EN EL CENTENARIO

De cara al título

Nacional rescató un empate que fue premio para Peñarol

Foto: Gerardo Pérez
Foto: Gerardo Pérez

Los jugadores de Nacional levantan sus brazos y saludan a una tribuna Colombes que los despide con aires de triunfo, pero íntimamente los futbolistas saben que saludan porque se lo deben a una hinchada que no paró de alentar aun en los momentos más duros del clásico, pues conformes no están.

El 1-1 ya se concretó y claramente le sirvió más a Nacional que a Peñarol, porque dejó al tricolor líder y con dos puntos de ventaja con solo seis por disputarse en el Apertura, pero por lo ocurrido en el campo los jugadores son conscientes que merecieron algo más.

No existen dudas de que si uno de los dos debió ganar ayer, ese fue Nacional.

Fue un partido raro, en el que los momentos no coincidieron con la realidad. Y si no, repasemos: Nacional llegaba con más descanso físico y sicológico que Peñarol y eso no se notó.

Peñarol había dejado mejores sensaciones futbolísticas en sus presentaciones previas y no se reflejó en el clásico.

El tricolor tenía ventaja en la tabla y la posibilidad de especular con el resultado y fue el que más buscó la victoria.

El aurinegro tenía conformado un equipo como para tener más la pelota y ésta perteneció más a su rival, porque fue incapaz de retenerla.

Los dirigidos por el “Cacique” Medina habían generado las mejores situaciones de gol durante el partido y cuando peor la pasaba Peñarol, llegó el gol del 1-0 convertido por el “Cebolla” con un tiro libre que encontró a una barrera que saltó y se desarmó totalmente.

Antes del partido Medina había sorprendido: se la jugó por incluir al juvenil Guzmán Corujo en la defensa, quien venía de una semana de complicaciones físicas, y dejar en el banco de suplentes a un histórico como Diego Arismendi. Y acertó, porque el zaguero jugó un partidazo. Pero ese no fue el único mérito del técnico. También tuvo el de haber leído bien el partido.

El 4-2-3-1 le permitió controlar el ritmo del juego y dominar la pelota, pero careció de poder ofensivo. También Peñarol fue inoperante en ataque, aunque en este caso por mérito de su rival, ya que la defensa tricolor fue muy firme y veloz, anticipando a los delanteros mirasoles.

Cuando pasó a perder, puso a Gonzalo Bueno por Carlos De Pena y armó un 4-3-3 que luego se transformó en un 4-2-1-3 cuando entró Sebastián Rodríguez, quien fue más vertical y preciso que Zunino.

Cuando empató, rearmó la figura inicial al poner a Barcia por Viudez y así controló el empate y hasta tuvo alguna oportunidad de ganar de contraataque.

Peñarol jugó uno de sus peores partidos. Generalmente desequilibrante por las bandas, no lo fue esta vez con Estoyanoff y Canobbio, además de que los laterales poco aportaron en ofensiva. Así generó muy poco, encontró un gol en su único disparo peligroso y sacó un empate que debe valorar, porque no lo mereció.

TITULARES

Sorpresas que no sorprendieron tanto

Cuando los planteles de Peñarol y Nacional se subieron a los ómnibus para iniciar el recorrido hacia el Centenario, ya se empezó a manejar que habría novedades en ambos. Por el lado de los aurinegros, se especulaba con que no iba a jugar Gabriel Fernández y que su lugar sería ocupado por Fidel Martínez, en tanto por el de los tricolores el rumor era que Diego Arismendi iría al banco porque se había recuperado Guzmán Corujo, al tiempo que Tabaré Viudez sería confirmado en la oncena en detrimento de Sebastián Fernández.

Finalmente todas las especulaciones se confirmaron cuando Leonardo Ramos y Alexander Medina dieron a conocer los equipos. Entonces fue hora de hacer los análisis. ¿Cómo se explica que Fidel Martínez no haya ni siquiera entrado como recambio en los partidos anteriores luego de recuperarse de un desgarro y aparezca como titular? Lo que pretendía el técnico era ganar velocidad en ataque, sobre todo porque el “Toro” estaba desgastado en su juego de choque y no le sería tan productivo en este caso. Sin embargo, surgía otra pregunta: ¿y por qué no Palacios desde el inicio? La realidad marca que el “Chorri” cuando es titular no rinde tan bien (al menos en Peñarol) que cuando viene desde el banco.

Por el lado tricolor la incógnita era: ¿Se puede dar el lujo el “Cacique” de resignar al banco al jugador con más experiencia clásica como Arismendi y a un jugador con antecedentes goleadores en estos partidos como “Seba” Fernández? En el caso del primero quedó confirmado que sí, aunque no tanto en el del delantero, porque a Bergessio le faltó compañía.

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