JUEGOS PANAMERICANOS

Fue la caldera de Hamilton

En el final del partido pasó de todo: empujones, gestos y festejos.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
¡Uruguay! Suárez se abraza con Cabaco y se suma Faber. Foto: EFE

Los partidos entre Uruguay y Brasil siempre se viven en forma diferente y el de ayer no fue la excepción en los Juegos Panamericanos. Más aún cuando los celestes dieron vuelta un resultado adverso, jugando gran parte del partido con un jugador de menos.

El partido se caldeó a los diez minutos de juego con la tonta reacción de Mauricio Lemos ante un agarrón de un rival. El zaguero le pegó un puñetazo a su marcador y se fue expulsado de forma correcta.

En el complemento hubo provocaciones, empujones y jugadas fuertes. Erick Cabaco pudo recibir la tarjeta amarilla cuando empujó reiteradamente a un rival tras una falta.

Cuando Uruguay dio vuelta el partido, los entrenadores celestes mostraron una faceta impropia, por más justificaciones que le quieran encontrar a las pulsaciones del partido y a la adrenalina del juego: la televisión mostró a Coito haciendo un corte de manga hacia el banco de Brasil, y una fotografía de AFP retrata al preparador físico Sebastián Urrutia tomándose los genitales.

Al final, Uruguay terminó festejando y ahora va por la medalla de oro.

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