JORGE DA SILVA

"Buscamos algo que nos despertara y, por ahí, el que no encajaba era Diego"

“Copa Airlines anuncia la partida de su vuelo 0284 con destino a…” Ahí va el DT de Peñarol, con su señora, la hija menor, el yerno y su nieto, hacia las vacaciones; a reunirse con la hija mayor —economista— y su esposo, que trabajan en Dubai, y para “descargarse” de todo: el duro camino de Peñarol a la conquista del Uruguayo, ciertas críticas a su labor, el ruido que hicieron algunas decisiones suyas, y hasta lo que hace pocas horas habló con Damiani sobre el equipo del futuro.

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Jorge "Polilla" Da Silva. Foto: Gerardo Pérez

A las 00:30 del sábado, en el aeropuerto nadie lo para, ni le pide autógrafos: es el ámbito ideal para que, un Mc café mediante y en familia, “Polilla” abra para Ovación el equipaje de sus más íntimas sensaciones, reflexiones y revelaciones.

Las dos veces que llegué, tuve obligación de cortarle otro campeonato a Nacional; ahora el campeón es Peñarol y podemos apuntar a más, a otra cosa"."Tengo la deuda de formar un equipo que por lo menos me llene a mí, la gente a veces está molesta, ¡y yo también! Les pasé el video de Plaza a propósito".

—¿Cuántos jugadores le pidió a Damiani?

—Y...se nos pueden llegar a ir 15 jugadores; es claro que no vamos a traer 15, pero creo que tenemos que traer ocho.

—¿Le planteó al presidente a qué apostar ahora? Peñarol es campeón uruguayo, la Sudamericana es más accesible que la Libertadores y da réditos económicos...

—No, en Peñarol siempre hay que apostar a todo. Sí, está la ilusión de armar un equipo bueno, competitivo, porque en Peñarol no podés decir "este torneo no, vamos por el otro"; pero lo que yo dije es que para mí este es un arranque diferente: en las dos veces en las que llegué a Peñarol tuve la obligación de cortarle otro campeonato a Nacional, y ahora arranco con la tranquilidad de decir: "Ahora el campeón es Peñarol y podemos apuntarle a más, a otra cosa"; porque la gente está con eso de "la Libertadores, la Libertadores", pero después te pide el Uruguayo, y más este año…que estaba lo de la Copa 50, el tema del estadio. Si bien uno no iba a regalar la Copa, sabía que la gran responsabilidad era ganar el Uruguayo y sacarle el bicampeonato a Nacional.

—¿Le quedó algo pendiente, que quería hacer y no pudo?

—Y…pendiente, que Peñarol jugara bien, por eso lo que busco ahora es revertir el nivel futbolístico que tuvo el equipo. Salimos campeones, pero en eso otro yo no quedé conforme. Obvio, prefiero así y no haberme ido con las manos vacías en el Uruguayo, porque si el equipo hubiera jugado lindo pero no hubiese ganado nada, hoy no sería el técnico de Peñarol. Por eso creo que sí, tengo la deuda de a partir de ahora formar un equipo que por lo menos me llene a mí…porque la gente a veces está molesta, ¡pero uno también! Uno es como el jugador cuando juega mal: el primero en darse cuenta y estar molesto es él…

—Al revés, ¿hizo algo que no volvería a hacer?

—No, creo que este semestre fue sumamente complicado, pues tuvimos que tomar decisiones importantes, y eso no fue nada sencillo…pero no me arrepiento, cuando yo tomo una decisión lo hago convencido de que es la mejor. A mí, por ejemplo, se me cuestionó que cambiaba mucho el equipo de un partido al otro. Había gente que me decía: "Vos no le das confianza a los jugadores"; y creo que no es así, no es que yo los ponía medio tiempo y si no rendían no los volvía a poner: la mayoría de ellos jugó muchos minutos. Por eso, te confieso, me quedé con una sensación: no es bueno para nadie, y menos para la imagen del entrenador, estar rotando tanto; pero lo hice convencido de que al equipo había que buscarle algo que nos diera un juego diferente, que no teníamos. —¿El peor momento?

—El día que Plaza dio la vuelta en el "Campeón del Siglo", porque uno veía el entusiasmo de la gente; no sólo porque perdimos la posibilidad de ganar el Clausura, lo que nos hubiera llevado a ser campeones de todo. Uno veía las caras de los hinchas, de que éramos responsables de que Plaza hubiera dado la vuelta en el estadio de Peñarol.

—Por eso, a cierta altura del partido, ¿no pensó aquello de "partido que no se puede ganar no se debe perder", para cerrarlo cuando iban 1 a 1?

—Yo creo que hubo muchas críticas, y la mayoría fueron con fundamento; pero antes de la final les hice ver el video de ese partido a los jugadores, porque yo lo había visto y Plaza no fue más que Peñarol, cuando nos hacen el segundo gol, dominábamos nosotros.

