EPISODIOS INCREÍBLES

Hasta una cabeza de chancho le tiraron a Figo cuando se fue de Barcelona al Real Madrid

Su pase provocó ira entre los hinchas "culés", que lo recibieron en el Camp Nou con insultos, silbidos y proyectiles

Figo
Figo lanza un corner en el partido de 2002. Entre el guardia de campera negra y el banderín se puede ver la cabeza de lechón sobre el césped.

La hinchada de Barcelona encontró al jugador Luis Figo como reo de “alta traición”, por abandonar sus filas para irse al Real Madrid hace algo más de 20 años. Y a partir de aquel día, cada regreso al Camp Nou con la camiseta merengue, el portugués fue sometido al fusilamiento de 100.000 espectadores, con silbidos, carteles insultantes, botellazos y hasta una cabeza de lechón que rodó por el césped.

En la historia del fútbol hubo muchos jugadores que dejaron los colores de un equipo para irse a vestir los de su mayor rival, cambios que siempre llamaron la atención incluso en una actividad altamente profesionalizada. Los hubo por supuesto en el fútbol uruguayo, hasta en tiempos muy recientes, y sin duda no se terminarán. Pero ningún caso fue tan impactante como el de Figo. La pasión del hincha, la rivalidad entre los dos equipos y las alternativas de ese cambio explican en parte esa locura.

“Luis Figo ha pasado a la historia del FC Barcelona como el mayor judas que nunca haya defendido la camiseta blaugrana”, comentó el diario Sport, que llena la mayor parte de sus páginas con noticias del Barcelona. La comparación con Judas Iscariote, el traidor por antonomasia, revela la dimensión que se le pretendió dar al asunto.

Todo comenzó con una audaz jugada de Florentino Pérez, entonces candidato a la presidencia de Real Madrid. Pocos creían que el empresario podía imponerse en las elecciones del 16 de julio de 2000, ya que el titular del club, Lorenzo Sanz, venía de ganar la Champions League. Florentino tenía un as en la manga: había firmado un precontrato con el agente de Figo, José Veiga, para pagar los 10.000 millones de pesetas (unos 60 millones de euros) de la cláusula de recisión, la transferencia más cara de la historia hasta ese día. Y al jugador le prometió sextuplicarle el sueldo.

En ese momento, el portugués era el ídolo del Barca, donde había ganado dos ligas y dos copas del Rey.

El Barcelona también estaba por esos días en campaña electoral y Florentino aprovechó ese momento de incertidumbre. Además, el empresario leyó unas declaraciones de Figo en las que criticaba a los dirigentes culés, y apostó que por lo menos escucharía su propuesta.

Cuando el pacto tomó estado público, Figo lo negó: “Gane o pierda Florentino Pérez las elecciones, no seré jugador del Real Madrid. Solo jugaré en el Barca”, llegó a decir.

Consultado expresamente sobre el supuesto precontrato con el candidato presidencial del Real, respondió: “Rotundamente, no. No estoy tan loco como para hacer una cosa así”.

Cuando los medios españoles reconstruyeron toda la historia, se supo que tampoco él creía que Florentino fuera a resultar elegido y que su idea era presionar a Barcelona con la amenaza de irse para lograr un importante aumento salarial.

Sin embargo, Florentino ganó las elecciones: recibió 16.469 votos contra 13.302 de Sanz. Aquel día nació “el Madrid de los galácticos”, aunque la expresión se acuñó tiempo más tarde. La política era contratar a los jugadores más cotizados del mundo, sin preocuparse por su costo. A continuación llegarían Beckham, Zidane, Ronaldo, Cristiano Ronaldo...

Cuando el alboroto fue gigantesco, Figo se arrepintió y trató de deshacer el acuerdo. Pero Florentino tenía una carta más: quien rompiera el precontrato debía pagar una multa de 30 millones de euros. Figo buscó que Barcelona lo abonara, pero el club catalán lo rechazó. Ya nada impidió la mudanza a Madrid, que se anunció oficialmente el 24 de julio de 2000. En las fotos con su nueva camiseta blanca, entre Florentino y el eterno ídolo Alfredo Di Stéfano, Figo no sonreía..

Tres meses más tarde, el 21 de octubre, Real Madrid tuvo que visitar el Camp Nou. Toda España sostuvo la respiración ante el clima bélico.

Figo fue hostigado desde que la delegación madridista tocó el aeropuerto catalán. El hotel donde se alejaron fue cercado por hinchas haciendo ruido y tocando la bocina de sus coches, como se estilaba en las viejas copas Libertadores…

Camino al hotel le arrojaron latas de cerveza. Ya en el campo de juego hubo una continua lluvia de proyectiles, además de una silbatina que registró 110 decibeles, lo mismo que el motor de un avión. El ruido era tan fuerte que a menudo los jugadores no escuchaban el pitazo del árbitro, ni se escuchaban entre sí.

Sport regaló un llamado 'antipóster', con la cara de Figo sobre un billete y el lema 'pesetero'. Hubo miles de esos en las tribunas. El Barça anunció que no retiraría las pancartas sobre el portugués salvo que difundieran insultos graves. Le dijeron “apenas” cosas como estas: “mercenario”, “judas”, “hijo de puta”..

En el juego, un joven Carles Puyol lo marcó por toda la cancha y prácticamente lo borró. Cuando le hizo un foul fuerte, el estadio lo ovacionó.

Pese a ser el habitual ejecutante, el portugués no tiró los corners para evitar acercarse demasiado al público.

A menudo se cree que aquella noche desde la tribuna le arrojaron también una cabeza de lechón. El hecho ocurrió en la segunda visita de Figo al Camp Nou, en 2002 (en 2001 estaba lesionado), porque el furor anti Figo no amainó con el tiempo. Y esa vez sí tiró los cornersm protegido por los escudos de varios policías...

Aquella vez en el año 2000, Barcelona ganó 2 a 0, con goles de Luis Enrique y el portugués Simao. Irónicamente, Luis Enrique había sido jugador del Real Madrid antes de firmar por el Barça.

Pese a todo, ya en el primer partido hubo un hecho que no pasó inadvertido: algunos jugadores del Barcelona fueron a saludar al portugués al final del encuentro, señal de que entre colegas no existía resentimiento.

Años más tarde, Figo explicó su mudanza: “Tomé la decisión justa al cambiar Barcelona por Real Madrid porque sentí que los dirigentes no me reconocían como me merecía”.

Aseguró además que había informado a los dirigentes culés que tenía propuestas de clubes dispuestos a pagar la cláusula de rescisión y no le dieron importancia. “Cuando se dieron cuenta de que me iba al Real Madrid, ya era demasiado tarde. Cometí errores durante el proceso, pero fue una decisión acertada. Gané prestigio, experiencia y títulos. Al ver lo que pasó con algunos colegas en los años siguientes, me di cuenta de que hice bien. Tengo la conciencia tranquila. Acerté”.

Figo jugó por el Real cinco temporadas y ganó una Champions y dos Ligas, entre otros trofeos. Y aunque luego estuvo en Inter de Milán, ahora reside en Madrid.

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