porque juega en su mismo puesto (es lateral derecho), sino porque hizo todas las divisiones formativas en Defensor Sporting, club donde estuvo hasta Tercera División. Hoy tiene 22 años, juega en Rampla Juniors y vive en Montevideo. “Es mejor que el padre”, dijo Carlitos. Luego vienen Sofía de 18 años y Laureana de 13, de las que él se hizo cargo cuando la madre de ambas se fue. Y finalmente, está Thiago de ocho años, fruto de su última pareja.

copa américa

Esperaba una alegría

Carlitos estaba convencido que la selección uruguaya le iba a dar una alegría en la Copa América, pero no pudo ser. “Esas cosas pasan, el fútbol es así. Hoy estás ahí arriba y después estás abajo. Para mí Uruguay jugaba la final, después ganarla o perderla son circunstancias que pueden pasar en los 90 o los 120 minutos. Pero yo estaba seguro que la jugábamos. Tenemos los mejores jugadores del mundo. Aunque a veces dependés de uno o dos jugadores y cuando te enfrentás a un equipo, el equipo puede más que las individualidades”, analizó el ex lateral.

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