DE CONTRAGOLPE

Cambia, todo cambia...

Llueve. Acá y, según la TV, en Inglaterra. Sin embargo, Leicester y Swansea están jugando; y cae agua "a baldes" en La Plata; pero Gimnasia y Vélez juegan, incluso con tribunas muy pobladas.

JORGE SAVIA

Acá, en cambio, los partidos del comienzo de una actividad oficial varias veces postergada, y muy esperada, que por tal razón está condicionada por una gran estrechez en el calendario, se han suspendido hace rato.

No hay dudas de cuánto, y sobre todo cómo, trabaja siempre la Mesa Ejecutiva de Primera División: con un meticuloso sentido de organización y previsibilidad, más europeos que propios de la idiosincrasia uruguaya; por lo que es gravoso atribuir la suspensión a un desacierto de sus integrantes: el desenfoque parece conceptual respecto a las raíces del fútbol mundial, deporte básicamente "de invierno", salvo en donde se impone la crueldad de las nevadas.

Quizá la explicación sea que, como cantaba Mercedes Sosa, "cambia, todo cambia", pero en Uruguay a lo largo de la historia se jugaron miles de partidos bajo lluvia, algo que uno reivindica porque asistió, y lo sigue haciendo —por placer o trabajo— "al aire libre", pues sólo está bajo techo, un confort que El País paga, en el Campeón del Siglo y el Centenario.

El tema es que a este ritmo de cambio, la esencia quedará cada vez más distante, y se llegará a que en los días húmedos se paren los partidos para pasarle un trapo a la cancha; como en el básquetbol.

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