—Por eso mismo: con el empate, Peñarol aseguraba la Anual y Plaza todavía debía jugar con Danubio; y Ud. hizo cambios ofensivos para ir por el triunfo.

—Sí, porque yo quería ganar todo. Es cierto, por querer ganar todo nos podíamos quedar si nada; pero, además, ví como que lo teníamos dominado, y por eso después les pasé el video a los jugadores: para convencerlos de que no pasó todo eso que habían dicho de que Plaza fue mejor que nosotros, más allá de que cometimos errores como ese que tuvimos a los 2, o el del segundo gol que nos hacen en un contragolpe donde termina haciendo un penal un jugador que no encajaba ahí donde estaba…

—La solidez defensiva mejoró algo desde la séptima fecha, cuando pone a Marcel Novick contra Danubio; ¿por qué demoró tanto en ponerlo, si fue un bastión con usted mismo, cuando Peñarol ganó el Uruguayo 2012/13?

—A ver…el tema de Marcel es que después que yo me fui (de Peñarol) en 2013, no jugó más. Con todos los técnicos que pasaron, no jugó; entonces, tenía dos años y medio o tres, prácticamente sin fútbol…y los dos volantes centrales, Nández y Costa, me tenían bastante conforme. Es más, cuando yo pongo a Marcel, no busco marca…

—¿No? Es el fuerte suyo.

—No, lo puse buscando más carácter, un tipo que le diera un poco de carácter a un equipo que en la mitad de la cancha pasaba por un momento en el que estaba tambaleando y sin encontrar el rumbo. Marcel nos dio eso. Junto a Nahitan (Nández), perdimos un poco de fútbol, porque Tomás (Costa) es un volante con mejor salida, de buen panorama, pero…ganamos en agresividad, algo que yo entendía que el equipo estaba necesitando.

—Ud. tuvo una charla larga con Forlán antes de sacarlo para el partido con Liverpool; ¿le planteó que lo sacaba para darle un poco de aire y que volviera en el clásico con todo?

—No, no, no…yo creo que Diego fue uno de los grandes perjudicados por la falta de funcionamiento del equipo; nosotros no podíamos pretender que él fuera el que nos salvara. Así que en un momento en el que el equipo no encontraba juego, donde nos costaba mucho generar situaciones de gol, que nos costaba que el equipo fuera agresivo, que fuera sólido, y era un equipo sin velocidad y sin sorpresa, buscamos otra cosa; y en eso otro, por ahí el que no encajaba era Diego, ¿no?; porque yo a Diego no le puedo pedir que presione arriba, no le puedo decir que venga a la mitad de la cancha, no le puedo agregar sacrificio…y necesitábamos eso, encontrar algo que nos despertara. Pero, si bien yo tenía en la cabeza que Diego iba a jugar el clásico, no me quería comprometer, porque dije: si en estos dos partidos (anteriores al clásico) el equipo funciona espectacular y me deja conforme, y me comprometí con Diego que iba a jugar, tengo que desarmar todo lo que bueno que se podía dar en esos dos partidos.

—Que los ganaron.

—Sí, pero no tuvimos un buen rendimiento tampoco. A mí me cuestionaron que cambié para el clásico, cuando dije: "Voy a poner un equipo con más experiencia, mucho más duro"; pero…¿qué pasó? En el partido anterior contra Villa Teresa, jugué con cuatro delanteros, con un solo volante de marca y no generamos una situación de gol en 75. Entonces, digo…no es lo mismo Villa Teresa que Nacional. Por eso entró Forlán, y entró Aguiar…hice un equipo más fuerte, más duro. Eso fue lo que se me cuestionó, que cambiara partido a partido; pero era según lo que yo buscara…y así la fuimos llevando de a poco.

"Teníamos que dejar afuera a Nacional".

Da Silva reveló qué hacía cuando el sábado perdía o empataba Peñarol y al día siguiente jugaba Nacional, descartando que para no sufrir, o incluso por cábala, prefiriera no mirar por televisión los partidos de los tricolores: "¡Lo miraba, qué no lo voy a mirar! No sé si todos, algunos por ahí no lo llegué a ver…pero sí, los miraba porque estaba desesperado por saber…Igual, creo que fue contra Rentistas, el penúltimo, ahí sí…en los últimos minutos dejé la televisión, porque dije: "No, no…lo único que falta, ¡sufro con nosotros y encima voy a sufrir con Nacional!" Pero fue ese día. Cuando se llega a una definición, uno siempre está pendiente de lo que pueda hacer el otro. Además, respetando muchísimo a Plaza, el rival de Peñarol era Nacional. Nosotros teníamos que dejar afuera a Nacional; después, sabíamos que de tres partidos con Plaza, era difícil que Peñarol no ganara uno."

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