Peñarol

En busca de paz: el carbonero, bajo la lupa

Para Turren llegan físicamente bien al final, Gregorio los ve nerviosos y Pablo Forlán dijo que el fútbol ya no es lo que era.

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Diogo, saluda a los hinchas tras el 1-1 ante Atenas, en tanto Jorge Rodríguez, Migliore y Zalayeta no disimulan el dolor por dejar el liderazgo. Foto: Marcelo Bonjour.

El domingo en Maldonado Peñarol dejó otros dos puntos en el Clausura. Y no frente a un rival directo, tal como había sucedido antes con Tacuarembó y Sud América. Tras un buen primer tiempo, donde crearon opciones de gol pero no las convirtieron, los aurinegros no tuvieron las fuerzas suficientes para conseguir la victoria. Se notó al final del partido. Ni siquiera a influjo del aliento de sus hinchas.

Nadie mejor que el profesor Modesto Turren para opinar al respecto. "En líneas generales el plantel tiene una buena condición física. En principio no tendría que haber inconvenientes para que llegaran al final de la competencia en buena forma", dijo el preparador físico de Peñarol. "Aunque hay algunos casos, de futbolistas que han estado lesionados o con pocos partidos que pueden dar alguna ventaja en ese aspecto", añadió el Turren.

Si bien Bengoechea no ha podido contar con Jonathan Urretaviscaya, su jugador desequilibrante, en dos fechas por una contractura, con Aguiar en una jornada por contractura en los abductores y con MacEachen en otras dos por sendos traumatismos, no ha habido lesiones preocupantes. "No hemos tenido problemas graves, salvo Bizera que sufrió una lesión atípica para el fútbol. Los lesionados han trabajado diferenciado una semana, o 14 días como mucho y eso no les hace perder la condición física", explicó Turren.

El preparador físico sabe que los triunfos hacen que crezca la confianza y que los resultados adversos producen el efecto contrario, pero no está preocupado por el factor anímico de sus futbolistas. "Los éxitos, en cualquier actividad hacen que el viento esté a favor. En Peñarol sabemos que el campeonato es duro y parejo y que se puede tener un tropezón con el último de la tabla. Lo sabemos todos. Además, el jugador sabe lo que supone ponerse la camiseta de Peñarol. Lo tienen claro y sinceramente, no vemos ningún afloje ni en el entrenamiento ni en la parte anímica", argumentó Turren, quien sabe, sin embargo, que ya no tienen margen de error. "Ya no queda mucho, hay que cambiar la pisada. Hay que ganar o ganar. Pero van a llegar bien al final del torneo".

Bengoechea firmó contrato por un año y medio y armará su plantel cuando finalice el Clausura. El técnico optó por jugar este torneo con los futbolistas que tenían contrato vigente con el club y sólo llegaron Urretaviscaya y Aguiar, aunque el volante que quería el entrenador era Ruben Olivera.

"Le tenemos plena confianza al entrenador. Conozco su forma de trabajar. Y en el plantel hay jugadores de oficio que van a cerrar filas y salir de esto", dijo el dirigente Ignacio Ruglio, quien reconoció que Bengoechea es parte del proyecto deportivo que el club tiene planeado y que llevará adelante a partir del próximo semestre. Pero cree que hoy la prioridad es el Clausura.

"Hoy no pensamos más allá de este torneo. Peñarol no puede dejar de ir a la Copa Libertadores, queremos estrenar el estadio con la Libertadores. Hay que ganar el Clausura y clasificar a la Copa. Hay que pensar en eso más allá del proyecto que el club y Bengoechea tienen para el torneo que viene", finalizó.

"Lo veo ansioso, nervioso a Peñarol. Sobre todo en estos dos últimos partidos", dijo por su parte Gregorio Pérez, que no sólo conoce muy bien al club, sino también a su cuerpo técnico. "Hay mucho nerviosismo en la gente también. Aunque eso no pasa sólo en Peñarol. Lo noto cuando voy a ver algún partido a las canchas chicas", dijo Gregorio, quien sin embargo, cree que aún hay mucho camino por recorrer.

"Todavía hay 18 puntos en disputa y no está todo dicho. Es cierto que Peñarol ya no depende de sí mismo, pero el torneo es muy irregular y los equipos van a perder puntos. El torneo es muy parejo. Si alguien pensaba que algún equipo se iba a despegar en el Clausura, se equivocó. Y dentro de esa irregularidad hay equipos en desarrollo con poderío que pueden pelear el campeonato, como Danubio o River Plate", agregó Gregorio.

"Lo que hay que entender es que los grandes ya no ganan con la camiseta", afirmó mientras tanto, Pablo Forlán. "Todo se ha emparejado, entre otras cosas porque los jugadores se van cada vez más jóvenes. A Spencer lo vino a buscar el Milan y dijo que no. Y Gonçálvez jugó 15 años en Peñarol. El éxodo empezó en los años 1970, yo fui uno de los primeros cuando me fui a Sao Paulo", añadió Forlán.

"Ya no hay grandes diferencias entre grandes y chicos. Y si los grandes sacan una ventaja, es muy pequeña. Pasa en Argentina también", finalizó.

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