WANDERERS

El que cambió la historia

El equipo bohemio jugará su séptima Copa a 40 años de su primera hazaña; el plantel de 1975 fue homenajeado.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Festejo. Vasconcellos, Olivera, Mulethaler y Tabárez celebran la clasificación.

En 1975 Wanderers logró quebrar la historia del fútbol uruguayo al ser el primer equipo —sin ser Nacional y Peñarol— que clasificó a la Copa Libertadores. En la Liguilla, que se comenzó a jugar un año antes, los "bohemios" sorprendieron a todo el país.

En el certamen, los albinegros comenzaron perdiendo los dos primeros partidos (1-2 con Danubio y 0-2 con Peñarol), pero en el tercero se repusieron y vencieron a Cerro 5-3 en Belvedere. En el cuarto encuentro derrotaron de atrás a Liverpool 3-2 hasta llegar al último duelo.

La noche del 28 de enero de 1975 está grabada en cada uno de los corazones de los hinchas albinegros. Ese día, en el último partido del certamen clasificatorio, Wanderers venció a Nacional 2-1 con goles del "Milico" De los Santos y del "Trapo" Olivera —en la hora— para dejar afuera a los tricolores (que les servía el empate) y clasificar, por primera vez en su historia, a la Copa.

Muchos fanáticos fueron al Estadio Centenario, otros lo escucharon por la radio. Pero todos se emocionaron.

A 40 años del hecho histórico, y pocos días antes de la participación por séptima vez en la Libertadores, en la sede social de San Fructuoso —que fue restaurada por un grupo de hinchas— se homenajeó a aquel plantel de 1975 que logró la primera hazaña de los equipos "menores", que luego la continuaría Defensor Sporting, en 1976, al coronarse Campeón Uruguayo.

Algunos de los jugadores de ese plantel no pudieron asistir por encontrarse en el exterior, mientras que Manuel Sierra y Miguel Berriel fallecieron.

En una noche casi tan emotiva como aquella de 1975, y repleta de hinchas de Wanderers, estuvieron presentes los exjugadores Víctor Luzardo, Luis Benítez, Roberto Burgos, Raúl Vasconcellos y el maestro Óscar Washington Tabárez, además del presidente de aquella época Mateo Giri, entre otros.

"Estoy muy contento, fue realmente una hazaña, era muy difícil ganarle a los grandes en el estadio y nosotros lo logramos", recordó el "Vasquito" Vasconcellos, a quien muchos casi que no reconocieron ya que le queda poco de su recordada melena.

Pese a que el primer capitán era Benítez, la noche del 28 de enero quien llevó el brazalete fue Tabárez. "Desde el punto de vista futbolístico lo mejor que hice desde mi modesta trayectoria de futbolista, fue en Wanderers", señaló el maestro, quien agregó que "en Wanderers he conocido a mis mejores amigos, y ahora en este trayecto que todavía estamos recorriendo, hay mucha gente que ha pasado por aquí, que me acompaña. Nosotros decimos en broma, allá en la Selección, que ni piensen en integrar un cargo en el Complejo si no se es hincha de Wanderers".

Precisamente, el actual DT de la Selección de Uruguay estuvo acompañado por sus asistentes, también ex "bohemios", Mario Rebollo y Celso Otero. Además, el actual técnico de Wanderers, Alfredo Arias, también se hizo presente en la sede social.

"Uno ha estado por muchos lados y jamás he podido comparar en ninguno de esos lados donde he estado el estilo, la manera de hacer las cosas que había acá en Wanderers; y después, ver cómo se han mantenido ésos lazos durante mucho tiempo. Para mí ha sido muy importante en la supuesta formación que pude haber tenido a lo largo de mi vida", concluyó Tabárez.

Estaba PREPARADO.

Giri fue presidente de Wanderers entre 1971 y 1984. Es uno de los más grandes dirigentes que ha tenido la institución. No faltaba a ningún entrenamiento, a ningún partido, ni tampoco a las reuniones de directiva. Pero el día en el que Wanderers quebró la historia del fútbol uruguayo, llamativamente no estuvo: "Mucho antes de saber que ese día íbamos a jugar ése partido histórico contra Nacional, mi hija me había dicho que de regalo de cumpleaños quería que pasara todo el día con ella, ¡y le prometí que así iba a ser! Con tanta mala suerte que el partido cayó en su cumpleaños... ¡Me quería morir! Cuando le avisé al plantel y al técnico que no iba a estar no lo podían creer, pero me dijeron que después iban a ir a mi casa de Lagomar, a festejar... Sin que nadie lo supiera, compré whisky y vino y lo dejé en el baúl del auto. No estaba escuchando el partido porque me ponía muy nervioso, pero un cuñado me avisó que íbamos bien y prendí la radio en los últimos cinco minutos, cuando hicimos el gol en la hora. Con toda la familia en casa, los jugadores comentaron que iban a festejar a la casa del presidente. En casa no lo podían creer. ¿Qué le íbamos a dar a los jugadores? Y ahí les conté mi secreto... ¡En la valija tenía todo! Hasta hoy se me ponen los pelos de punta... Para mí es como cerrar y ver una película... ¡soñada!"

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)