DE CONTRAGOLPE

Carburador sin repuesto de fábrica

Ya a mediados de 2012, con Uruguay campeón de América, 4° en el mundo, 2° en el ranking FIFA, y habiéndole ganado a Italia y Ucrania, y empatado a Rusia, de visitante, el recambio generacional en la selección se presentía inevitable; con matices, pero en todas las líneas del equipo: atrás, en el medio y adelante.

JORGE SAVIA

Arriba, la potenciación estelar de Suárez y Cavani hizo que la baja del fenomenal Forlán de Sudáfrica fuera minimizada, aunque a los efectos globales del ataque, no totalmente superada; y atrás, la consolidación de Godín y la emergente afirmación de Giménez llenaron el hueco de la salida de Lugano.

El panorama en el mediocampo era similar, pero sería diferente desde ahí en adelante: primero quedó por el camino Diego Pérez, y ahora sigue Arévalo Ríos, pero anda en 34 años, más llevaderos en la ofensiva y la zaga, donde el trajinar y el recorrido son menores que en el ataque y la retaguardia.

El tema, pues, no de hoy que Uruguay quedó eliminado en EE.UU., sino desde hace tiempo, es ese: el carburador del equipo, pieza clave para el fútbol de respuesta que implantó Tabárez, donde la recuperación de pelota es un factor básico, no ha encontrado repuestos "originales", con iguales características que el "Ruso" y el "Cacha"; porque está el "Tata", pero va para 32, en cada partido "deja la vida", y parte del alma, y en todo caso le falta un "compadre" para que el motor vuelva a tener el funcionamiento de 2010 y 2011, que era el "de fábrica".

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