PEÑAROL

El campeón de las bajas: ¿trece?

Aguirregaray se va, Guruceaga tiene ofertas y “Maxi” Rodríguez, que será operado: no estará 100% hasta 2017.

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Peñarol

Terminó el Uruguayo, Peñarol salió campeón, la casi totalidad de los consejeros y los gerentes celebraron la conquista en la residencia del del presidente, y ya todos debe pensar en el futuro; sobre todo en cómo armar el plantel con vistas a la próxima temporada, que para los aurinegros incluye otro Campeonato Uruguayo y la Copa Sudamericana, que "calzarán" en el apretado lapso de menos de cinco meses.

En estos casos, y más aún cuando se está bajo los efectos de la euforia, aunque ese estado de ánimo baje algunos decibeles para estacionarse en el nivel de la alegría en el caso de los dirigentes, que para pensar en la parte deportiva tienen que reparar primero —o al mismo tiempo— en los recursos económicos y el presupuesto, parece que el primer objetivo que se plantea es el de los refuerzos.

Peñarol no está ajeno a eso; y tan es así que, tanto en la reunión que tuvo lugar en la residencia del presidente, como ayer en la sesión del Consejo Directivo en el Palacio Güelfi, algún consejero habló de rever, o al menos no seguir al pie de la letra, esa realidad que al cabo de varios períodos de pases se ha vuelto casi una política de contrataciones que apuntó a la "repatriación" de ex futbolistas aurinegros, diciendo —con cierto dejo de queja— que "a Peñarol nunca se viene, siempre se vuelve".

Contratos.

Sin embargo, hay un aspecto de otra realidad, que es la actual, la más fresca y vigente, que hace que Peñarol tenga que echar "pie a tierra" y, al menos en principio, ir en una dirección diferente a la que se toma con la ayuda del embalaje de una conquista reciente: las bajas van a pasar de la decena y... pueden llegar a ¡trece!

Es que, como lo estableció en la pasada edición de Ovación un informe de José Mastandrea, a fin de mes terminan los contratos de nueve jugadores: Frascarelli, Guillermo y Gianni Rodríguez, Aguirregaray, Aguiar, Diogo, Ifrán, Luque y Viega; mientras que ya se fue Forlán, es muy probable que lo haga Valverde, y Marcel Novick estará ausente durante todo el semestre.

Óseo.

Por si fuera todo, no es poco; en las últimas horas se supo que el "Vasquito" no se quedará de ninguna manera, porque vence el préstamo de Estudiantes y, además, Peñarol no puede competir con una muy buena oferta que le llegó desde el extranjero; se replantearon las gestiones para que Guruceaga emigre a México o Inglaterra; y, seguramente, Maximiliano Rodríguez sea operado de un problema óseo que le afecta tibia y peroné, ante lo cual recién podría estar 100% a comienzos de 2017.

En el caso de Guruceaga, incluso, ya hay un pedido de Diego Schaffer, que es su representante, para concretar una reunión, pues el arquero tiene contrato, pero antes del inicio de la temporada en un encuentro con Walter Pereyra hubo acuerdo de palabra para transferirlo en caso de tener una buena oferta económica desde el extranjero.

Gestión.

De manera que, por ahora, Peñarol está a la defensiva; primero tiene que tapar "huecos", que serán más de diez y pueden llegar a trece, y después saldrá al ataque por los refuerzos: en principio, un zaguero, un lateral, uno o dos volantes "con el ADN de Peñarol" como ha dicho Damiani varias veces, y uno o dos puntas por afuera; aunque en los casos de los contratos que se vencen, ya se hizo una gestión por la renovación y sólo hay una diferencia económica con el representante del jugador: Rodrigo Viega.

Refuerzos.

De ahí en más, sólo hay gustos, predilecciones: en el caso del punta, Nicolás Dibble; y en el del volante, Sebastián Rodríguez, pero el tema económico está primero, y —lógico— puede ser un impedimento. Aparte de ese pensamiento de que "a Peñarol nunca se viene, siempre se vuelve", dicho con espíritu de que no se repitan experiencias que en ese sentido se dieron en los últimos tiempos.

EL FESTEJO DE LOS CONSEJEROS Y LOS GERENTES.

Damiani invitó a la casa.

La invitación surgió por iniciativa de Juan Pedro Damiani en el propio vestuario del Centenario un rato después que Peñarol venciera a Plaza en alargue y se coronara campeón uruguayo 2015/16: un rato más tarde, en la noche del último domingo, celebrar la conquista en la residencia del presidente en la elegante zona de La Caleta.

El convite fue para la totalidad de los consejeros y los gerentes de las distintas áreas del club, aunque Damiani no pudo formularlo en forma directa con todos y en ciertos casos lo hizo por intermedio de algunos de ellos. Así, al fondo de un callejón casi privado que sale a la derecha de la Avenida de las Américas yendo desde el centro hacia el aeropuerto, el festejo se estiró hasta más de medianoche, entre pizzas, sandwiches, picada y refrescos, en el marco de un encuentro en donde la hospitalidad y calidez de la esposa y los hijos del presidente dejó "chochos" a todos los concurrentes.

"Si no vio aquellos, no podía ver éste..."

"Cunha no está capacitado para dirigir, no debería ir a la Copa América", dijo Marcelo Areco en Sport 890 después que el árbitro no cobrara dos penales para Peñarol contra Wanderers en el Viera; y tras el partido Brasil-Perú, el directivo disparó para Ovación: "Si Cunha no vio aquellos dos hands (de Bueno) no podía ver éste del gol de Perú. Aquella vez, si cobró corner fue porque vio que le pegó al jugador de Wanderes, y le pegó con la mano. Aquel día ví que no estaba en un buen momento, anímico y técnico; y no digo que Cunha no es capaz, sino que no está capacitado, como todos los árbitros uruguayos, que entrenan una o dos veces por semana y no pueden prepararse bien físicamente ni recrear situaciones de juego. La AUF les debe permitir prepararse a la par de los jugadores, pues la FIFA da préstamos para eso; sino, es igual que los jugadores entrenaran dos veces por semana y después fueran a jugar la Copa Libertadores: hay una diferencia tremenda".

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